domingo, 29 de enero de 2012

En busca de respeto: un antropólogo en Harlem.

“El ghetto latino de Nueva York y los campos de concentración de la Segunda Guerra comparten la característica de contar con una población civil que asume esos espacios de humillación institucionalizada como si fueran normales”

"No son ´otros exóticos´ habitantes de un mundo irracional aparte, sino productos made in USA "
 Philippe Bourgois, antropólogo.

"Tú eres un negro bueno, Felipe". Le escuchó decir el antropólogo Philippe Bourgois al vendedor de crack alcoholizado al que ayudaba a llegar a su casa, en Harlem. Sintió que por fin había conseguido formar parte de ese universo: las lógicas del narcotráfico y la cultura de la calle en un barrio marginal neoyorquino.
Por tres años y medio, Bourgois se mudó a un departamento en la colonia portorriqueña de East Harlem. De esos años allí salió con, al menos, dos convicciones. Una, que la venta de drogas organizada, con sus códigos y las habilidades personales que demanda, es "la única fuente de empleo accesible para la gente del barrio". Otra, que lo único que hacían era reproducir el modelo norteamericano inaccesible, basado en el esfuerzo individual y la acumulación de dinero.

Toda la experiencia se tradujo en el libro "En busca de respeto". Cree que es urgente cambiar el enfoque que en EE.UU. se tiene sobre la pobreza, que suele verse como una decisión individual de quienes no han sabido aprovechar las oportunidades que da el sistema. "Hay que desmoralizar la discusión y hacerla más seria en torno a sus causas estructurales".

El padre de Philippe fue prisionero en Auschwitz. Quiso escaparse, pero lo atraparon. Como castigo fue trasladado al mayor centro de exterminio del nazismo. Fue una temporada atroz, pero pudo escaparse de nuevo. Al antropólogo le duele sospechar que en la actualidad hay otros que están pasando por experiencias similares. “Para expresarlo en términos brutales, el gueto latino de Nueva York y los campos de concentración de la Segunda Guerra comparten la característica de contar con una población civil que asume esos espacios de humillación institucionalizada como si fueran normales”, acusa. El pasado y el presente se enlazan sin dar tregua; “por eso la indignación de mi padre ante el recuerdo de la indiferencia o las burlas de sus compañeros a pocos metros de las cámaras de gas me animó a escribir sobre la violencia cotidiana del apartheid estadounidense”.

En varios de sus trabajos, Bourgois ha insistido en la existencia de un "apartheid étnico y de clase" en EE.UU. "Desde los 80 hasta el presente las estadísticas muestran que la desigualdad y la pobreza han aumentado. Pero la segregación étnica siempre ha existido. Somos un país muy racista históricamente, y eso ha influido en cómo se formaron ghettos, la ansiedad en torno al color de la piel, la superioridad moral de una cultura sobre otra. Eso es fuerte siempre, pero ahora está en auge, porque estamos en crisis. Hay una hipocresía muy fuerte", asegura.

Durante esos años en Harlem, en ningún momento escondió su identidad de antropólogo. "Mi experiencia es que si uno cae en eso, el error se vuelve en contra. Y es mucho más interesante y fácil ser lo que uno es. Además, cuando yo explicaba lo que hacía, eso le parecía normal a la gente. Quieren hablar de lo que saben y están de acuerdo en que son interesantes", dice. "Cuando caminaba donde no me conocían, creían que era policía y me huían. Pero en mi propia calle hacía lo que hacía cualquier vecino: tenía un carro malo, lo reparaba, venía un vecino y me ayudaba. Me casé ahí. Todo eso me normalizó, aunque la gente me llamaba ´blanquito´".“Hey, blanquito, ven pa’cá, quiero hablar contigo”. Es decir, yo era alguien exótico". Una niña de papás portorriqueños se lo resumió a “Felipe” un día. “Nos encanta oírte hablar –le confesó–. Suenas igualito a un comercial de la tele.” "El milagro de la etnografía es que si uno trata con respeto a la gente alrededor de uno, normalmente reacciona bien. Lo importante es hacerlo paulatinamente, es decir, no entrar como un invasor que hace las entrevistas rápido y sale. Por eso es que alquilé un apartamento y viví ahí con mi familia. Al principio, andaba con mi hijo de seis meses, y así yo parecía normal para los vecinos: era un papá con su niño; no era un loco, no era un policía, no era un drogadicto, nada, era un papá con su niño, y eso me normalizó".

"La magia de la etnografía es la empatía entre el antropólogo y las personas que estudia. Pero el límite no es nada claro, es fluido y requiere que se sobrepase para tener acceso a la información. Es necesario hacer amistad. Al mismo tiempo, aunque uno es un manipulador, que está siempre escuchando y analizando cada detalle, necesita relajarse, porque si está sobreanalizando al punto de no tener una relación normal, las personas no hablan de manera normal", dice Bourgois, y asegura que no temió incluir los efectos que su presencia causaba sobre el escenario que estaba estudiando.

Aun así, no hizo falta mucho tiempo para que lo quisieran agujerear como un colador. En una fiesta le mostró al jefe de la banda, Ray, un periódico donde él aparecía caracterizado como “antropólogo especialista en East Harlem”. Entre música y cervezas, media docena de voces empezaron a pedir a su líder que leyera el epígrafe de la noticia. “Desafortunadamente, Ray lo intentó”, escribiría luego Bourgois. “Tropecé con una cara tan contorsionada como la de un estudiante de primaria a quien su maestro ha señalado para ridiculizarlo.” Los secuaces, hasta ese momento en silencio, empezaron a tentarse. “La herida de fracaso institucional que el muchacho cargaba desde niño, enterrada y sobrecompensada a lo largo de los años, se había abierto repentinamente.”

Philippe tuvo que “guardarse” varias semanas so pena de que Ray lo mandara matar. “Para entender esto encuentro útiles las teorías de Bourdieu sobre violencia simbólica –retoma Philippe–. En estas interacciones, los que llevan las de perder padecen violencias constantes. Puede ser por su camisa, su falda, o por su forma de pronunciar los plurales. Cualquier minucia. Lo que es peor, se convence a las víctimas de que es su propia estupidez la que ocasiona esos episodios incómodos. Me lo ilustró bien Primo, uno de mis amigos de allá, cuando me relató que su jefa lo había llamado ‘analfabeto’ y él tuvo que recurrir a un diccionario para ver qué le habían querido decir con eso. Y sabía leer. La incomunicación, evidentemente, estaba en otro lado.”

De ahí que el título, En busca de respeto, sea un hallazgo. "Sintetiza a la perfección el hecho de que los expulsados del circuito ciudadano tienen como utopía la posibilidad de que se los contemple como algo más que subhumanos. En la desesperación, el dinero se percibe como un conjuro contra el desprecio. A más dinero, menos angustia. Y la venta de drogas es el mecanismo más directo para obtener esa protección.
En Harlem se menciona a cada rato, y es muy popular el verbo “to disrespect” (faltar el respeto). Cuando empecé a meterme en la noche, no había una sola oportunidad en que no oyera hablar de eso. “Ser respetado” era ser reconocido como miembro dentro de su sociedad. Lo increíble de los vendedores de crack es que en el afán de conseguir ese reconocimiento produjeran tanta destrucción."

"Harlem era el barrio más pobre en la ciudad más rica de Estados Unidos. Nueva York no es cualquier ciudad, es el centro financiero del mundo. Ser pobre en ese ambiente, donde se juegan las altas finanzas, es diferente a serlo en cualquier otra ciudad más mediocre, donde la pobreza está más repartida. Ellos ven pasar a los vaqueros en sus coches yéndose a las playas más caras de Estados Unidos por la autopista que pasa sobre sus cabezas. Ese es el argumento de por qué hay tanta violencia y entrega a la economía del crack: están desesperados buscando el sueño americano. Y si no lo logran, no sienten autorrespeto ni dignidad. Es malo ser pobre en cualquier país, pero en Estados Unidos es realmente un insulto que duele porque la riqueza está ahí. Irónicamente, se reproduce el modelo americano de superarse materialmente, dominar al otro, ser el empresario más grande. Reproducían en la "cultura de la calle" el modelo norteamericano inaccesible, basado en el esfuerzo individual y la acumulación de dinero."

