viernes, 11 de abril de 2014

Santa Coca y San Peyote: Koguis y Huicholes.

“Ustedes pueden ir a vivir al espacio exterior, está bien, pero no parecen capaces de volver al entendimiento de cómo vivir en armonía con la tierra. Eso es algo que olvidaron. Cuando entiendes eso, empiezas a entenderte mejor”. Jacinto Zarabata, kogui.

“No damos clases de esto, no lo platicamos en una escuela, con Tatewarí, que es el fuego, ahí es donde nosotros adquirimos conocimiento.” Santos, Huichol.

KOGUI



"Como podríamos despreciar las milenarias tradiciones de los kogui. Un texto mítico recogido en las sierras nevadas de Santa Marta nos debe infundir el mismo respeto, la misma admiración por el vuelo del espíritu humano que un texto en sánscrito o un texto en latin o griego. ¿No es uno, el género humano?" Gerardo Reichel-Dolmatoff, antropólogo.

El antropólogo Gerardo Reichel-Dolmatoff demostró el parentesco de los kogi con los antiguos taírona. Los koguis, o jaguares, se hacen llamar los “hermanos mayores”, mientras todos los demás somos los “hermanos menores”. La diferencia entre los dos reside el conocimiento sobre la naturaleza.

“En occidente se le da privilegio al uso de las cosas en lugar de a su fuente. Ese es el error intelectual. Al final, todo es naturaleza”, afirma el líder Kogui, Jacinto Zarabata.

Tal vez ya ni 2.000 koguis son los que resisten de un pueblo que resistió todos los embates: la conquista española, los colonos que les quitaron sus tierras, los marimberos o traficantes de marihuana... Hoy sus enemigos son las enfermedades. La enfermedad para los kogui es una transgresión de la ley de equilibrio del universo: tiene que haber una mala conducta para que sobrevenga el mal físico. Tiene que haber una ruptura del dualismo con el que los kogui entienden el mundo: el sol y la noche, el bien y el mal, el hombre y la mujer. 

Son de por si altivos y huraños como pocos. Así, han sabido preservar su cultura antigua a menos de 100 km del Caribe. 

Los koguis se mueven incesantemente por Sierra Nevada, de casa en casa y de
finca en finca. Con su parca alimentación, si no fuera por la coca, no resistirían. El gran rito kogui es el mascar coca. Extraen de su mochila un puñado de hojas de coca, luego chupan cal con el palillo de su poporo (calabaza) Es un símbolo, dice Dolmatoff, de su dualismo sexual: el palillo lo masculino, la calabaza o poporo lo femenino. Pueden pasarse mucho rato frotando el palillo en el poporo: es algo que les relaja. 

Todo cuanto es cóncavo, se asocia en seguida con las cabidades femeninas: la mochila, por ejemplo. Y también todo lo que es hueco, incluída la casa. A los ápices de sus casas, los llaman mauku-akula, de mauku, vagina, y akula, rama. Los hermanos mayores han sabido que es la materia y la realidad desde siempre. Dicen los Kogui “Nada existe sin el pensamiento”. lo que nosotros llamaríamos física cuántica.


Aunque son las mujeres las únicas que pueden cosechar la coca, y la tuestan (metiendo una piedra al rojo vivo en la mochila y agitándola), tienen prohibido la participación en el rito, ni mascar coca, ni el poporo o calabacito de cal. El hombre kogui piensa que el calor que la mujer desprende al dormir le hace daño, por lo que no duermen juntos. En realidad, teme que la mujer les haga olvidar lo que sabe.

La coca es su cultura, su entrada en el tiempo de los antiguos, su manera de ser koguis, hombres sobre la tierra. El problema es que no solo mascan coca, sino que en la introducción de productos exteriores, beben, lo que ayuda a un uso inmoderado de la coca. 

Los mascadores de coca ven disminuidos su apetito sexual, pero no les importa, porque siempre han pensado que lo mejor de la vida es hablar de los misterios del mundo, y el comer y el sexo son incluso actividades molestas. Por eso, han pasado de 6000 hace 30 años a 2000, y han muerto un 40% de los niños.

Su territorio está lleno de puentes construídos por ellos y sus antepasados que
son maravillas arquitecturas indígenas.


El líder kogui Jacinto Zarabata aclara que “cada cosa que nos rodea es una construcción de recursos naturales y lo que los kogui ven es la fuente de esos recursos y no la cosa”.
Lamenta que el mundo occidental gire en torno a “la ambición por tener más”.

“Lo que todos tienen yo también tengo que tenerlo, de otra manera los demás tienen poder sobre mí. Las consecuencias son evidentes, pero no parecen evidentes para ustedes”, indica.

“Ustedes pueden ir a vivir al espacio exterior, está bien, pero no parecen capaces de volver al entendimiento de cómo vivir en armonía con la tierra. Eso es algo que olvidaron. Cuando entiendes eso, empiezas a entenderte mejor”.

HUICHOL


Existe una tribu que todavía sigue comiendo y adorando a un cactus: los huicholes. 

Bajo el signo del peyote, los huicholes de la Sierra Madre, perseveran en sus costumbres y ritos ancestrales. hacen peregrinaciones a una viricuta, el lugar sagrado donde buscan ese cactus que les eleva de su áspera realidad hacia su complejo y rico mundo sobrenatural, después de que el chamán bendiga con su mubieri, su cetro de plumas de águila, y el bufón o payaso se cuelgue su gato salvaje disecado y un ritual arco para que mate simbólicamente al dios venado, reencarnación del peyote. Cuando alguien encuentra al peyote, marca el lugar con plumas de gavilán. 

El peyote les arrancará de la pesadez de la tierra y les abrirá, como escribió Aldous Huxley, "las puertas de la percepción" con sus 55 diferentes sustancias alcaloides.

El chamán construye un altar improvisado con el peyote, maíz y los cuernos de Tamatz Kauyumari, el venado.

Fue Tamatz Kauyumari, el venado, que llego hasta allá para darle empuje a nuestro padre Sol que emergió de Reuunar. Cada peregrino que viene tiene que hacer el mismo recorrido que hizo Tamatz Kauyumari."
 

En Santa Bárbara, en la Sierra Madre, viven en rancherías y separados a lo largo
del territorio. Su ritmo de vida es plácido y dedicado a lo social, a los tejidos y a sus fiestas. Sus tejidos representan la polícroma visión de su mundo tan influido por las visiones del peyote. En los trajes, sagrados, despliegan su simbolismo colectivo, son re-expresiones de sus representaciones colectivas. Una forma constante de identificarse como pueblo. Con la pintura amarilla urra se pintan soles en las mejillas como homenaje a tayau, el padre sol. El nombre tayau, dicen, proviene de la onomatopeya del sonido que hace el pavo al saludar al sol. 

