miércoles, 11 de mayo de 2011

Cuidando la vida: Matriarcado.

"Me siento diferente a mis compañeras. Unicamente piensan en encontrar un hombre y casarse, algo que no puedo comprender." Ru Geshina, mujer mosuo (Tibet)

"Volverme rica, para qué sirve eso" Matriarca mosuo.

“Las mujeres han de exigir primero su derecho. El respeto vendrá después.” Rebecca Lolosoli, de Umoja (Kenia)


El matriarcado es un término que se aplica a las sociedades en las que existe un predominio de la autoridad femenina en aspectos importantes de la vida privada o pública. Pero no debemos confundirlo con una sociedad opuesta al patriarcado, ya que nunca se ha demostrado que haya existido ninguna sociedad de éste tipo.

No existe acuerdo sobre lo que debe llamarse matriarcado, algunos confunden estos términos con los de matrilinealidad y matrilocalidad.
Una organización matrilineal, es donde el hijo es identificado en términos de su madre, en lugar de en términos del padre, existen muchas sociedades tribales que se organizan de esta manera.
Matrilocalidad, es la organización de las sociedades en donde la autoridad maternal se basa en relaciones domésticas, correspondiéndole al esposo unirse a la familia de la esposa y no al revés.
Así el matriarcado seria una combinación de los factores de matrilinealidad y matrilocalidad, sociedades en las que la mujer estaría a cargo de los bienes de la familia, lo que le otorga a la mujer una fuerte posición dentro de la familia.

La aldea Umoja.
Hace 13 años, un grupo de mujeres en Kenia,  creo la aldea de Umoja que significa “la unidad”, en el idioma swahili. Fue creado en un terreno no deseado, en las grandes zonas secas de las praderas.
Rebecca Lolosoli es la matriarca de un pueblo sólo para las mujeres. A los13 años de edad fue obligada a casarse con un hombre que le triplicaba en edad. Violada y abandonada a su suerte, supo luchar por sus ideales y crear un lugar de comprensión en la nada.
En Umoja,  lo que empezó como un grupo de mujeres sin hogar en busca de un lugar donde sentirse protegidas del maltrato, se convirtió en una aldea dirigida completa y exclusivamente por mujeres. Seguras de sí mismas, se decidió que los hombres no se les permitiera vivir en su aldea circular, delineada de barro y estiércol.
Alrededor de 40 mujeres viven aquí, pudiendo crear un centro cultural y camping para los turistas que visitan la vecina Reserva Nacional de Samburu. Con los beneficios obtenidos han conseguido repoblar y florecer la zona, incluso han podido contratar los servicios de varios hombres para transportar leña, tradicionalmente en Kenia el trabajo de la mujer.
Los hombres de su tribu comenzaron su propio pueblo y a menudo realizaban actividades de vigilancia y espionaje sobre las mujeres, pensando que esta arrogante idea tenía los días contados.
Lesinik Sebastian, es el jefe de la aldea principal de los hombres, describe la clara división que vio entre los hombres y las mujeres. “El hombre es el jefe”, dijo, “La mujer es el cuello”. Un hombre no puede tener, lo llamaremos asesoramiento  de su cuello”.
Sin embargo, las mujeres gracias a los ingresos procedentes de los campings y su centro cultural, donde se venden artesanías, fueron capaces de enviar a sus hijos a la escuela por primera vez, en cambio los hombres en la aldea trataron de construir una oferta turística similar pero no funcionó.
La matriarca Rebecca Lolosoli, fue incluso invitada por las Naciones Unidas para asistir a una reciente conferencia mundial sobre el “empoderamiento” de la mujer en Nueva York. Luego le siguieron hasta la pequeña aldea de Kenia; tomaron unas fotos, y atestiguó todo lo que ella había narrado. El reportaje dio la vuelta al mundo.
Así, el poblado actualmente cuenta con una fama tan sólida que mujeres de toda Kenia se acercan a él en busca de ayuda o simplemente consejo.
Últimamente, los hombres del pueblo han admitido la derrota. Estos ya no están tratando de atraer turistas. Algunos se han mudado a otro lugar. Otros han tenido problemas para casarse, porque algunas mujeres en la zona están tomando el ejemplo de Lolosoli. Lesinik confiesa “Ellas han tenido éxito de verdad”, “Ella está cuestionando lo más profundo de nuestra cultura. Ese parece ser el asunto en estos tiempos modernos… las mujeres que causan problemas como Rebecca.” y en aire receloso añade:”Tal vez podamos aprender algo más de nuestros cuellos”.

