viernes, 21 de noviembre de 2014

La minga y el trabajo comunal, por todo el mundo.

"La unión nos hace fuertes, y el individuo es importante como parte de un todo." Evaristo Nugkuag Ikanan, aguaruna.


"Debemos trabajar de forma colectiva porque ahí es donde radica nuestro poder y, ademas, actuar así resulta ventajoso". Tanien Ashini, innu.


Para los penan, la peor ofensa social se denomina sihun, que significa no saber compartir. Los yanomami creen que un cazador enfermará si consume su propia caza: el egoísmo es la peor falta. En la vasta estepa de Mongolia, es de mala educación llamar a la puerta y los visitantes simplemente deben entrar y hacer uso de ella de manera libre. Los saharauis erguibat también mantienen siempre la puerta abierta.

En realidad, por todo el mundo abundan creencias de este tipo, y por eso existen antiguos y tradicionales sistemas de trabajo comunitario y redes de apoyo y solidaridad, sin esperar nada a cambio más que el bien de todos

"Occidente" no es un caso aparte: está el auzolan en Navarra, la prestación asturiana andecha, las hacenderas de Segovia, la tornajeira gallega, el tornallom valenciano, o el coor irlandés. 

El pueblo Todmorden en Inglaterra utilizó el trabajo comunitario de toda la comunidad para plantar verduras, frutas y hierbas útiles en cada trozo de terreno disponible. 70 espacios públicos y una red de 280 voluntarios, y todo el mundo (incluidos los turistas) pueden servirse gratis y a placer cuando llega la hora de la cosecha. Incluso el hospital dispone de un jardín de hierbas medicinales.

“Vivíamos en un pueblo sin nada especial, como cualquier otro, abatido por la crisis y por el desempleo”, recuerda la cofundadora Pam Warhurst. “Lo que hemos logrado ha sido no sólo reverdecer nuestras calles, y poner a cultivar a la policía y a los bomberos. Lo más importante ha sido si acaso reactivar el poder la comunidad, y demostrar que juntos podemos”.


En este poder se basa el término Guanxi (relaciones) de China. Una red de relaciones y contactos entre personas, que cooperan entre sí e intercambian favores, y que se consolida a través del respeto, la lealtad y la confiabilidad. Un pequeño ejemplo es el hecho de que aunque China sea tan extenso como Estados Unidos, tiene un solo huso horario. Es la importancia de mantenerse sincronizados.  
Con esta idea general de la filosofía china se entiende la prosperidad de los negocios chinos. Respeto, autoridad, rectitud, lealtad, piedad filial y el deber de reciprocidad. En el proyecto confuciano, la persona buena es la que siempre intenta ser mejor. “Una barra de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja”, dice un proverbio chino: nada se consigue sin paciencia, constancia y empeño, incluyendo los negocios. De esta manera se consigue ser alguien con prestigio, alguien con mianzi (rostro). Pero este prestigio se consigue únicamente a través del guanxi, las relaciones sociales. Así, se crean redes de apoyo y solidaridad previas a las relaciones de mercado, basada en el don y en la confianza, no en el contrato. 

En latinoamérica también entienden que el trabajo duro no está reñido con el buen vivir. La filosofía de la Suma Qamaña de Bolivia, que se podría traducir como “buen (con)vivir”, es la sociedad buena para todos en armonía con los otros y con la naturaleza (la Pacha Mama). Por eso, la manera de expresar regularmente que alguien es ‘pobre’, es waxcha (o waqcha, en quechua), que literalmente significa ‘huérfano, abandonado’. 
Los aztecas ya utilizaban la minka, mingako o minga (del quechua minccacuni «solicitar ayuda prometiendo algo»), que hoy los pueblos indígenas de la cordillera andina usan todavía. El ayni es  un sistema de trabajo de reciprocidad familiar entre los miembros del ayllu (una comunidad que trabaja con propiedad colectiva). Como un banco del tiempo. Lo más común es intercambiar trabajos en labores agrícolas, pastoreo, cocina o en la construcción de casas.

El caso más llamativo de minga es el del puente peruano de Q'eswachaka, el último puente colgante hecho exclusivamente de fibras vegetales y que se ha regenerado por más de cinco siglos. Y es que cerca de mil personas de comunidades diferentes (Huinchiri, Chaupibanda, Ccollana Quehue y Pelcaro) se reúnen anualmente en su renovación. 

Mutirão es el mismo sistema pero de origen tupí que se usa en Brasil, el trabajo comunitario para la construcción civil de casas populares en la que todos son beneficiarios y se prestan ayuda con un sistema rotativo y sin jerarquía. Se usa mucho para acciones colectivas no remuneradas como limpieza de parques, calles, escuelas… Para esta práctica de acción comunal existen muchos sinónimos: muxirão, muxirã, muxirom, muquirão, putirão, putirom, putirum, pixurum, ponxirão, punxirão o puxirum.

En México, en la cultura zapoteca, se conoce como tequio a la faena o trabajo colectivo que todo vecino de un pueblo debe a su comunidad. En el Estado de Oaxaca, el tequio está protegido por una ley estatal. 