"Es extraordinaria la participación mística de los huicholes en su propia cultura." decía el antropólogo Lévy-Bruhl.

“No damos clases de esto, no lo platicamos en una escuela, con Tatewarí, que es el fuego, ahí es donde nosotros adquirimos conocimiento.” afirma Santos.

 El hecho de que los huicholes se designen a sí mismos como "doctores", wixárika, indica la importancia que adquieren las cuestiones relacionadas con la religión, el ritual y la salud, si bien ésta no se refiere exclusivamente al cuerpo. El mara'akame, como se le llama al chamán huichol, no se dedica exclusivamente a curar a la gente sino que tiene otras funciones, en algunos casos más importantes, como la de ser guía espiritual del grupo, depositario de la memoria histórica y mítica, sacerdote o "funcionario" religioso y, en ocasiones, actúa como autoridad representativa.

El panteón huichol está compuesto por más de treinta dioses que se dividen de acuerdo a dos ciclos fundamentales: la temporada de lluvia y la temporada seca, la noche y el día cósmicos, la oscuridad y la luz, lo femenino y lo masculino. Entre las diosas de la temporada húmeda tenemos a la abuela crecimiento, takutsi nakawé; la madre tierra; la diosa del maíz, uteanaka; la que protege los partos, tuluviakame, etcétera. En cuanto a los dioses o personajes de la temporada seca sobresalen tatewarí nuestro abuelo fuego, tayau nuestro padre sol, akaitewarí el viento, paritzika deidad de la caza y de los venados, y otros muchos. La relación entre los dos bandos es lo que mantiene al mundo en movimiento, y todo ritual y relación con los dioses está encaminado a mantener ese equilibrio cósmico.

"El significado del peyote en la cultura huichol, a mi modesto entender, es el de un sacramento. Es una especie de comunión con la madre tierra, el padre sol y con el espíritu de la vida." Paul Adams, etnólogo.

"Nosotros como wixraritari , le estamos pidiendo a nuestras deidades que el mundo siga existiendo y que nosotros podamos seguir existiendo.
Básicamente... 
...aquí le estamos apostando la vida” aclara el huichol Santos.


Fuentes:
http://www.ugr.es/~pwlac/G19_07Eugeni_Porras_Carrillo.html
http://www.masacalli.com/2012/02/guerra-florida-en-wirikuta.html
http://www.rtve.es/alacarta/videos/otros-pueblos/otros-pueblos-huicholes/1971334/
http://www.rtve.es/alacarta/videos/otros-pueblos/otros-pueblos-sierra-nevada-coca/2006426/
http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/geografia/geoco4v3/sierra.htm
http://revistamasacalli.blogspot.com.es/2012/09/hikuri-neirra-ii.html

jueves, 3 de abril de 2014

Habitantes del desierto: tuaregs y beduinos.

TUAREGS

Repartidos por los territorios del Sahara occidental, las 300.000 personas que integran la población tuareg están repartidas entre Argelia, el sureste de Marruecos, Libia, Malí y Níger. Las diversas tribus, o kel, hablan variantes de la lengua tamacheq, de ascendencia bereber, y conservan una forma propia de escritura, tifinagh.

"Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh."

"A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados.
Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa."
explica Moussa Ag Assarid.



La tradición de esconder el rostro tiene un origen antiguo y poco claro: algunos investigadores la relacionan con el reparo de mostrar la boca ante los extraños y las mujeres, regla que todavía está vigente entre muchos pueblos saharianos. Su uso, dicen, también se puede deber al miedo a inhalar espíritus malignos
Por lo que respecta a los tuaregs, sólo es respetada por los hombres. Las mujeres, en cambio, van con la cara descubierta, aún perteneciendo a la religión musulmana, y gozan de cierta libertad de movimientos y de una importancia notable en el interior de la comunidad, siendo la única depositaria de las tradiciones orales. La mujer es libre de escoger marido, y el matrimonio es monogámico. La estructura familiar es matrilineal, y esto es un legado de los ascendentes bereberes.

"Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio. Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo."

Con el desierto ante ti, no digas: ¡Qué silencio!
Dí: No oigo.
Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué aridez !
Di: ¡ qué extraña belleza
Con el desierto ante ti, no digas : ¡ qué inmensidad !
Di: ¿por dónde comienzo?
Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué pobreza !
Di: ¿qué más necesita mi pensamiento?
Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué soledad !
Di: soy lo que conmigo llevo
Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué oscuridad !
Di: no veo, pero lo siento
Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué sed !
Di: ¿cuánto preciso beber?
Con el desierto ante ti, no digas: ¡ imposible vivir !
Di: la vida es lo que he de aprender
Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué cansancio !
Di: ¡ cuánto camino por recorrer ¡
Con el desierto ante ti, no digas: ¡ no puedo más !
Di: si las dunas avanzan, yo también
Con el desierto ante ti, no digas: me doy por vencido
Di: seguiré, aunque quizás no llegue a mi destino Con el desierto ante ti, no digas: ¡ no hay nadie más !
Di: todos tenemos desiertos que atravesar y desiertos que coincidir
Con el desierto ante ti, no digas: la arena me abrasa
Di: con la arena se construyen casas
Con el desierto ante ti no digas: estoy perdido
Di: tiene que haber algún camino
Con el desierto ante ti, no digas: jamás saldré
Di: lo que tiene comienzo tiene su fin.
Cuando estés ante tu desierto, piensa, que es uno de los paisajes más bellos de la tierra: no temas, en él está tu sustento
Di: allí aprendí lo más cierto.
Cuando estés ante el desierto no digas: ¡ qué silencio !
Di: no oigo.
(Anónimo touareg)

Para recordar todas las travesías por el desierto, transportando oro, sal, dátiles a cambio de mijo, cereales, telas... en largas caravanas de dromedarios, se mantiene el rito del té que se tomaba la noche en la que se establecía el campamento, y que se servía tres veces: una por el huesped, otra por uno mismo, y una tercera por Alá. Hoy en día, a los tres hervores se les proporciona tres grados diferentes de dulzor, que a su vez están asociados con tres grandes emociones: el primero, fuerte como el amor; el segundo, amargo como la vida; y el tercero, dulce como la muerte.
En el Teneré nigeriano, camina a una velocidad media de 38 kilómetros, desde las 6 a.m hasta las 22 p.m, la caravana de sal, la azalai. Las tentativas de sedentarización de los tuaregs han sido difíciles, debido a la intolerancia a que se les imponga cualquier restricción en sus desplazamientos.