Los Mosuo.
Los Mosuo viven una región que estaba aislada del resto del mundo hasta la década de 1970. Este grupo de 40.000 personas viven bajo las leyes del matriarcado.

El aislamiento de la región del lago Lugu (situada en las provincias de Yunnan y Sichuan
, en la parte oriental de Tibet) ha permitido que el sistema de línea materna floreciera y perdurara. Su región fue conquistada por los ejércitos de los emperadores de China, pero los Mosuo no han adoptado los patrones patriarcales chinos y no fueron forzados a hacerlo debido al lugar remoto en el que viven (hoy dia para llegar hacen falta 9 horas en jeep).

Se trata de una tradición nacida hace miles de años, cuando era normal el matriarcado en la China rural, según dicen los antropólogos. Es, quizá, el legado de una época en la que era frecuente que los padres murieran en guerras, vivieran como nómadas o fueran monjes budistas que habían hecho voto de castidad y, por consiguiente, no iban a reconocer a su descendencia. En ausencia de los hombres, las mujeres recogían las cosechas, daban de comer a las familias e imponían las normas.

Como en otras comunidades matriarcales, no hay violencia; son comunes el buen trato y la hospitalidad. Entre los Mosuo no tiene ninguna palabra para los conceptos de "asesinato", "guerra", "violación" o  "cárcel"

Ellas son las únicas propietarias. La herencia se transmite de madre a hija, lo que implica que en la región no existen hombres con casa propia.
El apellido de la mujer identifica los lazos de sangre. En cada una de las familias hay una matriarca y es la figura de más alto nivel en el clan.

Los miembros del clan eligen a una mujer de un grupo de hermanas para ser la matriarca. Con la ayuda de sus hermanas, ella cuida de los asuntos económicos y sociales de la clan-casa; es la administradora de todas las posesiones del clan: la casa, los campos, los animales domésticos y el alimento, así como los caballos, que son utilizados sobre todo por los hombres del clan, de sus hermanos y de los hijos.


Los hombres carecen de responsabilidades, trabajan mucho menos que las mujeres y pasan la mayor parte del tiempo reunidos con sus amigos o realizando las tareas que le son asignadas por la matriarca. Están a cargo de la ganadería y la pesca; aprenden estos oficios, de sus tíos y más hombres de la familia tan pronto como tengan la edad suficiente.

Pero si necesitan dinero para lo que fuere, y tengan la edad que tengan, deben pedírselo a sus madres o, en su defecto, a sus hermanas. Cuando se les pregunta cuál es la razón para que sean ellas las que manejen la economía responden con naturalidad: "Son mucho más capaces y no gastan en cualquier cosa".

No es una ginecocracia porque las mujeres no ostentan la autoridad política, sólo la familiar. A nivel político, sorprendentemente delegan tal responsabilidad en un hombre, a quienes ellas eligen anualmente para mantener el orden y actuar de portavoz de la comunidad.
Es curioso ver cómo las propietarias de la autoridad familiar depositan a su vez la autoridad política en un hombre. En esta reciprocidad está el equilibrio. El hombre sirve a la comunidad porque se siente parte de ella.
El grupo familiar está formado por una mujer, sus hijos, su madre, sus hermanos, sus hermanas y los hijos de esas mismas hermanas.
No existen los maridos.
 