"El fenómeno del hip hop es algo muy bonito que surgió de la exclusión, de no tener acceso a la cultura de clase media, se reconstruyó una propia cultura con mucha energía y creatividad en el rap, el break dance, el graffiti, la manera de vestirse, etcétera. Pero luego hay una tendencia que es el gangsta rap que sí tiene que ver con el sentido de la búsqueda de poder, de dinero, de dominación machista sobre la mujer en términos muy brutos, y eso es lo que domina ahora a nivel popular y comercial dentro de la música rap, esa línea de buscar respeto a través de lo material, de la violencia y la dominación masculina sobre las mujeres."

"Lo que sí compruebo cada vez que vuelvo a East Harlem es que la vida se abre camino. Para darte un ejemplo, el hijo de uno de los dealers con los que me comuniqué en los ochenta es ahora diseñador web. No gana fortunas, pero gracias a los anuncios que Google pone en su site tiene para mantenerse. Lo insólito es que su página es sobre pandilleros. Enseña cómo golpear mejor, cómo pelearse, y los anunciantes son compañías que fabrican ropa onda hip hop. En ese chico yo veo las contradicciones de la sociedad de consumo, junto a una creatividad que está pidiendo pista para canalizarse de modo más positivo." 
"No son ´otros exóticos´ habitantes de un mundo irracional aparte, sino productos made in USA ", dice Bourgois.

-Dígame la verdad, ¿no probó ni una seca?

No, mi adicción es el trabajo. Y no creas que no es grave. Se duerme y se come pésimamente y se destruyen las relaciones amorosas. De hecho, al cumplir dos años y medio de investigación me derrumbé. Pasaba las madrugadas con mis informantes, y temprano en la mañana tenía que llevar a mi hijo a la guardería sin haber descansado. De ahí volvía a casa para redactar mis notas. ¿Quieres saber el resultado? Tendinitis en las manos –de tanto escribir– y un ataque de nervios a la Woody Allen. Entonces Primo y César –dos vendedores de droga– me venían a ver para darme coraje. César, un tipo violento, me estimulaba como podía y me advertía que el libro “lo iba a tener que terminar sí o sí”. Y Primo, que es un buen tipo y gran amigo, me hacía masajes en los brazos...

Fuentes:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-18928-2010-08-13.html
http://cosecharoja.fnpi.org/entrevista-al-antropologo-philippe-bourgois/
http://www.lanacion.com.ar/1298907-philippe-bourgois-la-antropologia-como-inmersion-en-mundos-ajenos
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0499/articulo.php?art=23882&ed=0499

martes, 24 de enero de 2012

El mal gesto: la comunicación no verbal en diferentes culturas.

"Está comprobado que las palabras sólo transmiten el 7% del mensaje, (...) el 93% de un mensaje se transmite mediante comunicación no verbal." Chris Knight, antropólogo.
 “Hace muchos años comencé a preguntarme: ¿cómo hacen los movimientos del cuerpo para representar las palabras? (...) Actualmente mi planteamiento es distinto: El hombre es un ser multisensorial. Algunas veces verbaliza” Ray BirdWhistell, antropólogo.

Chris Knigth (catedrático de Antropología en la University of East London) sabe que el lenguaje no sirve para que las personas sientan una buena predisposición para el diálogo. Para ganar la confianza de alguien se requiere algo más poderoso que las palabras:  
"El tono de voz, entre el 20 y el 30, y el resto de nuestro cuerpo, especialmente el rostro, entre el 60 y el 80%. La conclusión final es que el 93% de un mensaje se transmite mediante comunicación no verbal"

Pero mucho antes que él, Ray BirdWhistell, antropólogo, fue el pionero de la quinésica o cinesis (que estudia el significado de los movimientos corporales y de los gestos) y, tras largos años de estudio, llegó a la conclusión de que la base de las comunicaciones humanas se desarrolla a un nivel por debajo de la conciencia, en el cual las palabras sólo tienen relevancia indirecta. Mediante estos estudios, ya en 1952, estimó que no más del 35 por ciento del significado social de cualquier conversación corresponde a las palabras habladas. De hecho, cuando el comportamiento no verbal contradice al verbal en lugar de subrayarlo, se tiende a creer más en el componente no verbal, por ser menos probable que se encuentre bajo control consciente.


Según este antropólogo, no hay gestos universales, es decir, no existe una expresión facial, una actitud o una postura corporal que transmita el mismo significado en todas las sociedades. Todos los seres humanos sonríen pero la sonrisa varía según las diferentes culturas; en nuestro aprendizaje en la niñez nos enseñan en qué ocasiones debemos sonreír y en cuáles no, y esto será diferente en cada cultura. Tampoco existe la mera sonrisa. La expresión de la cara, la postura del cuerpo y la expresión en torno a los ojos pueden participar, como ocurre a menudo en la sonrisa.

     “Hace muchos años comencé a preguntarme: ¿cómo hacen los movimientos del cuerpo para representar las palabras? Ahora me pregunto: Cuándo resulta apropiado el empleo de las palabras? Son muy adecuadas para enseñar o para hablar por teléfono, pero en un instante dos personas se están comunicando en muchos niveles diferentes, y solamente en uno o dos de ellos las palabras poseen alguna relevancia. Actualmente mi planteamiento es distinto: El hombre es un ser multisensorial. Algunas veces verbaliza”
 
Pero la sonrisa de los niños ciegos y sordos se produce aunque no hayan podido aprenderla por imitación, lo que califica a la sonrisa como innata o genética. Birdwhistell creía que la sonrisa podía tener significados diferentes en diferentes culturas, pero aun no se había corroborado la universalidad de la "sonrisa de Duchenne" (que implica el movimiento simultáneo de los músculos cigomáticos que llevan las comisuras hacia arriba, y los orbiculares de los ojos cuya contracción forma las "patas de gallo") y cuyo significado para todas las culturas es alegría. Paul Ekman, quien durante 40 años ha viajado alrededor del mundo para investigar los gestos faciales de las emociones, llegó a catalogar más de 40 tipos de sonrisas.

 “Quería comprender a la gente de una forma visual e intuitiva”, recuerda. “Mi familia era muy visceral, había mucha ira. Mi madre sufría trastorno bipolar y caía en frecuentes depresiones, y a mí me castigaban por decir lo que sentía. En muchas ocasiones mi madre se enfadaba porque me gustaba gesticular y me reprochaba que la cara se me iba a quedar deformada para siempre por tal motivo. Se suicidió cuando yo tenía 14 años. No vivió lo suficiente para ver que la movilidad de mi rostro se convertiría en una útil herramienta científica y que me ganaría la vida explorando esos gestos”.

El zoólogo Desmond Morris, en su libro El mono Desnudo, se atreve a teorizar el origen de la risa como un "llanto frustrado" Mientras que el llanto empieza al nacer el infante, la risa sólo aparece en el tercer o cuarto mes de vida, esta fecha es la misma en la que el niño es capaz de reconocer el rostro materno frente a otros rostros para él desconocido; esta coincidencia es para nuestro autor esencial. El bebé, por un lado, reacciona ante un rostro desconocido como ante una amenaza, llorando; mientras que por otro lado el niño reaccionará ante la visión del rostro materno con un murmullo gozoso. Ahora bien, ¿cómo reaccionará el pequeño ante una aparente amenaza materna típica (excesivo acercamiento, zarandeo, agarre etc.)? Efectivamente, según Morris, la respuesta del niño es la risa.