"
A los siete años ya te dejan alejarte del campamento,  para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire,  escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas. Y a  dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua. Allí todo es  simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme  valor! Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es  valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de  estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

Lo que más me chocó en mi primer viaje a Europa fue que vi correr a la gente por el aeropuerto. ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de  respeto hacia la mujer? me pregunté. Después, en el hotel Ibis, vi el  primer grifo de mi vida. Vi correr el agua y sentí ganas de llorar. ¡Todos los  días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes  de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...

Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y  las estrellas; allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de  otra, como es distinta cada cabra. Aquí, por la noche, miráis la tele...


Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer,  frenesí, prisa. En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!"


BEDUINOS   

"Habitante del desierto" es el significado badawi, palabra árabe que dió lugar al término beduino, ya que habitan en los desiertos de Arabia Saudita, Siria, Jordania, Irak e Israel. 
Existen dos clases bien diferenciadas entre los beduinos: algunos pastores nómadas, se dedican al comercio. Se desplazan continuamente con la manada de dromedarios (excepto en los meses veraniegos) siguiendo un itinerario concreto dentro de un territorio tribal, o dirrah, que comprende pozo, oasis y pastos. La segunda clase, los fellahin son agricultores y se han hecho sedentarios; viven al borde del desierto. Las tribus dedicadas a la cría de cabras y ovejas, practican un seminomadismo trashumante en la búsqueda de agua y pastos.

"El desierto es el lugar natural para el beduino", dice Eid Jahalin "pero el gobierno no lo permite. Encierra a los beduinos como si fueran personas en una caja." 

"En Nueva York no sé exactamente dónde estoy, pero si me encuentro en el desierto lo sé todo. Como vivo en el desierto, es fácil para mí afrontar los cambios, no como le pasa a la gente de las ciudades o aldeas.
El planeta es una pelota pequeña. Si alguien crea un problema o daña algo de un lado, se sentirá en otro, así que tenemos que protegerlo."

Al igual que los conflictos, que son resueltos teniendo en cuenta la responsabilidad colectiva: todo el grupo es responsable de las acciones cometidas por cada uno de sus miembros. Un jefe o shaikh, elegido por su valentía, generosidad y sabiduría, es el que se ocupa de estas cuestiones relativas a la justicia.

La tribu beduina cabila incluye grupos parentales de familias muy extensas, unidas por un antepasado y por fuertes lazos según un código de honor y lealtad, basado en la generosidad, obediencia y, sobre todo, hospitalidad.

"Todo el sector beduino se perjudicó con la transición de una vida nómada a un lugar fijo, pero los más perjudicados resultaron la mujer y los niños." afirma
Jadra Alsena.
"Antes de la transición, la mujer era la columna vertebral de la casa. Era creativa; era la que había edificado la casa con sus propias manos, cocinaba la comida, preparaba las verduras para el invierno y el verano, elaboraba todos los tipos de queso de la leche de los rebaños, las mantas, los vestidos, las almohadas. Todo lo que hay en la casa, lo hacía la mujer con sus propias manos. El hombre trabajaba la tierra y pastoreaba los rebaños. La ayudaba saliendo a buscar aceite de Gaza y de Jevrón, o de otros lugares.
Con la transición a una vivienda fija, se debilitó el estatus de la mujer; su anterior condición le fue quitada. Su marido sale a trabajar, y ella no hace nada. Su tarea básica consiste en criar a los hijos. Y también esto, sin que ella pueda enseñarles el mundo exterior. Ella no conoce todo lo que hay en el entorno. Su hijo va a la escuela y aprende cosas, y cuando le hace preguntas, ella no sabe contestarle, y eso le da la sensación de que ella no es importante. Y cuando su estatus desciende, asciende el del marido; ella se vuelve dependiente de él más y más, y él la domina.
Hasta que nosotras, yo y mujeres jóvenes como yo, decidimos que era necesario hacer algo que nos hiciera más llevadera la vida a nosotras y a nuestras hijas”.  

El poblado de Laki´ia fue creado en 1990 con el propósito de persuadir a los beduinos de que abandonaran sus tiendas y se establecieran en poblaciones permanentes. Aún con todo, es conocido gracias a la gran fábrica de tejidos que hay en él, la cual produce alfombras y otros artículos tradicionales beduinos. La fábrica es una iniciativa de mujeres y fruto del trabajo de ellas. Pero en realidad, en el mundo beduino, la producción de tejidos siempre ha sido función femenina...


Fuentes: 
"El planeta vivo. pueblos de la tierra." Mirella Ferrera, Gian Giussepe Filippi, Marco Ceresa.
http://www.lavozylaopinion.com.ar/cgi-bin/medios/vernota.cgi?medio=lavoz&numero=Abril%202007&nota=Abril%202007-9 
http://www.ipsnoticias.net/2013/06/israel-trata-a-los-beduinos-como-gente-en-una-caja/
http://www.ilusionporviajar.es/index.php/entrevista-a-un-tuareg.html

sábado, 29 de marzo de 2014

Zombies, brujería, el bautizo del dinero y el Capital.

"Ahora comprendo que lo que hace tan egoísta a los papalangis [los europeos] es el dinero." Jefe de las Islas Tonga.

"Ko Maro Kai atu
Ko Maro Kai mai
Ka ngohe ngohe"
"Da tanto como tomas y todo irá muy bien." Proverbio maorí.

Estudios recientes señalan el incremento de las acusaciones de brujería en zonas de África Central y Sudáfrica. Las acusaciones de brujería parten de la creencia de que una fuerza supranatural y la acumulación de riquezas tienen cierta relación. Pero lo que más motiva estas acusaciones es la quiebra de la moralidad compartida: la negativa de estos nuevos ricos a redistribuir entre sus parientes y vecinos.

En su estudio de la brujería djambe del Maka, Peter Geschiere describe la
aparición de un nuevo tipo de hechicería como "sorprendentemente similares a los temas capitalistas".  

"Hablan de las brujas como empresarios que están siempre en alerta y listos para apropiarse de nuevas riquezas y poderes." 

"Los brujos africanos son convertidos en la personificación de los productos caprichosos, las sirenas de los deseos egoístas."  

La gente habla indistintamente de mágicas "brujas" y los ricos "grandes hombres" que "comen" las almas de la gente: la consumición de almas se cree que está impulsada por un apetito por el dinero, un hambre desatada por el colonialismo europeo.

Estas narrativas recuerdan a los cultos cargo melanesios y su necesidad de explicar las razones de todos estos bienes y las desigualdades sociales que acarrea. De hecho, Gerchiere comenta la anécdota de una mujer que confesó a su pastor que los aviones pertenecen al mundo de la brujería negra, y los blancos se lo arrebataron para trasladarlos al mundo real. 