Jacobo Tomás Yescas, zapoteco de Oaxaca, explica el sentido del tequio y la gozona:

    - Acá estamos acostumbrados al tequio para realizar los trabajos del pueblo. Todos juntos... Antes se hacía tequio también cuando se hacía un edificio público... En los últimos años es poco lo que es el tequio, porque quieren quitar esa costumbre, que se haga tequio; pero la mayoría no quiere que se quite esa costumbre... Es muy difícil que se quitara, porque ya están acostumbrados a trabajar así...

    - ¿Y qué es la gozona?

    - Para nosotros la gozona es para... Por ejemplo, tengo un vecino, ¿no?, voy un día de él a trabajar, y ya va conmigo... Así es, ya van conmigo, ya voy con ellos. Eso en la gozona... Yo mi vecino le voy a ver: “ven a trabajar conmigo porque no tengo ayuda”. Hacemos gozona... El va de conmigo dos, tres días; y ya le repongo yo luego los días que trabajó conmigo...

    - De ese modo, no se contrata a ninguna persona...

    - No, ya no se contrata. Somos gente de escasos recursos; entonces, ya con la gozona nos evitamos de dinero... Y así funcionamos unos con otros, cooperamos... Aquí no hay gente contratada: ya con la gozona tenemos, pues; resolvemos los trabajos...


El pueblo mexicano rarámuri, que vive en las montañas de Chihuahua, usan el
término córima para definir un acto de solidaridad con alguien que lo está pasando mal. No ofrecer córima a alguien que necesita ayuda se considera un incumplimiento a una obligación y una ofensa a la vez. No se trata de caridad dictada por la moral católica, porque el que da limosna mantiene su mano encima de la mano que recibe. En estas sociedades, no hay mano encima de la otra. Simplemente, las manos se entrelazan en un "hoy por ti, mañana por mi".

Esto es parecido a la tradición de guelaguetza del Estado mexicano de Oaxaca, un “intercambio recíproco de regalos y servicios”. Su práctica se teje alrededor de las relaciones recíprocas que unen a la gente.

Un ejemplo fue es el que cuenta el escritor oaxaqueño Abel Santiago Díaz, sobre un profesor extranjero que, "sorprendido, vio llegar al aula de la escuela que le servía de hospedaje, uno por uno, al pueblo entero, que le llevaba todo lo necesario para su fiesta nupcial: pollos, guajolotes, maíz, fríjol, especias, cartones de cerveza, cajas de refresco, aguardiente, loza, etc. El presidente municipal y su esposa se ofrecieron como padrinos de la ceremonia, llevándole una banda de música de viento por veinticuatro horas consecutivas. Los que no pudieron llevar obsequios por carecer de recursos, le ofrecieron su trabajo: los hombres construían gigantescos toldos de zacate y carrizo y todo lo relacionado con el trabajo pesado. Las mujeres, todo lo concerniente a la cocina."


Eso sí, después uno por uno fueron a su casa a pedirle de vuelta los dones dados para su boda, cuando así lo necesitaban.

Para este tipo de sistemas, también se utilizan los términos "la faena", "la fajina", "el trabajo de en medio" y "la mano vuelta". Con el fin de detectar en el vecino un motivo para la guelaguetza, una carencia o un problema que pueda exigir la atención comunitaria, es necesario pararse a saludar de manera interrogatoria, sobre su salud, trabajo, familia... "¿Cómo está nuestro maíz?" preguntan los tojolabales. El maíz, aún estando en tierras del vecino, recibe el cuidado de todos y, por lo tanto, dicen "nuestro".

Los pueblos musulmanes también siguen una retahíla larga y cuidadosa en el
saludo, preguntando por cada miembro de la familia, por su salud y su trabajo. El término musulmán azaque o zakat, zakaat, zakah, o en turco zekât, es una proporción de la riqueza personal que debe tributarse para ayudar a los necesitados. 

Entre el pueblo saharaui erguibat, existía una especie de acto de caridad llamada miniha. Un hombre llamado Ismail explicó a la antropóloga Sophie Caratini lo que significaba este sistema: "Cuando tú prestas tus camellas a alguien, es porque no tiene con qué vivir, o porque le han arrebatado su rebaño, o porque la sequía lo ha arruinado. No hay pobres entre los erguibat. Si alguien no tiene nada, cada uno le da uno o más animales para que de nuevo tenga la posibilidad de salir adelante; no hay otra solución. Esto todavía se hace hoy. ¡Los erguibat son más socialistas que vosotros!, ¿sabes?"

Como modo de reciprocidad, está la hospitalidad islámica, la diyâfa. En Uzbekistán hay un dicho "Mehmon otanda ulugh" ("el invitado es más grande que el padre") 
De hecho, el Islam significó la primera globalización del mundo: destruyó las fronteras comerciales y garantizó la seguridad de las personas, de modo que pudiesen trasladarse (y trasladar sus conocimientos y sabiduría) de un lugar a otro sin sufrir daños, protegidos hasta sus últimos pasos y siendo invitados de honor en todos los hogares. Así, comerciaban desde Francia, pasando por Antaki, hasta llegar a Bagdad, para bajar por el Tigris hasta Omán, a India y finalmente a China, y todos estos sitios estaban conectados entre sí sin la menor interrupción.  