Pero a pesar de estos ejemplos, hoy en día todavía se discute si algunos gestos son aprendidos y se convierten en costumbres o son genéticos. Por ejemplo, la mayoría de los hombres se ponen la chaqueta por la manga derecha y la mayoría de las mujeres por la izquierda. Las mujeres, al alzar en brazos al bebé de manera vertical, siempre lo hacen de manera que la cabeza del niño se apoye en el pecho izquierdo, y no en el derecho. Cabe preguntarnos si éstas y otras reacciones son innatas o se han aprendido de forma inconsciente de otros hombres y/o mujeres.

Aún con todo, se sabe que gran parte de nuestra conducta no verbal es aprendida, y el significado de los movimientos y gestos está determinado por el tipo de civilización. Así como el lenguaje hablado difiere en culturas diferentes, el lenguaje no verbal también puede variar. Un gesto puede resultar común y tener un significado conocido en una cultura y desconocerse o interpretarse distintamente en otra. 

Todo el mundo sabe que mostrar el dedo corazón con el resto de los otros dedos cerrados en cualquier lado es considerado un insulto. Pero la cosa se complica cuando gestos inocentes para algunos, en otros países es un insulto tan grande que hasta puede costar la vida. Por ejemplo en los Estados Unidos y en muchos otros países, el dedo gordo o pulgar hacia arriba es un gesto de aprobación, pero en Grecia y en Rusia es un insulto.

Si en algún momento llegan a viajar es mejor que conozcan que gestos con las manos no pueden hacer en ciertos países. La siguiente infografía creada por PimsLeur Approach les muestra 7 gestos que si bien son comunes y amigables en los Estados Unidos y en muchos otros países, en algunos otros no tanto y les pueden causar muchos problemas.

  Además...:
  • Levantar el pulgar como cuando damos nuestro OK a algo, significa sólamente el número 1 en Alemania. Así comienzan a contar con los dedos los germanos. En cambio, los japoneses comienzan por el meñique, por lo que el pulgar en alto significa el número 5. Si elevas ambos pulgares es el bilakh, de lo más grosero para un iraquí.
  • Contar con los dedos al uso de los chinos no es tan sencillo: el pulgar se usa para contar de 10 mil en 10 mil; el índice para contar de 1.000 en 1.000, el corazón para las centenas, el anular para contar de 20 en 20 y el meñique para las unidades.
  • Si le muestras la palma de la mano con los dedos separados a un griego, se acordará de tu madre en muy malos términos. La “manita“ que puede significar una señal de stop para nosotros, el Grecia es un insulto muy feo, que se agrava si se hace con ambas manos hacia el interlocutor. Se le llama moutza y parece que viene de una antiquísima costumbre de arrojar ceniza o excrementos a la cara del ofensor.
  • Si estando en Francia o Bélgica tu interlocutor se da un golpe en la muñeca con los dedos de la otra mano, no te está apremiando a que le des la hora sino que te está indicando que es momento de irse.
  • Supongamos que unos amigos te invitan a una copa en un bar en Alemania o Austria. Antes de sentarte a la mesa con ellos, golpea la mesa un par de veces con los nudillos para saludar a todos con un mismo gesto. Y si te invitan a una conferencia magistral, puedes repetir el golpeteo sobre el apoyabrazos o la mesita de tu asiento, y se suele repitir hasta 10 veces para mostrar tu buena opinión sobre la disertación.
  •  Si quieres decir “no” en Bulgaria, deberás mover la cabeza hacia arriba y hacia abajo. Sí, exactamente al revés de lo que seguramente haces en tu país. Y viceversa, el “sí” se dice moviendo la cabeza para un lado y el otro. Y no es el único país, este sistema “al revés” también en zonas de India, Pakistán y Turquía.
  • En muchos países musulmanes sólo debes usar la mano derecha para comer y dar y recibir objetos, incluyendo el dinero. La mano izquierda está reservada a acciones más íntimas como el aseo personal o para tocar cosas que hubieran estado en contacto con el suelo o la suciedad.
  • En Japón, China y Vietnam es importante dar y recibir objetos con ambas manos para demostrar consideración y valoración del presente.
  • Es bastante común hacer girar el dedo mientras se apunta a la sien para señalar que alguien no está muy cuerdo. Sin embargo, en Alemania y Austria es un insulto bastante grave. 
  • En Rusia, golpearte el cuello con los dedos índice y medio significa que ya estás muy ebrio.


Fuentes:
http://www.pimsleurapproach.com/blog/language-learning/the-hand-jive-hand-gestures-infographic
http://www.diariodelviajero.com/asia/china-buenos-modales-en-un-viaje-de-negocios
http://www.diariodelviajero.com/consejos/gestos-y-lenguaje-corporal-en-distintos-paises-del-mundo
http://www.diariodelviajero.com/consejos/gestos-y-lenguaje-corporal-en-distintos-paises-del-mundo-ii

viernes, 20 de enero de 2012

Los poderosos que no amaban Internet: La era de la información.

"El poder tiene miedo de Internet. Internet es un instrumento de libertad y de autonomía, cuando el poder siempre ha estado basado en el control de las personas, mediante el de información y comunicación. Pero esto se acaba. Porque Internet no se puede controlar".

"En realidad, Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación."

Entrevista a Manuel Castells profesor de sociología.
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/poder/tiene/miedo/Internet/elpepusocdmg/20080106elpdmgrep_5/Tes

Si alguien ha estudiado las interioridades de la sociedad de la información es el sociólogo Manuel Castells (Hellín, 1942). Su trilogía "La era de la información: economía, sociedad y cultura" ha sido traducida a 23 idiomas. Es uno de los primeros cerebros rescatados: volvió a España después de haber investigado e impartido clases durante 24 años en la Universidad de California, en Berkeley. Una de sus investigaciones más reciente es el Proyecto Internet Cataluña, en el que durante seis años ha analizado, mediante 15.000 entrevistas personales y 40.000 a través de la Red, los cambios que Internet introduce en la cultura y la organización social.


Pregunta. Esta investigación muestra que Internet no favorece el aislamiento, como muchos creen, sino que las personas que más chatean son las más sociables.
Respuesta. Sí. Para nosotros no es ninguna sorpresa. La sorpresa es que ese resultado haya sido una sorpresa. Hay por lo menos 15 estudios importantes en el mundo que dan ese mismo resultado.

P. ¿Por qué cree que la idea contraria se ha extendido con éxito?

R. Los medios de comunicación tienen mucho que ver. Todos sabemos que las malas noticias son más noticia. Usted utiliza Internet, y sus hijos, también; pero resulta más interesante creer que está lleno de terroristas, de pornografía... Pensar que es un factor de alienación resulta más interesante que decir: Internet es la extensión de su vida. Si usted es sociable, será más sociable; si no lo es, Internet le ayudará un poquito, pero no mucho. Los medios son en cierto modo la expresión de lo que piensa la sociedad: la cuestión es por qué la sociedad piensa eso.

P. ¿Por miedo a lo nuevo?

R. Exacto. Pero miedo, ¿de quién? De la vieja sociedad a la nueva, de los padres a sus hijos, de las personas que tienen el poder anclado en un mundo tecnológica, social y culturalmente antiguo, respecto de lo que se les viene encima, que no entienden ni controlan y que perciben como un peligro, y en el fondo lo es. Porque Internet es un instrumento de libertad y de autonomía, cuando el poder siempre ha estado basado en el control de las personas, mediante el de información y comunicación. Pero esto se acaba. Porque Internet no se puede controlar.

P. Vivimos en una sociedad en la que la gestión de la visibilidad en la esfera pública mediática, como la define John J. Thompson, se ha convertido en la principal preocupación de cualquier institución, empresa u organismo. Pero el control de la imagen pública requiere medios que sean controlables, y si Internet no lo es...

R. No lo es, y eso explica por qué los poderes tienen miedo de Internet. Yo he estado en no sé cuántas comisiones asesoras de gobiernos e instituciones internacionales en los últimos 15 años, y la primera pregunta que los gobiernos hacen siempre es: ¿cómo podemos controlar Internet? La respuesta es siempre la misma: no se puede. Puede haber vigilancia, pero no control.