Los melanesios tenían una creencia local en la que los antepasados podían regresar en cualquier momento desde el más allá cuando las cosas iban mal y restablecer justicia terrenal, como grandes hombres redistribuyendo y compartiendo las riquezas que habían acumulado en el más allá. Con la llegada de distintos pueblos colonizadores se dio lugar a otro nuevo enfoque de esta creencia: eran los blancos los que se apropiaban de todos estos bienes de sus antepasados, y no los redistribuían como era debido, únicamente lo hacían a través del cargo (palabra pidgin que significa manufacturas comerciales). Con esta creencia, simplemente intentaban buscar la respuesta a esa capacidad de los blancos de obtener bienes sin trabajo y de reinstaurar la moral de la antigua redistribución... que ya desaparecía.

Josep Martí, antropólogo, apostilla:  "No es tan solo en el sentido de querer explicar el porqué de las desigualdades de la riqueza, sino de las fuerzas emocionales: miedo ante el ansia de poder o la desgracia inesperada.(...)"

Lo mismo ocurre con la creencia sobre los zombies. Edwin Ardener, que en 1963
estudió a los bakweri en Camerún, escribió que "la palabra zombie significa "dar en prenda o empeñar"". Así, en las nuevas condiciones de una economía de plantación, se creía que los parientes se convertían en peones o prendas para que unos pocos podrían obtener riqueza.

Y cuenta una anécdota sobre esto:
"Se corrió el rumor de que los ancianos habían ordenado que el dinero no debía ser recogido del suelo, ya que estaba dispersa como un señuelo para atraer a los hombres a la orilla del agua. Allí, los "franceses" los usarían para obligarles a trabajar como zombies en un nuevo puerto de aguas profundas, o utilizarlos para apaciguar a los espíritus del agua. Desde hace algunos meses era común ver las monedas y hasta billetes de bajo valor sobre las calles de la capital." 

Otro ejemplo del uso de la brujería con el fin de explicar la extraña riqueza creada por la economía moderna y el egoísmo que causaba, es el que cuenta M. Taussig. Habían innumerables rumores en el valle del Cauca de que algunos jornaleros sin tierra y asalariados de las plantaciones, pactaban con el diablo la productividad y los ingresos, aunque morían prematuramente tras una agonía. Además, con el dinero no se podía comprar tierras o animales, porque la esterilidad del dinero se transmitía a la naturaleza y todo lo que con él se compraba dejaba de ser fértil. Sólo se podía gastar en un consumo inmediato e improductivo de mercancías lujosas, ropas finas, licores o tabaco.

Los campesinos que seguían trabajando sus parcelas nunca hacían pactos con el diablo por no perder las cosechas de una tierra que se volvería esteril; tampoco las mujeres, que dejarían de tener hijos.

Existe otra creencia paralela. Existen algunos padrinos que durante la ceremonia del bautizo, sin que nadie más que ellos mismos sean conscientes, cuando el sacerdote va a imponer el nombre al niño a la niña, oculta en su mano un billete doblado que será quien reciba el nombre. El niño, sin haber recibido el sacramento, nunca irá al cielo si fallece, pero el billete quedará fértil, y siempre retornará al dueño, aportándole mucho más dinero. Para ello, antes de pagar, tendrá que llamarle por su nombre al billete y preguntarle tres veces "¿te vas o te quedas?" sin que nadie lo oiga.

Este bautizo del billete tiene también como sustrato la nueva idea de un capital que crece y se multiplica. El dinero es estéril, no es parte de la naturaleza, por lo que no se puede crear dinero a partir de dinero. La fertilidad, el sagrado poder de reproducción, está solamente en la naturaleza, en los animales y las personas, no en un medio de cambio como el dinero. 

También según Aristóteles, el dinero es estéril y el interés es una ganancia ilegítima. Es tal la importancia de este planteamiento que, siglos más tarde, Santo Tomás de Aquino lo hizo suyo, y de ahí en adelante la iglesia Católica, la cual rechazó el préstamo de dinero con interés hasta el siglo XIX. Esto permite explicar, además, que hayan sido principalmente los judíos quienes se dedicaron a la actividad bancaria.

Según el pensamiento económico medieval, el interés (obtener dinero del dinero) no es algo natural (porque el dinero es estéril) y no procede del trabajo. Por eso se le considera éticamente reprobable. El beneficio solamente es legítimo si procede del trabajo, no del capital.

Esto recuerda a la explicación de un jefe de las islas Tonga cuando oyó a un
blanco ensalzar las virtudes del dinero:
“Finow respondió que la explicación no le convencía; continuaba creyendo que era una estupidez el que las personas atribuyeran valor al dinero cuando no podían o no querían aplicarlo a una finalidad útil (físicamente).
Dijo: "Si estuviese hecho de hierro y pudiese transformarse en cuchillos, hachas y escoplos, tendría cierto sentido atribuirle valor; pero tal y como es, no le veo ninguno. [...] Ciertamente, el dinero es mucho más manejable y más cómodo, pero como no se estropea guardándolo, la gente lo atesora en lugar de repartirlo, como un jefe debiera hacer, y así se vuelve egoísta; mientras que si las provisiones fuesen la principal propiedad del hombre, como tendría que ser, puesto que son lo más útil y necesario, no las almacenaría porque se le estropearían, y así se vería forzado o a intercambiarlas por alguna otra cosa útil o a compartirlas con sus vecinos, jefes inferiores y subordinados, gratuitamente. Ahora comprendo que lo que hace tan egoísta a los papalangis [los europeos] es el dinero.""

"Felizmente" recordó el antropólogo Marcel Mauss "no está todavía todo clasificado en términos de compra y venta. Las cosas todavía tienen un valor sentimental además de su valor venal (...). Tenemos otras morales además de la del mercader; todavía hay gentes y clases que se conservan en las costumbres de otros tiempos, costumbres a las que todos nos sometemos, al menos en algunas épocas o en algunas ocasiones."


Fuentes:
"El bosque de las gracias y sus pasatiempos. Raíces de la antropología económica" Paz Moreno Feliu.
"An Account of the Tongan Islands in the South Pacific Ocean." William Mariner,
"Witchcraft, Economics, and the Continuity of Belief", Edwin Ardener,
"The Modernity of Witchcraft: Politics and the Occult in Postcolonial Africa trans." Peter Geschiere.
http://digital.csic.es/bitstream/10261/8225/1/Jornades12_Marti%C3%8C%C2%81.pdf

sábado, 22 de marzo de 2014

Prácticas y actitudes sexuales en las culturas del mundo.