Oceanía no está al margen de estos sistemas. En el pequeño archipiélago Tokelau (Nueva Zelanda) y las islas Cook, los archipiélagos más aislado del mundo, el compartir se convirtió en un auténtico sistema de supervivencia. Maopoopo es el principio rector y se traduce como "una unidad de un propósito común que abarca el cuerpo y el espíritu." Este espíritu colectivo es cultivado a través de actividades comunitarias que incluyen expediciones de pesca, proyectos de construcción, carga y descarga de los buques, competiciones deportivas, y la música y la danza.

Maopoopo se ejemplifica mejor para el día de hoy a través de la práctica de inati. En días especiales, todos los hombres de las aldeas pescan juntos. A su regreso, se dividen de manera sistemática y ritualmente la captura con todos los clanes familiares de la isla. La pesca fresca se coloca  cerca de la playa y se reparte según las necesidades de cada cual.  



Que el bienestar de uno depende del bienestar de todos lo saben bien en algunas zonas de Sudáfrica. Su maopoopo se llama ubuntu. Cuando se desea elogiar a alguien, se le dice que tiene ubuntu, que es una persona que se completa a través de otras.  Ello significa que los africanos también invitan de modo cotidiano a desconocidos a sus hogares y los niños se crían con la ayuda de toda la comunidad.

Entre los Masai, la construcción comunitaria de una casa para una nueva pareja recién casada es todo un ritual. Un grupo de mujeres se afanan en la tarea de mezclar adobe y estiércol, ya que son ellas las que construyen las casas oscuras, bajas y sin ventanas, para evitar los mosquitos.

Los Ndebele viven en la región de Transvaal, Sudáfrica y Zimbawe. Tras la pérdida de la guerra contra los Boers,  se trasladaron de sus tradicionales cabañas de ramas, destruidas, a otra zona en la que abundaba el barro, y así comienzan a construir casas de adobe y barro. Sus dibujos eran una reafirmación cultural a la vez que un método de comunicación entre tribus. Los dibujos escondían mensajes que sólo los Ndebele comprendían. Las pinturas son realizadas por las mujeres.

Los gurunsi son auténticos arquitectos.  Sus casas sukhala son construcciones de adobe que se revisten de barro y excrementos y posteriormente son adornadas con motivos abstractos, que las mujeres de la tribu pintan sobre fachadas y muros para después pulirla con ramas. Aunque lo mejor de la construcción no es el acabado, sino el método: las mujeres cantan a ritmo del trabajo, golpeando la mezcla. Después la regenerarán cada cierto tiempo, porque cada una de sus casas está poblada por los espíritus de sus antecesores y, por ello, tratan de preservarlas durante el mayor tiempo posible, pasando de una generación a otra. http://www.youtube.com/watch?v=NXEVeM_Ythc


El edificio de barro más grande y más antiguo del mundo necesita una capa de lodo cada cierto tiempo. Toda la ciudad de Djenné se une para este evento. Desde la Edad Media, Tombuctú fue un punto de encuentro entre el África negra y los nómadas del desierto, tuaregs, árabes o bereberes. Gracias a la riqueza generada por el comercio, atrajo a estudiosos y arquitectos, que modelaron con el barro del desierto una de las ciudades más impactantes del planeta. La famosa mezquita de Djingareyber se mantiene en pie 700 años después pese a la decadencia de la ciudad, y no es casualidad. Toda la ciudad lo regenera año tras año. 

El 1 de abril de 2012, grupos armados de Al Qaeda del Magreb Islámico se hacía con el control de Tombuctú y procedía a la destrucción de mausoleos, considerándolos antiislámicos y sacrílegos, ya que "el hombre debe venerar sólo a Alá”. 

“Las cosas van mejor, Alhamdoulilah [gracias a Dios], pero aún queda mucho para que Tombuctú vuelva a ser lo que era”, asegura Baba Cissé, un conductor que tiene serias dificultades para mantener a su familia.



Fuentes:
http://www.waterisrising.com/content/tokelau
http://www.lahaine.org/est_espanol.php/tequio_gozona_guelaguetza
http://www.lanacion.com.ar/1672766-huaxi-el-pujante-pueblo-de-china-donde-todos-viven-como-millonarios
http://tectonicablog.com/?p=53049
http://sumakkawsay.files.wordpress.com/2009/06/albo_sumaqamana.pdf
http://lagenterula.files.wordpress.com/2011/06/la-cultura-del-auzolan.pdf
http://www.lapatilla.com/site/2012/07/10/comenzo-la-destruccion-de-la-mayor-mezquita-en-mali/
http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/24/actualidad/1356352274_604236.html
http://elpais.com/elpais/2013/10/09/eps/1381323026_969117.html
Somos uno: un homenaje a los pueblos indígenas. Joanna Eede. 
http://www.elcorreodelsol.com/articulo/el-pueblo-mas-comestible-del-mundo
http://www.elciudadano.cl/2011/01/05/jorge-moraga-antropologo-%C2%ABlas-redes-de-apoyo-y-solidaridad-explican-el-gran-exito-de-los-chinos-fuera-de-su-pais%C2%BB/

domingo, 16 de noviembre de 2014

El sexo no existe: la intersexualidad.

Thomas Bekker
"Creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad, tal y como las conocemos, producen violencia. Si cambiáramos los modos de educación en la infancia, quizá modificaríamos lo que llamamos violencia de género." Beatriz Preciado, filósofa.