P. Si Internet es tan determinante de la vida social y económica, ¿su acceso puede ser el principal factor de exclusión?

R. No, el más importante seguirá siendo el acceso al trabajo y a la carrera profesional, y antes el nivel educativo, porque, sin educación, la tecnología no sirve para nada. En España, la llamada brecha digital es por cuestión de edad. Los datos están muy claros: entre los mayores de 55 años, sólo el 9% son usuarios de Internet, pero entre los menores de 25 años, son el 90%.

P. ¿Es, pues, sólo una cuestión de tiempo?

R. Cuando mi generación haya desaparecido, no habrá brecha digital en el acceso. Ahora bien, en la sociedad de Internet, lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra. Y esto requiere educación. En realidad, Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación. Que un 55% de los adultos no haya completado en España la educación secundaria, ésa es la verdadera brecha digital.

P. En esta sociedad que tiende a ser tan líquida, en expresión de Zygmunt Bauman, en que todo cambia constantemente, y que cada vez está más globalizada, ¿puede aumentar la sensación de inseguridad, de que el mundo se mueve bajo nuestros pies?

R. Hay una nueva sociedad que yo he intentado definir teóricamente con el concepto de sociedad-red, y que no está muy lejos de la que define Bauman. Yo creo que, más que líquida, es una sociedad en que todo está articulado de forma transversal y hay menos control de las instituciones tradicionales.

P. ¿En qué sentido?

R. Se extiende la idea de que las instituciones centrales de la sociedad, el Estado y la familia tradicional, ya no funcionan. Entonces se nos mueve todo el suelo a la vez. Primero, la gente piensa que sus gobiernos no la representan y no son fiables. Empezamos, pues, mal. Segundo, piensan que el mercado les va bien a los que ganan y mal a los que pierden. Como la mayoría pierde, hay una desconfianza hacia lo que la lógica pura y dura del mercado le pueda proporcionar a la gente. Tercero, estamos globalizados; esto quiere decir que nuestro dinero está en algún flujo global que no controlamos, que la población se ve sometida a unas presiones migratorias muy fuertes, de modo que cada vez es más difícil encerrar a la gente en una cultura o en unas fronteras nacionales.

P. ¿Qué papel desempeña Internet en este proceso?

R. Por un lado, al permitirnos acceder a toda la información, aumenta la incertidumbre, pero al mismo tiempo es un instrumento clave para la autonomía de las personas, y esto es algo que hemos demostrado por primera vez en nuestra investigación. Cuanto más autónoma es una persona, más utiliza Internet. En nuestro trabajo hemos definido seis dimensiones de autonomía, y hemos comprobado que cuando una persona tiene un fuerte proyecto de autonomía, en cualquiera de esas dimensiones, utiliza Internet con mucha más frecuencia e intensidad. Y el uso de Internet refuerza a la vez su autonomía. Pero, claro, cuanto más controla una persona su vida, menos se fía de las instituciones.

P. Y mayor puede ser su frustración por la distancia que hay entre las posibilidades teóricas de participación y las que ejercen en la práctica, que se limitan a votar cada cuatro años, ¿no cree?

R. Sí, hay un desfase enorme entre la capacidad tecnológica y la cultura política. Muchos municipios han puesto puntos Wi-Fi de acceso, pero si al mismo tiempo no son capaces de articular un sistema de participación, sirven para que la gente organice mejor sus propias redes, pero no para participar en la vida pública. El problema es que el sistema político no está abierto a la participación, al diálogo constante con los ciudadanos, a la cultura de la autonomía, y, por tanto, estas tecnologías lo que hacen es distanciar todavía más la política de la ciudadanía
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lunes, 16 de enero de 2012

Ornamentaciones corporales: el cuerpo como templo.

 "Padre, píntame el mundo en mi cuerpo." Canto indígena de Dakota del Sur

Los rostros pintados diferenciaban rivales de aliados. Hoy, la cosmética sigue haciendo lo mismo al definir a qué tribu perteneces. Cosmética, como Cosmos, viene del griego Kosmein: la orden del general para ordenarse o prepararse para el combate. Disponer el universo y e cuerpo como un campo de batalla. Pero ahora, la jungla es la ciudad.

Solo una línea negra bajo los ojos. Ese es todo el maquillaje de los soldados actuales. Pero al contrario que los sioux, comanches y otras tribus que se pintaban el rostro con diversos colores para atemorizar a sus rivales, los mercenarios de hoy lo hacen para evitar que les ciegue el reflejo del sol, al igual que hacían los egipcios y otras tribus del desierto (el origen del "khol", el lapiz de ojos) y al igual que lo hacen los jugadores de rugby actualmente.

Cuando hablamos de pintura en la cara, todo tiempo pasado fue distinto. Muy distinto.
Y ese tiempo pasado se remonta al Neolítico y nos sitúa en África. Todavía se conservan en Chad petroglifos de 10.000 años de antigüedad que muestran a las Niola Doa (bellas mujeres); cuerpos femeninos adornados con líneas geométricas que aún hoy se observan entre las mujeres locales.

Pero esto ocurría en todo el mundo. Recientemente, arqueólogos vietnamitas han encontrado en la provincia de Cao Bang una cueva habitada por la cultura Son hace 8.000 años. Entre sus restos hallaron cristales molidos, minerales y diversas herramientas que utilizaban para pintarse el rostro.

Cuenta Julio César en La Guerra de las Galias que: “Los britanni (refiriéndose a los celtas) se tiñen el cuerpo de azul”. Y es que estas tribus, en especial en Escocia, atribuían al tinte además de un poderoso influjo para atemorizar al enemigo, un efecto protector contra el frío.

En nuestra cultura, las mujeres comienzan a pintarse en la adolescencia, un claro rito iniciático; como los jóvenes Nuba, del África subsahariana, se cubren el cuerpo de cenizas para señalar el paso a la pubertad. En las tribus nómadas del desierto, las mujeres, para su boda, se dibujan con henna, un tinte que se lleva utilizando más de 9.000 años. En otras circunstancias sirve para enfatizar rangos sociales, como es el caso de las castas de la India.

Pero no sólo se maquillan las mujeres. Entre los Bororo, o Woodabe, en Níger, continúan dándole una especial atención al maquillaje para una de las reuniones de flirteo y fertilidad más llamativas del mundo, la danza del Geerewol:



La pintura también desempeñó un papel equivalente a los libros en sociedades que no contaban con escritura. Las tribus de los valles aislados de Papúa cuentan su génesis por medio de su rostro. Una de estas comunidades, los wahgi, considera que cuanto más luminoso luzca un diseño, mayor será la suerte que recibirá de sus dioses. 

Los wajapi de la Amazonía tienen una remota tradición llamada kusiwa que consiste en utilizar tintes vegetales para adornar sus cuerpos y otros objetos con motivos geométricos. En el transcurso de los siglos, han ido desarrollando un lenguaje único gráfico y verbal, que refleja su cosmología y los conocimientos esenciales de la vida de la tribu: la estructura genuina de la sociedad. El arte kusiwa es tan complejo que los wajapi consideran que la competencia técnica y artística necesaria para dominar el arte del dibujo y preparar los tintes no puede alcanzarse antes de los cuarenta años.

Entre los kayapó, después de la caída del cordón umbilical, al recién nacido le pintan de inmediato todo el cuerpo, como reconocimiento de su condición de ser humano. Entre los Kayapó-Xikrin, la labor de la pintura es exclusivamente de las mujeres. Todo lo relacionado con este arte se considera como un atributo inherente a la naturaleza creadora femenina.

Por lo tanto, es una segunda piel que lleva un individuo, su rol social. Es como si la persona sólo existiría para la sociedad a través de la pintura. La madre, por medio de la pintura, transmite la crianza y la socialización de su hijo/a.

Los dibujos representan peces, aves, tortugas, tapires, plantas y muchos otros elementos, parte de la cosmología de este pueblo originario.