Mujer de la Isla Salomón. Foto censurada 
por Blogger, la origina aquí: 
http://24.media.tumblr.com/
92ef9c8fc71b03c60549730bf425cd4d/
tumblr_mu1ql0tOSX1rdvxh4o1_500.jpg
“Todos conocemos bien los impulsos sexuales, pero hay formas muy diferentes de disfrutarlos” Helen Fischer, antropóloga.


En un estudio transcultural realizado por G. J. Broude y S. J. Greene sobre 186 sociedades y referente a 20 prácticas y actitudes sexuales, se desvela que el 37,8% de ellas considera el sexo y la actividad sexual como algo absolutamente natural y normal. Para un 10,8%, sin embargo, existen ciertas limitaciones que dependen del grupo de personas del que se trate. Un 18,9% de los sujetos investigados ve en la práctica del sexo algo absolutamente arriesgado, y un 27% lo llega a considerar peligroso si no se adapta a las condiciones establecidas (tiempo, lugar, técnicas, etcétera). El 5,4 por ciento restante justifica su actividad sexual con algún tipo de compensación, como, por ejemplo las purificaciones rituales.

¿Quieres conocer algunas? (Muchas más en: http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es/2013/01/ritos-sexuales-y-amorosos-en-las.html)


En Islas Solomón, los etnógrafos escribieron sobre la nula segregación formal de los sexos, y en ningún período de la vida. Las jóvenes inmaduras a veces tenían relaciones sexuales con hombres mayores, los niños se provocaban erecciones, las niñas se masturbaban sin ser reprimidas y las mujeres jugaban con plátanos o raíces del tamaño adecuado. Durante las fiestas de primavera, las chicas bailaban mostrando sus genitales.

Entre el pueblo nuba masakin de Sudán, el amor es libre y se considera una actividad refinada, unida a la música y a la danza. La seducción por el olfato entra dentro del ritual de cortejo, pues las jóvenes, durante las fiestas, ofrecen sus genitales a los muchachos para que los huelan y, de esa forma, conquistarlos. Cada chica elige un joven apoyando la pierna sobre su hombro; él no puede mirar, solo oler los genitales. Una vez que ellas han elegido, ellos entran en una cámara amatoria por un orificio de 35 cm y hacen el amor.

Los hombres chuuk, un grupo de islas al Suroeste del océano Pacífico, introducen un palo tallado, que es como su DNI, entre las paredes de la cabaña hasta rozar el cabello de la mujer dormida. Ella despierta y toca con los dedos las muescas de la madera para reconocer a su dueño. Si el candidato le apetece, tira del palo para invitarle a entrar en la cabaña, o para indicarle que se va a encontrar con él en la noche. En caso contrario, empuja el palo hacia fuera de la choza y el dueño se ve obligado a probar en otro lugar. Está muy presente todavía el llamado wech (también lo llaman chifiti), técnica sexual que consiste en excitar el clítoris mediante la frotación con la punta del pene hasta la llegada al orgasmo por parte de la mujer. Pero quizá lo más interesante es que el tamaño importa, pero el femenino. Unos labios menores (fiir) grandes son un importante icono cultural. Las mujeres también basan su belleza en el vello púbico: cuanto más abundante y oscuro sea, mejor.
 

Los asmat de Papúa, Nueva Guinea constituyen una sociedad básicamente patriarcal. Las mujeres han de demostrar abatimiento y sumisión durante la ceremonia de la boda, y las relaciones sexuales entre marido y mujer no están permitidas desde el comienzo del embarazo hasta que el hijo camina. Las muestras de afecto entre hombres y mujeres son extraordinariamente raras.

En "Guardians of the Flutes", el antropólogo Gilbert Herdt escribe una monografía inicial de lo que él denomina la “homosexualidad ritualizada” entre los sambia, una tribu de los altiplanos orientales de Papúa, Nueva Guinea. Para los sambia, el proceso de convertirse en hombres, hacia los siete años de edad, empieza por un proceso de masculinización ritualizada que se completa únicamente cuando el joven tiene un hijo.

Este proceso se inicia con una serie de prácticas ritualizadas destinadas a purgar el cuerpo masculino de los efectos contaminantes y feminizantes del contacto con las mujeres.

Para empezar, los niños deben autoinducirse el vómito y la defecación y, así, purgar comida que pertenezca a la madre y que se encuentre en el cuerpo masculino. En segundo lugar, se lleva a cabo una práctica de sangrado por la nariz para retirar la contaminación de sangre menstrual que haya quedado en el cuerpo masculino. Más adelante vienen los “ritos de ingestión”; el mas importante, el de la felación. Los hombres sambia creen que sin la ingestión diaria de semen, el cuerpo del niño no madurará en el de hombre y podría marchitarse y morir. Por consiguiente, las inseminaciones repetidas crean una reserva de masculinidad.
 

Los dani de Nueva Guinea también creen que las relaciones sexuales les
debilitan, por lo que tardan dos años en tenerlas después de la boda, y cinco años después del nacimiento de un hijo. Los hombres guardan celosamente su virilidad viviendo para ello en cabañas separadas de las mujeres, teniendo relaciones sexuales de manera puntual, aunque son practicantes de la poligamia. Las mujeres suelen tener un hijo cada 5 ó 6 años, llegando a tener 2 en toda su vida.

Los etoro, igualmente consideran muy peligroso el sexo y se limitan a usarlo únicamente para la reproducción. Está prohibido el coito entre hombres y mujeres entre 205 y 260 días al año. Fuera de ese período, también está mal visto, e incluso puede llegar a ser fuente de sanciones.
En "La vida sexual de los salvajes", el antropólogo Malinowski contaba que los adolescentes del archipiélago Trobriand (en Papua, Nueva Guinea) tenían a su disposición una casa de solteros en la que acostumbraban a intercambiar sus parejas todas las noches. La sexualidad se vivía desde muy temprana edad, pues consideraban que no existe relación entre ésta y los embarazos en las mujeres, ya que se creía que eran fecundadas cuando un niño-espíritu se introducía, trepando, en su vagina. El padre sólo ensanchaba el camino.

Por eso, a las niñas se les permitía tener su primera experiencia sexual entre los seis y ocho años de edad, y a los niños entre los 10 y 12 años. No estaba mal visto tener muchas parejas sexuales antes del matrimonio, aunque sí se consideraba tabú, curiosamente, compartir la comida.

Los varones lepcha que forman un grupo étnico que vive en Sikkim, India, miden su virilidad por la cantidad de eyaculaciones que pueden llegar a tener con su pareja en un solo día. De acuerdo a las estadísticas, se estima que el promedio puede oscilar entre 5 y 10 descargas por día. Es por esta razón que fomentan las relaciones sexuales desde la pre adolescencia.Entre los sakalaves de Madagascar ven normal la homosexualidad ya que da paso al conocimiento profundo de la raza humana en todos sus sentidos. Los llamados sekatra son los "escogidos" desde niños en función de su débil o delicada apariencia y llevados junto a las niñas. Está mal visto que la mujer vaya virgen al matrimonio, por eso, se desflora a si misma, con el fin de ir preparada a la ceremonia.