El libro de Cuerpos Sexuados comienza con un caso real y totalmente esclarecedor:

"Con las prisas y la emoción de la partida hacia los juegos olímpicos de 1988, María Patiño, la mejor vallista española, olvidó el preceptivo certificado médico que debía dejar constancia, para seguridad de las autoridades olímpicas, de lo que parecía más que obvio para cualquiera que la viese: que era una mujer

Pero el Comité Olímpico Internacional (COI) había previsto la posibilidad de que algunas atletas olvidaran su certificado de feminidad. Patiño sólo tenía que informar al «centro de control de feminidad», raspar unas cuantas células de la cara interna de su mejilla, y todo estaría en orden... o así lo creía. Unas horas después del raspado recibió una llamada. Algo había ido mal. Pasó un segundo examen, pero los médicos no soltaron prenda. Cuando se dirigía al estadio olímpico para su primera carrera, los jueces de pista le dieron la noticia: no había pasado el control de sexo. Puede que pareciera una mujer, que tuviera la fuerza de una mujer, y que nunca hubiera tenido ninguna razón para sospechar que no lo fuera, pero los exámenes revelaron que las células de Patiño tenían un cromosoma y que sus labios vulvares ocultaban unos testículos. Es más, no tenía ni ovarios ni útero. De acuerdo con la definición del COI, Patiño no era una mujer.

En consecuencia, se le prohibió competir con el equipo olímpico femenino español. Las autoridades deportivas españolas le propusieron simular una lesión y retirarse sin hacer pública aquella embarazosa situación. Al rehusar ella esta componenda, el asunto llegó a oídos de la prensa europea y el secreto se aireó. A los pocos meses de su regreso a España, la vida de Patiño se arruinó. La despojaron de sus títulos y de su licencia federativa para competir. Su novio la dejó. La echaron de la residencia atlética nacional y se le revocó la beca. De pronto se encontró con que se había quedado sin su medio de vida. La prensa nacional se divirtió mucho a su costa. Como declaró después, «Se me borró del mapa, como si los doce años que había dedicado al deporte nunca hubieran existido».



Abatida pero no vencida, Patiño invirtió mucho dinero en consultas médicas. Los doctores le explicaron que la suya era una condición congénita llamada insensibilidad a los andrógenos; lo que significaba que, aunque tuviera un cromosoma y sus testículos produjeran testosterona de sobra, sus células no reconocían esta hormona masculinizante. Como resultado, su cuerpo nunca desarrolló rasgos masculinos. Pero en la pubertad sus testículos comenzaron a producir estrógeno, como hacen los de todos los varones, lo cual hizo que sus mamas crecieran, su cintura se estrechara y su cadera se ensanchara. A pesar de tener un cromosoma Y y unos testículos, se había desarrollado como una mujer. Patiño decidió plantar cara al COI. 

«Sabía que era una mujer», insistió a un periodista, «a los ojos de la medicina, de Dios y, sobre todo, a mis propios ojos». 

Contó con el apoyo de Alison Carlson, ex tenista y bióloga de la universidad de Stanford, contraria al control de sexo, y juntas emprendieron una batalla legal. Patiño se sometió a exámenes médicos de sus cinturas pélvica y escapular «con objeto de decidir si era lo bastante femenina para competir».

Al cabo de dos años y medio, la iaaf (International Amateur Athletic Federation) la rehabilitó, y en 1992 se reincorporó al equipo olímpico español, convirtiéndose así en la primera mujer que desafiaba el control de sexo para las atletas olímpicas. A pesar de la flexibilidad de la iaaf, sin embargo, el coi se mantuvo en sus trece. 

Pero, ¿por qué le preocupa tanto al coi el control de sexo? En parte, las reglas del coi reflejan las ansiedades políticas de la guerra fría: durante los juegos olímpicos de 1968, por ejemplo, el coi instituyó el control «científico» del sexo de las atletas en respuesta a los rumores de que algunos países de la Europa Oriental estaban intentando glorificar la causa comunista a base de infiltrar hombres que se hacían pasar por mujeres en las pruebas femeninas para competir con ventaja. El único caso conocido de infiltración masculina en las competiciones femeninas se remonta a 1936, cuando Hermann Ratjen, miembro de las juventudes nazis, se inscribió en la prueba de salto de altura femenino como «Dora». Pero su masculinidad no se tradujo en una gran ventaja: aunque se clasificó para la ronda final, quedó en cuarto lugar, por detrás de tres mujeres. 


Aunque el coi hacía tiempo que inspeccionaba el sexo de los atletas olímpicos ya que algunos sostenían que la participación de las mujeres en las competiciones deportivas las convertían en criaturas virilizadas. En 1912, Pierre de Coubertin, fundador de las olimpíadas modernas (inicialmente vedadas a las mujeres), sentenció que «el deporte femenino es contrario a las leyes de la naturaleza». Las autoridades olímpicas se apresuraron a certificar la feminidad de las mujeres que dejaban pasar, porque el mismo acto de competir parecía implicar que no podían ser mujeres de verdad.
 