Y los colores, del mismo modo que los que hoy lucen los hinchas del fútbol en las batallas dominicales, siempre han sido mensajes cifrados: los seminoles, antiguos habitantes de la península de Florida, en Estados Unidos, usaban el blanco para establecer treguas con sus enemigos, el verde les daba el poder de la visión nocturna y el amarillo representaba la muerte (el color de los huesos viejos). Y lucían el negro para prepararse para la batalla.

Para muchas tribus africanas, el maquillaje va mucho más allá. La riqueza cultural procedente de más de 3.000 grupos étnicos distintos en este continente es tan grande, que en muchos de sus grupos la ornamentación corporal es una expresión cultural más elemental para ellos que la propia música o la danza.

Las tribus Surma y Mursi son indígenas del sur de Etiopia que viven en el valle del Omo. En una práctica inmemorial se adornan, cotidianamente, con espectaculares tocados realizando también decoraciones increiblemente bellas en sus cuerpos con pigmentos naturales extraidos de minerales y vegetales, que además les ayuda como repelente de insectos al mezclar estas pinturas con ceniza y orina de ganado. Sus pinturas representan desde diseños abstractos a los patrones de colores de las flores, que forman una deslumbrante variedad en todo el cuerpo. Consideran su imagen como algo abstracto. Se pintan el cuerpo dos o tres veces al día, como si cambiasen de ropa en una particular forma de seducción, de expresar su estado de ánimo o su orgullo. Las escarificaciones y mutilaciones que se infligen son también signos de elegancia, de fortaleza y de valor.

 Las mujeres de la tribu Mwila son famosas por sus peinados que son muy significativos en su cultura. Las mujeres se untan el pelo con una pasta de color rojo, llamada oncula, que se hace con un tipo de piedra roja triturada, una mezcla de aceite, corteza de árbol triturada, estiércol seco de vaca y hierbas. Además adornan su peinado con perlas, conchas de cauri y hasta comida seca. Las mujeres Mwila también son famosas por sus collares, y para cada período de su vida le corresponde un tipo específico de collar. Las niñas llevan collares de color rojo fabricados con granos cubiertos de una mezcla especial de tierra. A partir de la adolescencia usan collares de color amarillo llamados Vikeka, y hechos con mimbre cubiertos de tierra que mantienen hasta su boda. Nunca se quitan sus collares y duermen con ellos puestos.


Las mujeres Himba se distinguen por los enrevesados estilos con que arreglan su cabellera. Adicionalmente, con el objeto de protegerse del intenso sol, las mujeres untan su cuerpo con una sustancia hecha mezclando ocre, manteca y hierbas, la cual les da a su piel un característico color rojizo.



El Africa tradicional ha conocido una grandísima variedad de estilos en la ornamentación personal, bien mediante modificaciones de la apariencia física (escarificación, tatuaje, pintura corporal, el peinado, ...), bien mediante el vestido y la bisutería.  Estos estilos han servido para expresar las diferencias de sexo, edad, estado civil, religión, etnia, posición social o una determinada circunstancia (trabajo, fiesta, duelo, ...)

"El dinero casi siempre surge de objetos empleados originalmente para adornar a la persona. Cuentas, conchas, plumas, dientes de perro o de ballena, oro y plata son ejemplos muy conocidos de esto." "Hay excepciones (el ganado, por ejemplo), pero, por norma general sólo cuando los gobiernos (y con ellos, los mercados) entran en escena comenzamos a ver monedas como la cebada, el queso, el tabaco, la sal." cuenta David Graeber, antropólogo.
Hoy, cuando entre la juventud de muchos países del norte las modificaciones físicas del cuerpo (piercings, tatuajes, escarificaciones ...) son la última moda y simbolos de modernidad, puede resultar extraño que dichos adornos, especialmente la pintura corporal y la desnudez, fueron considerados como bárbaros y signos de falta de civismo.

 Fuentes:

 http://ibytes.es/blog_indigenas_africanos_atuendos_Etiopia.html
 http://ibytes.es/blog_memorias_de_africa.html
 http://www.quo.es/ciencia/hombre/galeria_maquillaje
David Graeber, "En deuda"

miércoles, 11 de enero de 2012

Los miao: el mundo bordado en plata.

"¿Cómo es que los bordados son cada día más caros? La razón es muy sencilla: las muchachas de esta generación ya no quieren bordar. Las bordadoras deben concentrarse al máximo en su trabajo, de lo contrario no pueden crear una obra perfecta".  Zhang Chunying (etnia miao)

China cuenta con más de 500 etnias, cada una con sus propios idiomas y costumbres. Las etnias miao componen casi el ocho por ciento de esos grupos. En algunas aldeas, los miao se llaman a sí mismos “los hmu”, en otras “los hmong”, pero la palabra china “miao”, que se refiere a estas y otras tribus afines, significa “tallo del arroz”.
 
Según las costumbres de los Miao, las mujeres no debían salir del pueblo ni necesitan saber leer: bastaba con que harían los trabajos de la casa.

Pero Zhang Chunying, cuando tenía 20 años, abandonó su hogar para ir a buscar trabajo. Lo encontró en una fábrica de confección de Guangzhou, capital de la provincia sureña de Guangdong, que la contrató como bordadora a máquina. Pero en el fondo de su corazón, ella prefería seguir bordando a mano, así que decidió dedicar su tiempo libre a esta bella artesanía de su etnia. Pasado un tiempo, sus bordados se expusieron en Beijing. Fue entonces cuando Zhang Chunying abrió una tienda en la que solamente se vendían vestidos y adornos de los Miao. Y no tardó en comprobar que a muchos extranjeros les encantan la sencillez y el singular estilo de estos productos artesanales.

Aunque la tienda de Beijing marchaba muy bien, Zhang Chunying decidió volver a Guizhou, su tierra natal, para cuidar a sus padres y a sus hijos. Tras recorrer muchas ciudades, se percató de que los bordados Miao se habían convertido en obras de arte y piezas decorativas. Pero al mismo tiempo notó que cada vez había más jóvenes de su etnia que aprendían a leer y escribir y salían del pueblo a trabajar, pero que olvidaban por completo su artesanía del bordado. Resuelta a evitarlo, Zhang Chunying invirtió sus ahorros en el establecimiento de una fábrica de bordados Miao y contrató entre cincuenta y sesenta trabajadoras. Además de encargarse de la comercialización de los productos, Zhang Chunying dirige las actividades de formación del personal:

«¿Cómo es que los bordados son cada día más caros? La razón es muy sencilla: las muchachas de esta generación ya no quieren bordar. Las bordadoras deben concentrarse al máximo en su trabajo, de lo contrario no pueden crear una obra perfecta. La tendencia actual es compaginar el bordado con los estudios. De esta manera, si en el futuro estas jóvenes no encuentran un empleo conveniente, siempre podrán ganarse la vida bordando».

La confección de un vestido tradicional de la etnia Miao es un proceso largo y complejo que incluye, entre otras fases, la recogida del algodón, la tejedura de las telas, la cría de gusanos y el devanado de la seda, así como la recolección de las plantas de las que se extraen los colorantes, la cocción del cuero para impermeabilizar las telas y, por supuesto, el bordado a mano. Generalmente, en un año una bordadora solo puede confeccionar uno o dos de estos vestidos, cuyo precio por unidad oscila entre los 5000 y los 6000 dólares.

«Los bordados Miao deben adaptarse a las exigencias del mercado y de la moda. Por eso siempre estoy pensando en maneras de perfeccionar las técnicas. Por ejemplo, hay gente a la que le gusta el bordado pero que no se siente confortable con la basta tela de los prendas Miao. Para atender a este tipo de consumidores, cosemos los bordados sobre telas comunes, alternativa que resulta también más barata y sencilla». 