Las tumbas de los sakalava son algunas de las más famosas porque tradicionalmente estaban ornamentadas con unas tallas de madera de contenido erótico, que por desgracia han sido intensamente expoliadas.





domingo, 16 de marzo de 2014

Economía humanas vs economía del mercado.

"Uno debe pagar sus deudas". La razón por la que esta frase es tan poderosa es que no se trata de una declaración económica: es una declaración moral." 
David Graeber, antropólogo

"Con los regalos se hacen esclavos, y con los látigos, perros." Proverbio inuit.

Extractos adaptados de: 'En deuda. Una historia alternativa de la economía', del antropólogo David Graeber.

Los antropólogos saben bastante acerca de cómo funcionaban y funcionan las
economías sin Estado. Hay innumerables estudios de, por poner un ejemplo, el empleo de ganado como dinero en el sur de o el este de África, de conchas de moneda en las Américas (el wampum iroqués es el ejemplo más famoso) o en Papúa Nueva Guinea, dinero-cuentas, dinero-plumas (de Salomón), anillos de hierro, cauríes, conchas de espóndilo, barras de bronce o cabezas de pájaros carpinteros. La razón por la que los economistas ignoran este tipo de literatura es porque apenas se emplean "monedas primitivas" para comprar y vender objetos cotidianos como pollos, huevos, zapatos o patatas. Para lo que se utilizan es para arreglar las relaciones entre las personas, para crear, mantener y reorganizar relaciones entre personas: para solventar disputas, acordar matrimonios, establecer la paternidad de hijos, consolar a los parientes en un funeral, adquirir seguidores... Hay muchas razones para creer que nuestro dinero comenzó de la misma manera, e incluso el verbo inglés "to pay" proviene de "calmar, pacificar". Pero históricamente, nuestras economías comerciales o de mercado son relativamente recientes.

También es significativo qué tipo de objetos se utilizaban como moneda. La tela de rafia que utilizaban los lele se empleaba para la ropa, las barras de sándalo como cosmético, cuentas, conchas, plumas, dientes de perro o de ballena, oro y plata son objetos muy conocidos de esto... Eran, pues, materiales empleados para cambiar la apariencia física de la gente, para presentarlos como maduros, decentes, atractivos y dignos ante sus iguales. Eran lo que convertía a un mero cuerpo desnudo en un adecuado ser social. Hay excepciones (el ganado, por ejemplo) pero por norma general sólo cuando los gobiernos (y con ellos, los mercados) entran en escena comenzamos a ver monedas como la cebada, el queso, el tabaco o la sal. 

En definitiva, en las economías humanas, las "monedas" son sociales porque se emplean para subrayar toda visita, toda promesa, todo momento importante en la vida de un hombre o una mujer. Eran muy importantes, tanto que se puede decir que la vida social giraba en torno a su posesión y disponibilidad. He decidido referirme a ellas como "monedas sociales" y a las economías que empleaban como "economías humanas", basados principalmente no en la acumulación de riquezas, sino en la creación, redistribución y destrucción de los seres humanos.

Peter Freuchen cuenta como, un día al regresar hambriento de una infructuosa
expedición de caza, un cazador inuit que sí había tenido éxito le dió varios kilos de carne. Él se lo agradeció, pero el hombre indignado, le dijo:

"En nuestro país somos humanos! Y como somos humanos nos ayudamos. No nos gusta que nos den las gracias por eso. Lo que hoy consigo yo puede que mañana lo obtengas tú. Por aquí decimos que con los regalos se hacen esclavos, y con los látigos, perros."

En lugar de considerarse humano porque podía hacer cálculos económicos, el cazador insistía en que ser verdaderamente humano implicaba negarse a hacer esos cálculos, rechazando medir o calcular quién debía qué a quién, precisamente porque hacerlo crearía inevitablemente un mundo en el que compararíamos "poder con poder, midiendo, calculando" y reduciendo a los demás a la condición de esclavos o perros mediante la deuda.

De igual manera, en las economías humanas, se vuelven suspicaces de todo aquello que pueda hacer que un miembro de la sociedad se vuelva en deuda con otro. Cualquiera que haga ostentación de sus méritos se verá convertido en objeto de burlas.

"Alguna gente no sabe mucho. Soy mal cazador, y mi mujer es tan mala cocinera que lo arruina todo. No tengo mucho, pero creo que hay un corte de carne afuera. Aún debe estar allí, porque los perros lo han rechazado varias veces."

A la manera de jactarse a la inversa de los inuit, era un elogio tan bueno que las bocas de todos comenzaron a hacerse agua.

¿Y qué hay de las economías de mercado?

Hombres como Adam Smith y Jeremy Bentham eran idealistas, partidarios de
una utopía. Crearon una imagen de un mundo imaginario casi completamente libre de deuda y crédito y, por tanto, de deuda y pecado; un mundo en el que hombres y mujeres eran libres de sencillamente, calcular sus intereses sabiendo que todo había sido dispuesto por Dios para el bien común. El problema es que, una vez creadas estas utopías, tendemos a tratarlas como realidades objetivas, e incluso, arrodillarnos ante ellos y tratarlos como a dioses. "¡Debemos obedecer a los dictados del mercado!" Si permitimos que algunas personas controlen el capital productivo, dejando nuevamente a otros sin nada que vender excepto sus cerebros y cuerpo, el resultado será indistinguible de la esclavitud, y el sistema completo acabará destruyéndose a si mismo. 

Porque el mercado suele estar lleno de paradojas, porque requiere fundar las relaciones del mercado en algo más que el frío cálculo: en los códigos de honor, confianza y, en definitiva, ayuda y cooperación comunitarias típicas de las economías humanas.

La novelista canadiense Margarte Atwood comienza un reciente libro acerca de la deuda con una paradoja:

"El escritor y naturalista Ernest Thompson Seton recibió una inusual factura el día que cumplió veintiún años. Se trataba de un registro que su padre había mantenido de todos los gastos relacionados con la infancia y la juventud de Ernest, incluyendo la factura emitida por el doctor por su parto. Más inusual es que, según se dice, Ernest pagó la deuda. Yo solía pensar que el señor Seton era un imbécil, pero ahora albergo dudas"

Los choques culturales ocurren cuando estas dos economías, la humana y la del mercado, se encuentran.
Los misioneros que trabajan en ciertas partes de África quedaban a menudo sorprendidos por las reacciones de aquellos a quienes administraban medicinas. He aquí un ejemplo típico de un misionero británico en el Congo:

"Al día o dos de llegar a Vana hallamos a un nativo gravemente enfermo de neumonía. Comber lo trató y lo mantuvo vivo a base de una fuerte sopa de gallina; se le brindaron  atentos y numerosos cuidados en cada visita. El hombre ya estaba curado para cuando nosotros debíamos reemprender el viaje. Para nuestra sorpresa, vino a pedirnos un regalo, y cuando rechazamos dárselo se quedó tan sorprendido y disgustado como nosotros. Le sugerimos que era él el que debía hacernos un regalo en señal de agradecimiento. Nos respondió: "Desde luego los blancos no tenéis vergüenza!"