Hasta 1968, a menudo se exigió a las competidoras olímpicas que se desnudaran delante de un tribunal examinador. Tener pechos y vagina era todo lo que se necesitaba para acreditar la propia feminidad. Pero muchas mujeres encontraban degradante este procedimiento. En parte por la acumulación de quejas, el coi decidió recurrir al test cromosómico, más moderno y «científico». El problema es que ni este test ni el más sofisticado que emplea el coi en la actualidad, pueden ofrecer lo que se espera de ellos. Simplemente, el sexo de un cuerpo es un asunto demasiado complejo. 

No hay blanco o negro, sino grados de diferencia. 

Una de las tesis principales de este libro es que etiquetar a alguien como varón o mujer es una decisión social. El conocimiento científico puede asistirnos en esta decisión, pero sólo nuestra concepción del género, y no la ciencia, puede definir nuestro sexo. Es más, nuestra concepción del género afecta al conocimiento sobre el sexo producido por los científicos en primera instancia. 

En 1972, los sexólogos John Money y Anke Ehrhardt popularizaron la idea de que sexo y género son categorías separadas. El sexo, argumentaron, se refiere a los atributos físicos, y viene determinado por la anatomía y la fisiología, mientras que el género es la convicción interna de que uno es macho o hembra (identidad de género) y las expresiones conductuales de dicha convicción. 

Las feministas de la segunda ola de los setenta, por su parte, también argumentaron que el sexo es distinto del género. Estas feministas sostenían que si las chicas tenían más dificultades con las matemáticas que los chicos, el problema no residía en sus cerebros, sino en las diferentes expectativas y oportunidades de unas y otros. Tener un pene en vez de una vagina es una diferencia de sexo. Que los chicos saquen mejores notas en matemáticas que las chicas es una diferencia de género. 

Las feministas no cuestionaban la componente física del sexo; era el género lo que estaba en cuestión. Al ceder el territorio del sexo físico, las feministas dejaron un flanco abierto al ataque de sus posiciones por la base de las diferencias biológicas. Así, en ciertos círculos la cuestión de la relación entre sexo y género se convirtió en un debate sobre la «circuitería» cerebral.

En efecto, el feminismo ha encontrado una resistencia masiva desde los dominios de la biología, la medicina y ámbitos significativos de las ciencias sociales. Todo ello ha movido a las pensadoras feministas a cuestionar la noción misma de sexo y, por otro lado, a profundizar en los significados de género, cultura y experiencia. La antropóloga Henrietta A. Moore, por ejemplo, argumenta que «lo que está en cuestión es la encarnación de las identidades y la experiencia. La experiencia ... no es individual y fija, sino irredimiblemente social y procesual»

Nuestros cuerpos son demasiado complejos para proporcionarnos respuestas definidas sobre las diferencias sexuales. Cuanto más buscamos una base física simple para el sexo, más claro resulta que «sexo» no es una categoría puramente física. Considérese el problema del Comité Olímpico Internacional. Los miembros del comité quieren decidir quién es varón y quién es mujer. ¿Pero cómo? El coi puede aplicar la prueba del cariotipo o del adn, o inspeccionar las mamas y los genitales, para certificar el sexo de una competidora, pero los médicos se rigen por otros criterios a la hora de asignar un sexo incierto. Se centran en la capacidad reproductiva (en el caso de una feminidad potencial) o el tamaño del pene (en el caso de una presunta masculinidad). Por ejemplo, si un bebé nace con dos cromosomas x, oviductos, ovarios y útero, pero un pene y un escroto externos, ¿es niño o niña? Casi todos los médicos dirían que es una niña, a pesar del pene, por su potencial para dar a luz, y recurrirían a la cirugía y tratamientos hormonales para validar su decisión. 

La elección de los criterios para determinar el sexo, y la voluntad misma de determinarlo, son decisiones sociales.

Los intersexuales como María Patiño tienen cuerpos disidentes. No encajan de
manera natural en una clasificación binaria, si no es con calzador quirúrgico. Ahora bien, ¿por qué debería preocuparnos que una mujer (con sus mamas, su vagina, su útero, sus ovarios y su menstruación) tenga un "clítoris" lo bastante grande como para penetrar otra mujer? ¿Por qué debería preocuparnos que haya personas cuyo "equipamiento biológico cultural" les permita mantener relaciones sexuales tanto con hombres como con mujeres? ¿Por qué deberíamos apuntar o esconder quirúrgicamente un clítoris ofensivamente grande? La respuesta: para mantener la división de géneros.

El que se le ampute a un bebé intersexual depende de lo que pensemos sobre: ¿Cuán importante es el tamaño del pene? ¿Qué formas de erotismo sexual son normales? ¿Qué es más importante, tener un clítoris sexualmente sensitivo, o uno visualmente cercano al tipo corriente? 

Mientras, los manuales médicos recomiendan no dar una explicación completa de la condición sexual del infante. Un médico escribió: "Deberíamos hacer todo lo posible para desterrar cualquier sentimiento de ambigüedad sexual" No digo que exista una conspiración del silencio, sino que los médicos están cegados por su propia convicción de que todo el mundo es o varón o mujer. Se debe remodelar un cuerpo sexualmente ambiguo conforme nuestro sistema de dos sexos, a pesar de que deja múltiples cicatrices, requiere múltiples operaciones y a menudo elimina la capacidad orgásmica. 
"Cuando descubrí que tenía el sindrome de insensibilidad a los andrógenos, las piezas encajaron. Pero lo que se hizo añicos fue mi relación con mi familia y con los médicos. Lo traumático no fue saber de cromosomas y testículos, sino descubrir que me habían estado mintiendo." escribía una mujer a una revista.