El bordado forma parte de la vida de los Miao. Tanto las niñas como las ancianas de esta etnia son bordadoras muy diestras. Sus vestidos de diario, sus trajes de fiesta e incluso sus artículos de uso cotidiano se decoran con finos bordados. Entre las mujeres Miao circula este dicho: «La gente se compara con la gente y los bordados con los bordados»; eso viene a significar que al comparar a dos personas, se compara su manera de bailar y cantar; y cuando se comparan dos bordados, se comparan las técnicas de tejer, bordar y teñir. Las niñas Miao empiezan a aprender esta labor artesanal cuando tienen siete u ocho años, y a los catorce o quince ya dominan las técnicas básicas. Estas siempre se transmiten de madre a hija o de hermana mayor a hermana menor.

«Desde muy pequeñas nos gusta bordar para vestirse. A diferencia de los habitantes de la ciudad, los Miao desdeñamos a quienes no saben bordar. Si una joven no tiene esta habilidad, es muy posible que se quede soltera. Para nosotras, bordar bien es un orgullo».
 
Pero no sólo son expertos artesanos del bordado: el brocado, el batik (técnica de estampado de tejidos) y la orfebrería en plata también gozan de fama. Cuando las chicas vestidas de gala se reúnen, parece que nos hallamos en un hermoso mundo de plata. El gusto por los adornos confeccionados con este material es un instinto natural de la etnia, aunque algunas lleguen a pesar hasta 7 kilos. Ellas se hacen un moño en la coronilla y llevan corolas de plata bien manufacturadas y de 20 centímetros de altura, decoradas con muchas flores de plata, figurillas de “dos dragones jugando con una perla”, “mariposas sobre las flores”, “aves que se agrupan en torno a un fénix”... En algunos lugares, se añaden cuernos de buey de plata muy largos en las corolas, con cintas multicolores sujetadas en sus extremos, realzando así la elegancia y nobleza de la mujer. Los hmong vrong o miao cuernos largos llevan enormes arreglos capilares como costumbre heredada por siglos, que son mezcla de cabello natural y artificial. 
Los collares son de varias capas, compuestos por anillos de plata engarzados o plaquillas de flores de platas. Delante se llevan candados de plata, y sobre los hombros una capa del mismo material con muchas campanillas pendientes. Las bocamangas está engastado un círculo ancho de adornos de plata. Algunos ornamentos son heredados por generaciones y su confección es muy refinada e ingeniosa, reflejando plenamente la sabiduría y habilidad de este grupo étnico.

Los miao también son conocidos por sus festivales tradicionales. En una de estas celebraciones de los miao ghao-xong, los chamanes escalan descalzos unas escaleras de espadas, dando vueltas sobre la hojilla de un puñal. Usan turbantes y son famosos por sus danzas peculiares, en las que hacen movimientos complicados justo al ritmo de los tambores. Los miao qiandong norteños son conocidos por sus festivales de cortejo, en los cuales los hombres jóvenes tocan un instrumento de pipas de bambú, llamado lusheng, para cortejar a la chica miao de su preferencia. Los miao de Rongjiang son coloridos, y les encanta bailar y cantar. En su región, visten coloridas faldas afaroladas, con vuelos de tela bordada y plumas de pájaros. Al danzar al son de sus lushengs, el viento abanica los vuelos afarolados y hace revolotear las numerosas plumas. Los miao qiandong del condado de Leishan están tan aislados de las altas montañas, que han tenido que desarrollar un medio de comunicación llamado “canciones voladoras”. Una persona se pone de pie en la cima de una montaña y proyecta en alto su canto para transmitir una noticia a la villa de la montaña vecina, quienes a su vez cantan la noticia a la siguiente aldea, y así sucesivamente.


Canción Miao o Hmong de A You Duo (Sun Drum) con subtítulos en inglés.

Fuentes:
http://espanol.cri.cn/1/2005/10/11/1@72735.htm
http://cuadernoderetazos.wordpress.com/2011/04/11/vestidos-de-plata-de-los-miao/
http://spanish.china.org.cn/xi-shaoshu/shaoshu/shao-miao.htm
http://www.chinaviva.com/Miao/tela.htm

sábado, 7 de enero de 2012

Te veo, te huelo y vengo a echarte de menos: saludos del mundo.



"A pesar del mito, los inuit  no se besan frotándose la nariz, y la mera sugerencia de este gesto les irrita. Lo que si practican es el "kunik", una especie de resoplido de afecto que sobre todo emplean las madres con sus hijos, aunque también lo hacen las parejas. Y es que las palabras “beso” y “olor” se designan con la misma palabra".

En algunos paisajes inmensos e inhóspitos, donde el ser humano se siente pequeño, la presencia del otro y el resto de la comunidad se valora mucho más.Y en los saludos, se nota.


Diferentes salutaciones sociales son "las lágri­mas, el apretón de manos, las manos juntas sobre el pecho del namaste indio, el frotamiento de las narices de los lapones, los esquimales o los maories, que asocian el saludo al hecho de aspirar el olor del otro." 

“Entre las tribus del norte de Natal, Sudáfrica, el saludo más común es la expresión Sawu bona. Viene de "siyawubona" y significa literalmente "nosotros te vemos". Los miembros de la tribu responden diciendo Sikkhona, "estamos aquí". El orden del diálogo es importante: Mientras no me hayas visto, no existo. Es como si al verme me dieras la existencia.

Este sentido, implícito en el idioma, forma parte del espíritu del ubuntu, una actitud mental prevaleciente entre los nativos africanos que viven al sur del Sahara. La palabra ubuntu surge del dicho popular Umuntu ngumuntu nagabantu, que en zulú significa "Una persona es una persona a causa de los demás". Si alguien se educa con esta perspectiva, su identidad se basa en el hecho de ser visto, de que la gente lo respete y lo reconozca como persona.

Durante los últimos años, en Sudáfrica, muchas empresas han contratado trabajadores que se criaron en regiones tribales. La ética ubuntu a menudo choca con la ética de esas empresas. En una oficina, por ejemplo, es muy normal cruzarse con alguien en el pasillo y no saludarle. En la ética ubuntu esto es peor que una falta de respeto, pues implica que no se reconoce la existencia de esa persona. Hace poco tiempo, un consultor interno que se había criado en una aldea rural quedó bastante contrariado después de una reunión infructuosa. Cuando se comentó un proyecto donde él había desempeñado un papel vital, no se mencionó ni se reconoció su intervención. Cuando luego le preguntaron qué le molestaba tanto, respondió: "Ustedes no comprenden. Cuando hablaron del proyecto, no mencionaron mi nombre. No me hicieron una persona".
 
Los ancianos y ancianas de Irán, para saludar a alguien a quien aprecian, tapan sus ojos con sus manos y dicen "tú eres mis ojos".

Nigel Barley, antropólogo (inocente) cuenta en su famoso libro:

"Cuando me encontraba con un dowayo, lo saludaba. En esto no había problema, pues había hecho que mi ayudante me adiestrara hasta la saciedad en el pequeño diálogo que hay que intercambiar con cada persona que uno saluda: «¿Está el cielo despejado para ti?» «El cielo está despejado para mí. ¿Está despejado para ti?» «El cielo también está despejado para mí.»"

El pueblo Twi de Ghana dicen al saludarse: ”Eh ti zain” (cómo está viendo tu alma el mundo?) “Eyeh” se responde, que significa "todo", todo se ve a través del alma cuando se es feliz. 

En Mali, según cuenta Antonio Aguilar en su blog "Historias de nuestro planeta", "cualquier saludo consiste en una retahíla de preguntas del tipo: “¿Qué tal todo?”, “¿Qué tal tu padre?”, “¿Y tu madre?”, “¿Y tus hermanos?”, “¿Y tus vecinos?”, “¿Y la salud de vuestro alcalde?”, y así interminablemente. Se responde, invariablemente, algo equivalente a “Todo bien”, sin importar cuan real sea ésto" "Es una costumbre de muchos pueblos del desierto, y tiene una razón de ser. Cuando antes se encontraban dos caravanas, o dos personas, otro encuentro tardaba en repetirse, así que en base a todas esas preguntas se enteraban de qué noticias había en los pueblos más o menos cercanos. Ahora, que la telefonía está extendida la tradición es menor necesaria, pero sigue haciéndose"

Para los Ongee de las Islas Andaman en el Pacífico Sur, explica la historiadora cultural Constance Classen, la vida está regida por el olfato. El olor es la fuerza vital del universo y la base de la identidad, tanto personal como colectiva. Para referirse a sí mismo, un ongee apunta con el dedo a su nariz, tal y como nosotros nos señalamos el pecho como referencia de mismidad. Y cuando un ongee saluda a otro le pregunta: “¿Cómo va tu nariz?”.