No existe el matrimonio. Los hombres y las mujeres nunca viven juntos; el hombre se encuentra, por las noches, a solas con su amada. No los unen el dinero ni los hijos -que siempre se crían en casa de la madre-, ni siquiera el sentirse parte de la misma familia. Se mantienen enlazados sólo por el afecto, así que cuando éste desaparece nada los liga y se separan.
Casi sin excepción, los hombres siguen viviendo, incluso después de ser padres, en casa de su madre, y ayudan a criar a los hijos de sus hermanas.
"Cuando éramos pequeñas, nos enseñaron a que tratáramos bien a todo el mundo", afirma una Mosuo. "Nunca sabes quién puede ser tu hermano".

Muchos de los habitantes de la aldea sólo conocen a su madre y poco les importa saber quién es su padre. No por desinterés, sino como producto de un rasgo cultural. La única figura masculina en la familia que puede ocupar algún lugar relevante es el hermano de la madre.
"¿Acaso el agua de la lluvia hace las zanahorias? No, el agua de la lluvia solo las hace crecer", dicen. En su lengua, emplean la misma palabra para agua y esperma.
El hombre mosuo tiene, pues, que ejercer dos papeles: el de tío en el clan propio, donde se ocupa de los sobrinos, y el de padre en la familia de la mujer a la que ama, en la que no es libre de hacer lo que quiere.


 

Mientras, la nación india de Lakota (Sioux) se declara soberana y reclama para sí un modelo matriarcal.

Russell Means, un jefe activista defensor de la identidad propia de la República de Lakota, critica lúcidamente el patriarcado como un modelo de sociedad piramidal basada en el miedo.

"El patriarcado es una sociedad basada en el miedo, donde las reglas solo las dicta el hombre. Por lo tanto, no es equilibrada"

"Patriarcas es todo miedo. ¿Qué hace que el patriarca tenga más miedo? Es la mujer. Es por eso que durante más de 6000 años ha demonizado, deshumanizado, dominado, aterrorizado y controlado a las mujeres"

"Mi antepasado Luther Standing Bear escribió alrededor del año 1900: "cuando un hombre teme al bosque, quiere controlar el bosque, y lo que no puede controlar, lo quiere destruir."


Matriarchies. Matriarcados trabajo antropológico y fotográfico de Anna Boyé.
Matriarcados es una exploración personal por algunas de las comunidades en que las mujeres mandan, organizan el trabajo y disponen el cumplimiento de la ley. Su sabiduría es respetada por todos y son admiradas por la valentia que muestran a la hora de tomar desiciones. Con ellas los hombres se sienten seguros y protegidos.



Fuentes:
Libro: "El reino de las mujeres"  de Ricardo Coler
Russell Means, Patriarcado y matriarcado vis a vis.
 http://www.monografias.com/trabajos29/los-na-de-china/los-na-de-china.shtml?news
 A Society Without Fathers or Husbands: The Na of China. Cai, Hua

14 comentarios:

Matriarcal dijo...

Noemí,
Muy buena introducción de los matriarcados. Ser hombre no me impide que los matriarcados me fascinen:
- por los bajísimos niveles de violencia
- la priorización de los derechos de la infancia sobre los de la pareja
- su sentido de la solidaridad y la vida en comunidad
- su sano disfrute de los placeres de la vida, sin presiones sobre la sexualidad femenina
- una masculinidad humilde, servicial y agradecida
...y muchas otras cosas que no caben aquí.
Acabo de poner un link a tu blog en el mío, ¡un cordial saludo! :)

Noemi dijo...

Sí, creo que no tiene que ver el sexo ni el género que tenga uno (que no sólo existen dos, como dije en otro post) para valorar esta otra manera de organizar la sociedad. Lo bueno es que todavía existen alternatibas. Como dice el indio Sioux, lo bueno es encontrar el equilibrio, y lo que está claro es que en el patriarcado no existe ese equilibrio.
Pondré más ejemplos que he encontrado por ahí sobre el tema...
Saludos!