"Si tuviera que etiquetarme como varón o mujer, diría que soy una clase diferente de mujer. No soy un caso de un sexo u otro, ni una combinación de ambos. Nací hermafrodita; y desde el fondo de mi corazón, querría que se me hubiera permitido quedarme así" explica Ángela Moreno, miembro del ISNA (Sociedad Intersexual de Norteamérica).

Un intersexual llamado Emma se crió como mujer. Poseía una vagina y un clítoris lo bastante grande para poder tener relaciones sexuales con hombres y con mujeres. Siendo adolescente, tuvo experiencias sexuales con mujeres, pero se casó con un hombre. Mientras, mantenía relaciones sexuales placenteras con amigas. Confesaba haber deseado en ocasiones ser un varón, pero cuando Young le aseguró que la transformación sería un asunto simple, el/la replicó: "¿Habría que eliminar esa vagina? No sé, porque es mi bono de comida. Si lo hiciera, tendría que prescindir de mi marido y buscarme un trabajo, así que creo que me quedaré como estoy. Mi marido me mantiene bien y, aunque él no me da ningún placer sexual, mi novia me lo da de sobra."

El motivo de recomendar su reconversión era genuinamente humanitario: permitir que los individuos encajaran y funcionaran física y psicológicamente como seres humanos saludables. Pero tras este anhelo subyacen asunciones no discutidas:

-Que debería haber sólo dos sexos.
-Que sólo la heterosexualidad es normal
-Que ciertos roles de género definen al varón y a la mujer psicológicamente saludables."

Pero por fortuna, los seres humanos no solo somos reproductores, de forma imprescindible somos también cuidadores de vida y productores.
 
"El capitalismo y el patriarcado de nuestra cultura occidental actual nos deja un esquema de género y prácticas y normas culturales muy estrechas. En nuestra sociedad que se autoproclama "moderna y liberal", sólo hay dos géneros, éstos son inviolables y están determinados por los genitales."

 "Lo que nos dicen los casos etnográficos es que es precisamente la variedad de comportamientos sexuales la que predomina. Es solo el etnocentrismo y la penosa amplitud de miras de nuestra sociedad la que impide ver en este tipo de comportamientos algo totalmente natural y hasta común en la especie humana." Marvin Harris, antropólogo.

Link: El tercer género o queer: el biocentrismo.


Fuentes:
"Cuerpos sexuados" Anne Fausto-Sterling.
http://www.pikaramagazine.com/2010/11/%C2%BFsera-nino-o-nina/
http://www.isna.org/node/64

viernes, 7 de noviembre de 2014

Feminismo chino: sosteniendo la mitad del cielo.

“La igualdad entre hombres y mujeres significa compartir la miseria” Wang Anyi, escritora.

 "Ustedes nos dicen ‘ustedes han sido liberadas’, y nosotras decimos que hemos sido "sobrecargadas". Li Xiaojiang, académica.

"Las feministas occidentales deberían ampliar sus áreas de interés e ir más allá del modelo de opresión masculina de la mujer." Yenna Wu, académica.

"Decir que las mujeres chinas están avanzadas o están retrasadas realmente no significa nada; la verdadera necesidad es poner atención a las experiencias de vida y la historia de las mujeres chinas" Shu-mei Shih, académica.

Shu-mei Shih cuenta como tuvo que traducir a unas feministas norteamericanas una pregunta sobre cómo era el feminismo chino a una afamada escritora china, y explica cómo, sorprendentemente, la escritora "Zhang Jie se mostró incómoda. A pesar de que ella era entonces la escritora con sensibilidad femenina más aclamada del país, contestó - después de una breve pausa - que no había algo que pudiera ser reconocido como “feminismo” (nüxing zhuyi o nüquam zhuyi) en China y que ella no se reconocía a sí misma como una “feminista” o una “escritora feminista”".

No dijo más, pero las norteamericanas tampoco preguntaron. Según confiesa la entonces traductora Shu-mei Shih "el rechazo de Zhang Jie nos revelaba a “nosotras” una paranoia acerca de la presencia regulatoria del estado." como si fuera el Estado el que imponía tal tabú a las mujeres chinas. "Tal vez si yo hubiese tenido suficiente objetividad y una perspectiva comparativa sobre su condición histórica y social, yo habría podido pedirle a ella que narrara la historia del socialismo chino y de su compleja relación con la liberación de las mujeres en las décadas anteriores."

"Desde entonces este episodio ha dado vueltas en mi cabeza una y otra vez, sobre todo ahora que he empezado a hacer investigación sobre las mujeres chinas en la China socialista y me he sensibilizado más en relación a con que facilidad los encuentros transculturales pueden ser fallidos, frecuentemente porque el individuo occidental se niega a reconocer el contexto histórico que constituye la supuesta diferencia de el/la Otro/a."

"El recorrido del feminismo, por ejemplo en Europa, tiene que ver con el reconocimiento de unos derechos que las mujeres han luchado, que han solicitado al Estado que se les garantice. En el caso chino ha sido al revés." explica la antropóloga Gladys Nieto. "El Estado comunista les garantizó unos derechos en un periodo en el que como colectivo, quizá, no había una conciencia específica del papel subordinado que tenían las mujeres."