Los georgianos se saludan con un apretón de manos y dicen "gamarjoba", hola. Pero literalmente significa "que ganes". Una de las respuestas puede ser "gagimarjos", que tú ganes, o "mshvidobit" si se espera que no se lea a la persona en mucho tiempo.

En armenia, tienen una expresión que la utilizan como aquí utilizamos "cariño" para dirigirnos a alguien: 'tsav tanem' significa literalmente 'me quedo con tu dolor'.

En las grandes montañas andinas de Bolivia, la lengua aymara tiene un verbo, "tumpasiña", que se puede traducir por: "Ir a visitar, ir a ver, ir a percatarse ocular y personalmente de alguien o de algo propio o considerado como propio, y por tanto muy querido, muy amado, muy apreciado por uno. Un ir a echarse de menos”. Al igual que en la inmensidad del desierto del Sahara, las inmensas montañas del Altiplano hacen sentir minúsculos a la gente, por eso cuando de pronto se acerca un campesino y dice: "he venido a echarte de menos" la profundidad del Altiplano pasa a la profundidad del corazón de un amigo.

Esta sentimiento viene de la filosofía de la Suma Qamaña, que se podría traducir como “buen convivir”, la sociedad buena para todos en suficiente armonía interna con los otros y con la naturaleza (la Pacha Mama)Por eso se habla además de “cuidar” y “criar” la vida, como algo que hacen juntos, en familia.

De la lengua maya aprendemos "que no hay jerarquías que separe objeto y sujeto, porque yo bebo el agua que me bebe y soy mirado por todo lo que miro" cuenta el escritor E. Galeano. Galeano se refiere al estudio del filósofo Carlos Lenkersdorf con los Tojolabales, que cuenta que se saludan así:

La mujer,
- san kala tata. (que vivas, querido tata).
El hombre responde,
- san kala nana. jastal ‘ay ja kiximtiki.(Que vivas, querida nana. ¿Cómo está nuestro maíz).
La mujer.
-lek ‘ay t’usan. (Algo bueno).

Pregunta por "nuestro" maiz, porque el maíz no es propiedad privada de nadie, sino de la Madre Tierra. Cuando alguien de la comunidad comete un delito, dicen "uno de nosotros cometimos un delito"




No existe ninguna fuente colonial o diccionario moderno, ni monumento en donde aparezca el saludo tan extendido de "In Lak ´ech" (yo soy otro tú), "hala ken" (tú eres otro yo). "In lak'ech" no es un saludo maya, decir "in lak'ech" a un mayahablante yucateco es como decir "eres mi prójimo" ya que IN = mío/yo, LAK' =pariente, prójimo, mi otro o mi igual, ECH = tú. Algo parecido es la frase "In Láak'e'ex" (mis iguales, mis amigos). Pero en modo alguno son saludos.

Es muy probable que se trate de una invención moderna de la new age/nueva era. Dicen que el autor de este mito fue el antropólogo mexicano Domingo Martínez Parédez que pretendía unir la religión maya con los conceptos de la francomasonería. Después, fue popularizado por otros autores esotéricos de la nueva era, César Mena Toto y José Argüelles. 

En la realidad, los saludos de los mayas de México, Guatemala, Honduras, Belice casi siempre expresan algo sobre el alma, el corazón o la energía. 

El saludo Maya yucateco es:

 Bix a beel?, toj a wool?, como está tu camino? está derecha tu alma?
 toj in beel, mi camino es correcto.

En Tzotzil, otra variante de lengua maya, se puede decir "lio'te" o "ahí estás" y se contesta "lio'ne" "aquí estoy". "Lek' oy!" estás bien! "k'usi av'o'onton" que quiere decir ¿cómo está tu corazón?
 
En Maya K'iche': ¿Jas kub'ij K'ux la ?: ¿Qué dice su corazón?. Y se responde: Kakikot ri nuk'ux: está contento mi corazón.
k'o taj: no dice nada.
k'ax nuk'ux: tiene dolor mi corazón.


En Maya Poqomchi', el saludo es : Nik wach suq na a'kux!: que tal esta tu corazon?

En Maya Q'eq'chi, Guatemala: ¿Ma sa'laach'ool?: ¿Es rica tu energía/tu ánimo?

En Maya Chuj, Guatemala: Janik' a' k'ool, Tajxi' a' k'ool?, Vach' am a' k'ool?: literalmente: ¿cómo está tu estómago/tu alma?

En Maya Kaqchikel, Guatemala. "Utz a vech": literalmente, ¿está bien tu ojo? 

Un "pat o’tan" (saludo del corazón), es un saludo ceremonial en maya Tseltal, Chiapas. Se emplea en varias circunstancias: pedidos de la novia, saludo entre dos personas o entre autoridades, saludo religioso... En este saludo, la práctica de taparse los ojos es muy frecuente para atraer el silencio. "Slamalil k’inal" o paz, en lengua tseltal significa literalmente "estado de silencio". "Ch’abajel", hacer la paz o pacificación, viene de "ch’ab": silencio.

'Pura vida' es la frase que responden los costarricenses o ticos cuando se les pregunta: '¿cómo estás?'. La expresión no extraña dada la ingente cantidad de animales y plantas que viven en este hermoso país, el cual rebosa vida por todos lados, ya que posee el 4,7% del total de las especies conocidas en el planeta Tierra.

Pierre Clastres describe los saludos lacrimosos que, entre los indios guayakies, acompañan el reencuentro con un cazador. "Empezó entonces el chenga ruvara, (...) esa extraña canción llorada, con lúgubres sollozos. (...). Esto duró diez minutos". Estas ma­nifestaciones atestiguan una afectividad colectiva y marcan la solidaridad del grupo. Tras haber observado en varias ocasiones esas especies de saludos, Radcliffe-Brown pidió a unos indígenas que los reprodujeran "en frío", y en el acto "dos o tres de ellos se sentaron y, a su pedido, lloraron sin demora con verdaderas lágrimas" cuenta también Klineberg.

En Kazajstán, a la exclamación de ¡Suyinshí! se anuncia al visitante que llega a una casa ajena, advirtiendo a sus ocupantes de esta manera de que es portador de una buena noticia, por ejemplo, la noticia de la boda de un hijo o el nacimiento de un niño. En señal de agradecimiento por la misma, se le regala al portador un obsequio igual de digno que la noticia.

Antaño los portadores de este tipo de buenas noticias eran recompensados con valiosos obsequios en el caso de familias ricas, mientras que las familias humildes podían regalar por ejemplo hasta a su único caballo.


你好 nĭ hăo, el saludo en chino mandarín, también se usa para expresar deseos de felicidad, buena salud, buen trabajo, buena familia, etc. Literalmente significa "tú bien", porque nĭ es tú y hăo es bien.

En la Filipinas tradicional, ante un anciano respetado, tienes que inclinar la cabeza, sujetar su mano derecha, colocarla sobre tu frente y decir "mano po". Es un signo de respeto a los ancianos.

En Bhutan, dicen "Kuzoozangpo", o "kuzuangpo" "¿está tu cuerpo bien?"

Namaste de la India es algo más que un saludo. Un intento de traducirlo sería “me inclino ante ti

Ayubowan (ආයුබෝවන්), cingalés: lit. "Larga vida", desear a alguien la salud, la felicidad y la longevidad, utilizado como un saludo o una frase de despedida.

Los miembros de la etnia Ngá de Malawi, por ejemplo, se saludan sacudiendo el miembro viril del contrario. Dos sacudidas si no es allegado y tres si se trata de un pariente directo. Las mujeres se dan apretones en los pechos. Cuatro apretaditas significa que hay un interés de uno por el otro. La singular forma de salutación procede de las creencia de algunas tribus que consideraban un peligro besarse porque el alma se les podía escapar por la boca.