Lucien Lévy-Bruhl compiló una lista de historias similares. Por ejemplo, un hombre salvado de morir ahogado que procedió a pedir ropas bonitas a su rescatador, u otro que al sanar pidió un cuchillo. Quizás, para los pacientes indígenas de las economías humanas, pagarles a cambio sería como el gesto de Seton hacia su padre, un insulto: una manera de decirle que, aunque le ha salvado la vida, el misionero no quiere saber nada más de él.

Porque el intercambio nos permite cancelar nuestras deudas. Nos ofrece una manera de quedar en paz, de acabar con la relación. Por eso, uno puede preferir no cancelar las deudas con los vecinos. Laura Bohannan describe su llegada a una comunidad tiv, en en la Nigeria rural: las vecinas comenzaron a llegar inmediatamente con pequeños regalos: "dos mazorcas de maíz, un calabacín, un pollo, cinco tomates, un puñado de cacahuetes..." Dos mujeres la adoptaron y le explicaron que todos aquellos regalos, efectivamente, tenía que devolverlos. Se les podía llevar algo de un valor similar. Uno podía incluso llevar dinero (no había nada de malo en ello) siempre que lo hiciera pasado un cierto tiempo y que no llevase el precio exacto de los huevos, porque podría sigificar que ya no se quería tener nada que ver con la vecina. Las mujeres tiv se pasaban gran parte del día caminando kilómetros hacia casas distantes para devolver un manojo de ocra, o un puñado de monedas" en un interminable círculo de regalos en el que nadie devolvía el valor preciso de lo último que se le había prestado"

Pierre Bourdieu ha descrito a los bereberes de cabileños de Argelia y como el intercambio de regalos es a la vez un honor y una provocación. Responder a uno requiere infinita maestría. Calcular el tiempo es de la máxima importancia. También que el regalo a devolver sea suficientemente diferente pero también ligeramente más importante. También hay una historia indonesia acerca de esto: acerca de un hombre rico que sacrificó un buey para humillar a un hombre pobre; éste lo acabó humillando por completo, limitándose a sacrificar, tranquilamente, una gallina.

Una vez convocaron a Nasrudín a comparecer ante el rey. Un vecino lo vio afanándose con prisas por la calle, con un saco lleno de nabos.
“¿Para qué son?”, le preguntó.
“Me han convocado ante el rey. Pensé que sería mejor aparecer con algún regalo.”
“¿Y le llevas nabos? ¡Los nabos son comida de campesino! ¡Es un rey! Deberías llevarle algo más apropiado, como uvas.”
Nasrudín estuvo de acuerdo, y acudió ante el rey con un racimo de uvas. Al rey no le hizo gracia. 
“¿Me traes uvas? ¡Pero si soy un rey! ¡Esto es ridículo! Llevaos a este idiota y enseñadle modales. Arrojadle todas y cada una de sus uvas y luego echadlo del palacio.”
Los guardias del rey se llevaron a Nasrudín a una sala del castillo, donde empezaron a apedrearlo con sus uvas. Mientras lo hacían, él cayó de rodillas y comenzó a gritar: “¡Gracias, gracias, Dios, por tu infinita piedad!”.
“¿Por qué das gracias a Dios?”, le preguntaron. “¡Te estamos humillando!”
Nasrudín replicó: “Oh, sólo estaba pensando:¡gracias a Dios que no traje los nabos!”.

domingo, 2 de marzo de 2014

Mujer y antropología: Citas e Índice de entradas.


 Aquí va un índice de temas y citas sobre el tema de la(s) mujer(es) de este blog. 

Linkeando el título se accede a cada entrada del mismo.

Espero que os resulte interesante! 
 
Un abrazo.


Link: Cuidando la vida: Matriarcado.

"Me siento diferente a mis compañeras. Unicamente piensan en encontrar un hombre y casarse, algo que no puedo comprender." Ru Geshina, mujer mosuo (Tibet)

"El patriarcado es una sociedad basada en el miedo, donde las reglas solo las dicta el hombre. Por lo tanto, no es equilibrada"
Russell Means (Lakota)

Las mujeres han de exigir primero su derecho. El respeto vendrá después.” Rebecca Lolosoli, de Umoja (Kenia)


La Aldea Umoja: aldea de mujeres.
La tribu Mosuo: bajo las leyes del matriarcado.
La nación india de Lakota: el patriarcado es miedo.




"La sociedad saharaui es matriarcal. Aquí somos las mujeres las que organizamos la vida, las que mantenemos unida a la comunidad". Maima Mahamud, Secretaria de Estado de Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer del Frente Polisario.

"Estas películas hindi, plena de las mujeres, golpes, peleas de la dote y todo eso, están afectando a nuestros valores. Nuestros hombres están cada vez más molestos," Roshan Wajri, legislador de la promoción de la mujer de la asamblea estatal. 

Las mujeres saharauis: hijas de la esperanza. 
Las mujeres de Meghalaya: construyendo puentes de raíces.




"Debemos establecer relaciones de hermanas desde la juventud y comunicarnos a través de la escritura secreta". Documento en Nushu.


"El amor aparece primero en el corazón de la mujer. Una vez está en la mujer, sólo entonces puede saltar al corazón del hombre". Nananghe. Orango Grande.


"Dicen que en la fiesta todito se ha de quemar. Para el que haga su manda por la pasión de Soledad."
Cumbia del mole, Lila Downs.

Cuidando a través del lenguaje: el nushu (escritura de mujeres). 
Cuidando a través del amor: Orango Grande. 
Cuidando a través de la redistribución: Juchitan.

Link: ¿Existe el matriarcado... y el patriarcado?: Feminismo y antropología.


 "Anular el matriarcado basándose en que las mujeres no gobiernan, a pesar del hecho de que ellas juegan un papel central en otros aspectos, siempre me ha sonado a androcéntrico, rozando la misoginia." 
Peggy Reeves Sanday, antropóloga.




Link: ¡Mujeres blancas, escuchad!: feminismo negro. 