Se refiere al llamado año de la liberación, la llegada de Mao, que supuso grandes cambios para la mujer en China.

En resumen,  explica Nieto, "Mao pensaba que cuando se llegara a una sociedad sin clases, directamente no habría divisiones de género. Dentro del programa maoísta estaba incorporar a las mujeres como parte del programa nacional. Para ello hubo dos leyes muy importantes en los años ‘50: la ley del matrimonio y la ley del trabajo. Fueron políticas de Estado, verticalistas, tomadas con la idea de promover un cambio desde el Estado. La ley del matrimonio, que permitía el divorcio, limitaba todo lo que había sido la organización de la familia tradicional: acababa con los matrimonios concertados, con el concubinato y daba derechos de herencia a la mujer. Además aparece la ley del trabajo, que promueve la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Eso produce una especie de revolución en las relaciones de género, pero no sin costes. A principios de los años ‘50, muchas mujeres fueron asesinadas por su familia política tras haber interpuesto una demanda de divorcio. Por ello fue una ley que desde el inicio despertó muchas reticencias, sobre todo por parte de la gente del campo. Si se mira desde el punto de vista de otorgamiento de derechos a las mujeres, es un paso grandísimo para acabar con un orden que las colocaba en el último escalón de la jerarquía social. Se le dan prácticamente todos los derechos bajo la consigna de aquel momento: “Las mujeres sostienen la mitad del cielo”.

El problema fue que lo sostenían, pero no lo ocupaban.

Como ha afirmado Li Xiaojiang, una académica china que fundó la disciplina de “Estudios de las Mujeres", mientras muchas mujeres del occidente estaban regresando a sus casas en la década de los cincuentas, muchas mujeres chinas estaban a la cabeza en la esfera pública al participar en la producción.

Este hecho creó un mito entre las mujeres occidentales, que vieron a las mujeres chinas como mujeres liberadas.  

"Yo lo llamo el mito de “la liberación de la mujer”" explica Xiaojiang, "Las
mujeres de occidente no se dieron cuenta que nosotras entramos a la sociedad en condiciones de estándares de producción muy bajos, y debido al gran peso del trabajo, incluyendo el social y el doméstico, las mujeres chinas no han obtenido una liberación real. Ustedes nos dicen ‘ustedes han sido liberadas’, y nosotras decimos que hemos sido "sobrecargadas".

En realidad, el gobierno les indicó a las mujeres chinas que podían trabajar como los hombres en la producción, pero sin darles un apoyo socio-económico suficiente para facilitarles la doble carga relacionada con sus roles productivo y reproductivo.

De esta manera, las mujeres de China fueron “liberadas" (jiefang, como el término que entonces se usaba) pero también fueron “hechas prisioneras” bajo la bandera de la igualdad sexual y la igualdad de oportunidades de empleo: igual trabajo, igual salario. Wang Anyi, una famosa escritora china, afirma que “La igualdad entre hombres y mujeres” significaba típicamente el “compartir la miseria”.

Por eso, las chinas no agradecen tanto la palabra "igualdad", tan utilizada por las feministas occidentales. 

Fue tanta la radicalidad de este concepto, que durante la era maoísta, las chinas fueron forzadas a ignorar sus diferencias biológicas con respecto a los hombres y a verse iguales a estos. Particularmente durante la revolución cultural (1966-1976), las mujeres tuvieron que suprimir sus características femeninas, y vestir y actuar como hombres. Li Xiaojiang recuerda así que “la categoría mujer y los sentimientos de feminismo se han desvanecido en el océano de la ‘igualdad’."

Por eso, a partir de los ochenta, “Las mujeres están empezando a disfrutar del derecho y el lujo de hablar acerca de las diferencias entre hombres y mujeres, a gozar de algo que distingue a hombres y mujeres” afirma Wang Zheng.

Por eso, abogan por auto-descubrirse como mujer, su propia la subjetividad femenina (zhutixing) fuera de los dictados del Estado, (aunque no fuera del capitalismo, habría que añadir, en la que las mujeres de China, como en el resto del mundo, están siendo empujadas hacia el consumismo y como objetos de explotación y mercantilización.)

Tienda china muy femenina en Bilbao, con graffitis: "Él es, (Ella´ es), Todxs somos. Revoluciona el género!!" Claro ejemplo de choque cultural.
Otro lema que se maneja mucho en el feminismo occidental y que en China no les pilla de nuevas es el de “lo personal es político” (gerende ji zhengzhide)  Por más de medio siglo, en China la política se entrometía comúnmente en las relaciones personales tanto afuera como al interior de la unidad doméstica. Xiaojiang remarca, “por eso, vacilaríamos en volver a politizar el espacio de lo personal, que frecuentemente es además el espacio de las mujeres”.

Otra consigna que critica es la referida a “la hermandad de las mujeres es poder” (jiemei tuanjie jiushi liliang), o la sororidad (traída, en realidad, de la sociedad negra). Li explica que para ellas es mucho más factible el lema “unidad es fuerza” que ha sido proclamado durante décadas en China. “La sociedad china por entera, incluyendo a los hombres, han participado activamente en promover la liberación y el progreso de las mujeres”, e igualmente han sufrido la opresión del Estado maoísta, por lo que convocar solamente a la unidad de las hermanas y excluir a los hombres es, para ellas, ineficaz.