Los rusos siguen dejando decenas de imágenes malintencionadas para la posteridad cuando las personas heterosexuales del mismo sexo se intercambian tres besos tan cercanos a las comisuras de los labios que parece otro tipo de reencuentro. 

Y que hay de lo inhóspito de la nieve?
A pesar del mito, los inuit no se besan frotándose la nariz, y la mera sugerencia de este gesto les irrita. Lo que si practican es el "kunik", una especie de resoplido de afecto que sobre todo emplean las madres con sus hijos, aunque también lo hacen las parejas. Y es que las palabras “beso” y “olor” se designan con la misma palabra.  

Características similares se incluyen en los saludos de otras gentes, sobre todo el saludo "hongi" utilizado por los maoríes de Nueva Zelanda y Hawai, respectivamente (pulsando la nariz y la frente a la vez a otra persona en un encuentro) así el “ha” o “el aliento de la vida” se mezcla y se intercambia. También se saludan de manera similar los nómadas de Mongolia en el desierto de Gobi, así como ciertas culturas del sudeste asiático, como los camboyanos, laosianos, tailandeses e Ibans.

Entre los tikopias (Pacífico), apretar la nariz sobre una parte definida del cuerpo del otro es el primer gesto de toma de contacto entre iguales y está acompañado por una suave inhalación y un resoplido. Se aprieta la nariz contra la muñeca de un anciano o la rodilla de un jefe como señal de sumisión y respeto.

En el lenguaje hawaiiano, aloha quiere decir mucho más que simplemente "hola" o "hasta luego". Su sentido más profundo implica "compartir (alo) energía vital (ha)". 

Entre los ariaal, en Kenya, lo que comparten no es el aliento, sino la saliva: te cogen la mano y con indiferencia te escupen en la palma.

En el Tíbet, mostrar la lengua es una manera de saludar. Se dice que este
saludo proviene de un emperador anti-budista Lang Darma del siglo IX que tenía la lengua negra, debido a eso la gente muestra la lengua para probar que no son la reencarnación de este monarca. Es una señal de que jamás pronunciarán palabras ofensivas hacia el amigo.

En Finlandia, su saludo es tan especial, que hay que explicarlo en vídeo:




En Sierra Leona, los mende, uno de los principales grupos étnicos a lo largo de la Temne, se saludan frotando la barbilla del otro.

En Kuwait, los saludos de un subordinado a un superior se hace tomando al superior entre los brazos y besándole la nariz. Así, en el momento de felicitar al presidente del país, los notables abrazan al jefe de Estado y le besan la nariz, gesto que no es reciproco. 

Los beduinos de Kuwait y también en el resto de la región del golfo, es decir, los Emiratos Árabes Unidos, partes de Arabia Saudita y Omán, se toman por los brazos y se tocan tres veces con la punta de la nariz, al mismo tiempo que sus labios esbozan un beso en el vacío. La nariz, situada en el centro de la cara, se considera algo de valor e importancia. 
Este gesto es únicamente masculino y no se realizara con un no beduino. Remite a una simbólica del cuerpo que asocia la nariz con el honor y la virilidad. (Uno de los signos gestuales de manifestación de la ira en el hombre consiste en mostrar la nariz, símbolo de su virilidad: "¡Estoy hasta aca!").
Los drusos (minoría religiosa) se besan dos veces en la mejilla y a continuación en el hombro derecho como signo de amistad. También se intercambian besos en la manos.

Para mostrar respeto a los ancianos o durante el Hajj (peregrinación a La Meca), casi en cualquier lugar en el mundo árabe, se besa en el hombro como un gesto de amistad. Pero el hombre más joven puede mostrar su respeto con un beso no sólo en el hombro, sino también en  la mano e incluso en la frente de las personas mayores. Y en la región del Golfo, dos hombres besándose rápidamente en los labios como saludo es una expresión de amistad.

También en el mundo árabe, colocar una mano sobre su corazón junto con una ligera inclinación de cabeza es un signo de respeto. Esto suele suceder cuando una mujer y un hombre tienen que saludarse, pero no está religiosamente permitido estrecharse la mano. Aunque el hombre ofrezca su mano para estrechar la mano de una mujer, ella podría rechazarla si piensa que es inapropiado, y él no debe ofenderse.

Sin embargo, que los hombres vayan tomados de la mano es la expresión más cálida de afecto entre los varones, una muestra de la solidaridad y de parentesco. De hecho, si un hombre decide no tocar a otro en un saludo, puede interpretarse como un signo de distancia o desdén. "Darse la mano es reflejo de amistad, devoción, y lo más importante, igualdad en el Estado", señala Fuad Ishak Khuri, un antropólogo social, en su libro, "El cuerpo en la cultura islámica". "La cultura árabe históricamente ha sido segregada, por lo que las emociones y los sentimientos son canalizados hacia el mismo sexo", dijo Musa Shteiwi, profesor de sociología en la Universidad de Jordania. "Los hombres pasan mucho tiempo juntos, y estas costumbres surgieron de eso."
Con la creciente urbanización y el aumento de los contactos entre los sexos, estos gestos se están convirtiendo poco a poco en anticuados. Es raro ver a hombres tomados de la mano en una ciudad como Beirut, donde los sexos se mezclan abiertamente, aunque es todavía algo más común en Arabia Saudita y otros países en los que la segregación por sexos sigue siendo fuerte.

Los inuit no tienen costumbre de despedirse cuando se marchan, aunque siempre saludan a su regreso. Probablemente no les guste las despedidas. Quizás en estas indómitas tierras, más dura que las adversidades de la tierra sea la ausencia de los seres queridos. Rasmussen observó que las fiestas y reuniones eran como un regalo para ellos, donde desarrollaban un gran sentido del humor y creatividad a través de múltiples formas de entretenimiento y celebraciones ante unas condiciones de vida muy duras. Malaurie hablaba de la costumbre Polar que genera una red compleja de relaciones, visitas y de la obligación de devolverlas. Las visitas a las casas se sucedían continuamente. Incluso podías entrar en una casa, te ofrecían té o café, y al cabo de un rato te marchabas dando las gracias sin haber abierto la boca. Lamentablemente, en la actualidad, la circulación de personas es menor.

En las áridas estepas de Mongolia, a no ser que se despidan para no verse en mucho tiempo, tampoco se dicen adiós, sino que simplemente se separan, muchas veces sin volverse a mirar. La palabra “bayartai”, que significa “adiós”, sólo se pronuncia cuando la persona no piensa regresar. Pero sabe que si lo hace, encontrará siempre una puerta abierta. En la estepa, los mongoles no necesitan tocar a la puerta, y es que nunca cierran las puertas de sus casas.



Fuentes:
 "Las pasiones ordinarias. Antropología de las emociones" de David Le Breton.

http://www.nytimes.com/2005/05/01/weekinreview/01basics.html
http://www.beirut.com/l/28450#image-1
http://www.dolsenz.com/posts/languages-%E2%80%8B%E2%80%8Bof-georgia/
https://descubrekazajstan.wordpress.com/2013/01/16/todo-lo-que-hay-por-la-buena-noticia-syuinshi/
Quinta Disciplina en la práctica” de Peter Senge.
"De tránsito de sueño en sueño" Clara Valverde.
“Bajo un cielo azul cobalto” Louisa Waugh.
https://www.facebook.com/117568068304594/photos/a.424377657623632.99994.117568068304594/427284307332967/?type=1&hc_location=ufi
https://www.facebook.com/117568068304594/photos/a.424377657623632.99994.117568068304594/503967456331318/?type=1&hc_location=ufi
http://www.historiasdenuestroplaneta.com/ciudades-de-barro-y-sorpresas-nupciales/
"Word of sense", Constance Classen
 http://www.revistachiapas.org/No12/ch12paoli.html