“Las mujeres blancas que se dedican a publicar ensayos y libros sobre cómo “desaprender el racismo” continúan teniendo una actitud paternalista y condescendiente cuando se relacionan con mujeres negras (...). Nos convierten en el “objeto” de su discurso privilegiado sobre la raza. Como “objetos” continuamos siendo diferentes, inferiores” 
bell hooks.




"Mientras ella está de parto, el marido huichol se sienta en las vigas situadas sobre su cabeza con una cuerda atada a los testículos. Cada vez que tiene una contracción, la parturienta tira de la cuerda. Al final, el marido siente tanta alegría por el nacimiento del niño como la mujer." 


Link: Venus, Heras, Meave y la violencia doméstica: la soledad de Mae. 

 "En los últimos cinco años en los que investigué la violencia doméstica, he podido concluir que las víctimas son un precio que hay que pagar por sostener un modelo de vida, y por eso no hay una intención real por parte de las instituciones para afrontar y solucionarlo" 
Javier Ortega Cañavate, autor de "La soledad de Mae: una investigación antropológica sobre la violencia doméstica"







  "La mujer trabajadora está regresando lentamente a la fuerza de trabajo y cerrando la brecha entre hombres y mujeres en términos de poder económicos, salud y educación. Y digo regresando porque esto no es nuevo. Estamos avanzando hacia el pasado." Helen Fisher.




A diferencia del hombre musulmán, que establece su dominación por medio del uso del espacio (excluyendo a la mujer de la arena pública), el occidental manipula el tiempo y la luz. Este último afirma que una mujer es bella sólo cuando aparenta tener catorce años. (...) Fatema Mernissi, socióloga.

"El sometimiento a regímenes alimenticios es el sedante político más potente de la historia de las mujeres: una población silenciosamente trastornada es una población muy fácil de manejar" Naomi Wolf.




"Nunca me dijeron que un príncipe me haría feliz. Me decían que yo misma podría encontrar la felicidad si me esforzaba lo suficiente." Fatima Mernissi.


Link: El velo de la razón: Nawal Al Saadaw. 

"La mujer es víctima del mercado. Tanto cubrirse como desnudarse son cosas del mercado, no manan del libre albedrío. El problema es el velo de la razón. La mujer no es una cosa a la que hay que ponerle artilugios para que parezca más joven"

Nawal Al Saadaw, escritora, médico y luchadora por la igualdad.

Link: Las mujeres que no amaban a los hombres: el biocentrismo (II)


"Mi vida era como la de un perro. No tuve otra opción que convertirme en un hombre."
Drane Markgjoni, albanesa.


Link: Las brujas y el capitalismo: la caza de brujas del siglo XXI


  “Existen muchas medidas en todo el mundo que se están tomando para retomar el control sobre las mujeres. El sistema lo que busca es controlar y decidir dónde, cuándo y con qué perfil nacerá su nueva mano de obra”
Silvia Federici, historiadora, activista, escritora.




"La mutilación genital femenina es un tema tremendamente mal tratado. Una de las experiencias que más me ha marcado fue el encuentro con una mujer africana que me dijo: “Yo no soy una criminal, yo quiero a mi hija”. Cuestionamos hasta la forma de querer a sus hijos." Adriana Kaplan, antropóloga.

 



"La cadena de montaje empieza en la cocina, en el lavabo, en nuestros cuerpos." Silvia Federici, historiadora.

"La economía ya no es producir valor ni satisfacer necesidades. Economía es dinero y dinero es economía, no hay más." Amaia Perez Orozco, economista.

"Un Estado de bienestar que crea un modelo económico que ignora las dinámicas naturales y la equidad entre personas es engañoso." Yayo Herrero, antropóloga y educadora.




"¿Por qué un hombre mata a su pareja? Pues está claro. La culpa es de ella porque provoca"



 
“El problema es que se trata de actividades que siempre se han minusvalorado y englobado en el depreciado concepto de doméstico. Tradicionalmente, se ha considerado que no requieren ningún tipo de tecnología, experiencia o conocimientos para su desarrollo. No obstante, se convierten en fundamentales para cualquier sociedad, independientemente de cuál sea su modo de subsistencia” Margarita Sánchez Romero, arqueóloga.



"Creo que me cuesta ser consciente de los espacios que me niego. Lo tengo tan asimilado (por ejemplo pasear por la playa de noche sola) que me resulta dificil mencionarlo aquí. Recuerdo que Simone de Beauvoir comentaba que para ser un artista como Van Gogh o cualquier otro hombre y artista, las mujeres deberíamos tener la libertad de movimiento que los hombres han tenido" Mariasun Landa, escritora.



"No existe un mandato biológico o evolutivo que haga que a sólo a las mujeres les importen los bebés y muestren más emociones, o que los hombres sean mejores en la economía y la política y prefieran las cervezas (…). Es la fuerza de los mitos sociales sobre los sexos."  Agustín Fuentes, antropólogo. 
 

 "En todas las sociedades las mujeres dan a luz, pero este hecho no merece siempre idéntico reconocimiento" Henrietta Moore, antropóloga.

"Para escapar de la lógica de los "pechos que darán leche" hay que llegar a formas de aprendizaje cultural más sofisticadas".
 Margaret Mead, antropóloga.
 
Link: Cuerpo propio, cuerpo político: el aborto.
"Los intentos de desmotivar la contracepción, el aborto, y otros modernos controles reproductivos preparto, pueden aumentar involuntariamente la dependencia de prácticas homicidas postpartum." Marvin Harris, antropólogo.
 


Link: Mala mujer: las trabajadoras sexuales.

"Yo dignifico cualquier trabajo que haga. Ningún trabajo me dignifica a mi" Margarita Carreras, trabajadora sexual. 

 

Link: Palabra de gitana: Feminismo Gitano.
“Hay muchos estereotipos que romper, mucha mitología y una tendencia de las payas europeas a considerar que son el modelo, las únicas liberadas. Nuestras dinámicas son diferentes, queremos emanciparnos a nuestra manera. ¿por qué no puede existir la diversidad?” Rosa Jiménez, directora de la asociación Sim Romí.
 
 
Link:  El amor romántico: el amor patriarcal.
"El sujeto simbólico del amor en diversas culturas y épocas ha sido el hombre. La mujer es la cautiva del amor." Marcela Lagarde, antropóloga.

"Una multitud de mujeres aporreando su choza podía despertarle en medio de la noche. Las mujeres bailaban danzas indecentes, entonaban canciones en las que se burlaban de su virilidad y utilizaban el patio de su casa como letrina hasta que éste prometiese enmendarse. A esto lo llamaban «sentarse sobre un hombre » Marvin Harris, antropólogo.