                                                       "Hombre de casa" bailando. Un anuncio viral de China.

De hecho, uno de las líneas de trabajo más remarcadas que tienen en su agenda es la masculinidad. Para solucionar el problema de la doble carga actual de las mujeres (ya que participar en la producción no deja de ser ventajoso para tener independencia económica), entienden que los hombres deben realizar igualmente el trabajo doméstico y de la reproducción.
Pero, de acuerdo con Wang Anyi, irónicamente las mujeres de Shanghai “han empezado a estar preocupadas acerca de la hombría de (sus esposos)” y sospechan que “les falta masculinidad a los hombres de Shanghai” haciendo por eso más difícil la situación de los hombres (Wang Zheng)

Li Xiaojiang cuenta que después de Mao, las mujeres occidentales se dieron cuenta de los problemas de las mujeres chinas y crearon otro mito que ella llama "el mito de la “doble opresión". "En éste, ellas plantean que una causa de la opresión es impulsada por la familia tradicional china; y la otra fuente son las políticas del estado, dado que la política de China es antidemocrática y su economía es subdesarrollada. Consecuentemente se ha representado a las mujeres chinas como viviendo en un infierno." 

Observando todas estas características sociales, políticas e históricas de China, y los mitos creados desde occidente, se entiende el malestar de la escritoria china Zhang Jie ante la pregunta de las norteamericanas sobre el "feminismo" chino. Muy pocas mujeres chinas, incluyendo las investigadoras, se llaman a sí mismas "nüquan zhuyi zhe" (feministas) o hablan del feminismo como "nüquan zhuyi" (el ismo de derechos de la mujer/poder) o "nuxing zhuyi" (el ismo del sexo femenino) Li Xiaojiang ha hecho notar que las académicas chinas de los estudios de las mujeres evitan usar el término "nüquan zhuyi", pero en cambio emplean términos como "funü yanjiu" (estudios de las mujeres/investigación), "funü jiefang" (liberación de las mujeres) y "funü wenti" (problemas de las mujeres). Son términos quizás menos politizados, más centrados en lo académico.

"Decir que las mujeres chinas están avanzadas o están retrasadas realmente no
significa nada; la obsesión con analizar esta afirmación es en sí misma una manera de desplazar la verdadera necesidad de poner atención a las complejidades substanciales de las experiencias de vida y la historia de las mujeres chinas" critica la académica Shu-mei Shih.

Otra profesora, Yenna Wu, por su parte, añade que "En vez de estar obsesionadas con asuntos como la costumbre de vendaje de los pies, el concubinato y el abandono de bebés del sexo femenino, las feministas occidentales deberían quizás ampliar sus áreas de interés e ir más allá del modelo de opresión masculina de la mujer. Una explicación más precisa de estos asuntos puede obtenerse sólo a través de análisis cuidadosos y profundos. Para avanzar desde un reflejo fácil y culpabilizante a una comprensión más incisiva de cómo el poder se interrelaciona con la subordinación de género de las mujeres chinas, es necesario explorar los factores específicos históricos, políticos y socioeconómicos que las rodean, así como entender sensiblemente sus percepciones."


“La razón por la cual no nos identificamos con el feminismo (occidental)"- recuerda Li Xiaojiang- "es que nosotras hemos caminado a través de un sendero diferente y hemos crecido en nuestro propio camino.

Ya que nuestros pies se han desarrollado plenamente,

¿es de alguna manera necesario, como dice nuestro proverbio, ‘cortar los pies para que quepan dentro de los zapatos’?”




Fuentes:
Hacia una Ética de los Encuentros Transnacionales, o ¿”Cuándo” una Mujer “China” es Considerada una “Feminista”? Shu-mei Shih.
Buscando el Sentido en Chino del “Feminismo”/Estudios de las Mujeres. Yenna Wu.
(Los dos artículos en Diálogo y Diferencia. Los Feminismos Desafían a la Globalización.:  http://cedoc.inmujeres.gob.mx/PAIMEF/Morelos/mor01.pdf)
http://paperroom.ipsa.org/app/webroot/papers/paper_14394.pdf
http://www.ed-bellaterra.com/uploads/pdfs/02%20MUJERES%20Y%20PATRIARC%20CHINO.pdf
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93070
http://elizabethrossmx.wordpress.com/2013/04/01/mujeres-chinas-he-yin-zhen-a-he-zhen-y-el-anarco-feminismo/
http://elpais.com/elpais/2014/01/07/planeta_futuro/1389131267_554001.html

viernes, 31 de octubre de 2014

Humor... etnocentrista!

#SIPoCHablaramosComoBlancos (PoC = Personas de color) es un hashtag de la red social Twitter que, con humor, saca a relucir todas las miserias de los prejuicios que se tienen en Occidente hacia todo lo que no sea blanco. Etnocentrismo, pero del revés.














 



























 

 

Soy un inmigrante. Vine a quitarte tu trabajo, pero no tenías ninguno.






Bonus Track:

Enlace: ¿CÓMO CAERLE BIEN A UN BLANCO? del blog "El armario de Yaïvi"