LUA dijo...

querida noemi, decirte felicitaciones por tú blog!! es espectacular!! decirrte q me gustaría poner algun artículo q tienes en mi blog (obviamente citando tu blog!!). ya me diras si puede ser... mi correo es cabelosdecan@hotmail.com. benciones de luz para tí :)

Noemi dijo...

Por supuesto! De este blog se puede copiar, distribuir, pasar, completar... en fin, es libre! Gracias!

Paula Vientonorte dijo...

Esta ya es la tercera entrada que leo... este blog es pura luz!! Mil gracias!

Blanca dijo...

No recuerdo qué estaba buscando en internet cuando he dado con tu blog, pero una entrada me ha llevado a otra y he echado la tarde! Me ha encantado!

Esta estrada sobre el matriarcado también me ha parecido muy interesante y me gustaría hacer una aportación. Veo que te has basado sobre todo en el libro de Ricardo Coler, que aunque es fascinante (fue uno de los motivos que me empujaron a estudiar antropología) no es riguroso del todo. Para conocer desde una perspectiva antropológica a las Mosuo te recomendaría "A Society without Fathers or Husbands: The Na of China" de Cai Hua.

Un saludo y gracias por el blog!

Antropólogaenlaluna dijo...

Hola Blanca, muchas gracias por la recomendación. Buscaré el libro, a ver si hay suerte.

Tierra de Afal dijo...

Me gusto mucho tu blog te felicito

Tierra de Afal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Edith dijo...

Muy bueno el artículo sobre matriarcado. Alguien lo compartió en facebook y me resultó una gratificante lectura.Haré lo mismo, merece ser difundido. Gracias por todo esto.

Atenea dijo...

¿Qué es el matriarcado? Su nombre es una conjugación entre el latín mater “madre” y el griego cracia “gobierno”. Lo que vendría a ser “gobierno de la madre”.
Estamos hablando de un tipo de civilización igualatoria, moribunda espiritualmente en el que prima el culto religioso a la figura de la madre—la Madre Tierra, la Gran Madre, etc. —y en los que se le rinde culto al gozo material, al hedonismo y a la promiscuidad.
La religiosidad va hacia el gozo, todo lo que se debe hacer es “gozar la vida”, es la máxima de la sociedad capitalista, el gozo es nuestro objetivo principal, el gozar es la misión del hombre-masa y todo lo que vaya contra este objetivo casi sagrado entonces es un “loco”, “amargado” y un hereje del Sistema.
En la sociedad matriarcal se mima a los débiles, la mujer tiene una influencia desproporcionada en la sociedad gracias a la sugestión sexual y al acaparamiento de la educación de los hijos.
Se disuelven las jerarquías, la autoridad paterna, los roles de género, surge el hombre afeminado, el mandilón, el mangina, las mujeres corrompidas, chismosas, manipuladoras y frívolas.
La civilización matriarcal trae una ideología del tipo marxista pero en lugar de predicar una lucha de clases, lo que predica es una “lucha de géneros” en el que la mujer y el gay son las clases oprimidas mientras que el hombre heterosexual es la clase opresora.

Atenea dijo...

Aun si la mujer tiene un estatus de poder, si es millonaria y exitosa sigue siendo una “oprimida” mientras que un hombre pobre, que trabaja más de ocho horas para ganar un sueldo bajo sigue siendo un “opresor patriarcal”.
No obstante esta crítica únicamente es dirigida a la cultura occidental, no se habla de la opresión y maltrato que sufre la mujer en países africanos o islámicos sino que va dirigida contra el hombre occidental.
El lobby feminista ha predicado su misandria—escondida bajo la forma de derechos humanos—en el que ha atacado la idea de masculinidad, la idea de matrimonio, de hijos y ha perseguido mediáticamente cualquier forma de crítica a su movimiento.
Mismo actuar del lobby gay que persigue a quienes difieren de ellos, destruyen mediáticamente la reputación de quien se oponga a su torcida manera de ver el mundo mientras que—igual que las feministas—se hacen llamar “victimas del patriarcado”.
En realidad el lobby gay tiene una guerra contra la idea de heterosexualidad, la aborrece y por ese patológico odio busca distorsionar las ideas ancestrales de matrimonio y familia.
Ahora ni el lobby feminista ni el lobby gay luchan por los derechos de quienes dicen representar ni lucha por una “apertura de la sociedad” sino por una agenda política, no es cuestión de derechos sino de poder.
Les importa mantener su influencia, poderío y supremacía en la sociedad de hoy, atacan a sus contrincantes con epítetos como “machista”, “fascista”, “homofóbico” e imponen sus patologías a la sociedad.
La cosmovisión matriarcal ha ejercido una influencia cultural y espiritual dominante en la civilización occidental, los valores patriarcales se han ido perdiendo en pos de una dictadura políticamente correcta dominada por el Culto a la Madre

Atenea dijo...

¿Están oprimidas las mujeres? Una mujer puede acusarte de violación—sea falsa o no—y enviarte a la cárcel, puede quitarte la mitad de tu salario y la custodia de tus hijos durante un juicio de divorcio.
Las leyes del estado dan prioridad a las mujeres, a la figura materna sobre la figura paterna, así si una mujer decide que el padre no debe ver a sus hijos entonces el estado estará a su favor y muchas veces las divorciadas ya sea por rencor o por crueldad deciden destruir la familia. Una mujer puede quitarte todos tus vienes durante un juicio y los medios, el estado, las leyes estarán siempre de su parte.
Si una mujer asesina a un hombre entonces no habrá represalias, los medios dirán que fue por que el hombre “se lo merecía”, dirán que fue en defensa propia—sea cierto o no—pero si un hombre asesina a una mujer entonces de inmediato los medios harán un circo amarillista, vociferaran la palabra feminicidio, las asociaciones feministas utilizaran la ocasión para exigir leyes represivas y acusar al “patriarcado opresor”.
Las mujeres son más agresivas, más crueles, más violentas y más homicidas que los hombres pero claro la sociedad siempre acusara a los hombres, si un hombre se defiende del ataque de una mujer será llamado machista o agresor, ira a la cárcel pero si una mujer agrede a un hombre en publico será cosa de risa en redes sociales.
¿Crees que las mujeres siguen oprimidas? Vivimos en un matriarcado moderno en donde la masculinidad y se ha vuelto un tabú.
El matriarcado moderno tiene una aversión por los valores patriarcales sobre todo el valor de la herencia, los antiguos pueblos patriarcales veían la paternidad como una vergüenza y la desconocían, en el matriarcado gay-feminista los hijos se convierten en una aversión, algo que impide el goce sagrado. Por eso el aborto, la máxima de abstenerse de no tener hijos para “gozar la vida”, lo que convierte al matriarcado en una ideología de muerte.
Los hijos en la cultura patriarcal son la herencia de los padres, de los ancestros, en la cultura matriarcal moderna son un concepto retrograda que impide el goce. La herencia es negada y solo queda el “vivir el momento”.
No queda dudas que lo que vivimos es un matriarcado, pero el lobby feminista y el lobby gay siguen insistiendo en el tema del patriarcado porque temen un resurgir con fuerza y ferocidad.
Esa es la razón inconsciente por la que se busca prohibir a los niños las armas de juguete, los juegos varoniles, porque se les adoctrina en temas como la homosexualidad y el feminismo desde temprana edad. Porque se busca destruir sus instintos desde niños.
La misantropía matriarcal es una ideología de muerte y como tal sucumbirá ante el vitalismo y virilidad de un nuevo patriarcado.

Antropólogaenlaluna dijo...

Atenea, deberías nombrar la fuente de donde copiaste "tu comentario"... http://imaginacionalpoder77.blogspot.com.es/2014/07/el-poder-del-patriarcado-v-occidente-es.html

Además, este autor lo pide en el blog de donde has copiado el texto:

"Por otro lado se permite la reproduccion total y/o parcial de estos textos siempre y cuando me cites como el autor."

Por lo tanto, si tengo alguna respuesta, le contestaré a él directamente.