domingo, 17 de noviembre de 2013

El latido de la tierra: la percusión del tambor.

Una enorme cantidad de literatura etnográfica cita los muchos y variados usos del tambor en la mayoría de las culturas del ancho mundo, especialmente en los rituales y las ceremonias relacionados con ciertas celebraciones anuales, como la cosecha y la siembra, curaciones y sacrificios, solsticio y equinoccio, ritos de paso, procesiones, la caza o la guerra, etc.

"El tambor chamánico se distingue de todos los demás instrumentos en que producen 'la magia del sonido' precisamente por el hecho de que permite la experiencia extática" aseguraba Mircea Eliade.
 
El antropólogo R. Needham declaró que "la descripción más común, que se encuentra una y otra vez en la literatura etnográfica, dice que el chamán toca el tambor para establecer contacto con los espíritus". "Se ha descubierto que en todo el mundo la percusión, cualquiera que sea la forma en que se produzca, permite y acompaña la comunicación con el otro mundo".

Existen muchas teorías y especulaciones sobre la relación de este instrumento y el trance, pero todavía no se sabe con seguridad si es parte del condicionamiento cultural o del biológico/neurológico. Muchos americanos nativos se refieren al sonido del tambor como al "latido de la tierra"...

El antropólogo Wolfgang Jilek, cuando investigaba las frecuencias contenidas en las danzas rituales de los indios salish, descubrió que la frecuencia predominante en el ritmo de los tambores era la misma frecuencia de las ondas tetha en el cerebro humano. Propuso la hipótesis de que esta frecuencia sería la ayuda más eficaz para entrar en un estado de conciencia alterada.


Desmond Morris escribía en su famoso libro "El mono desnudo" que "No es casualidad que la mayor parte de la música y de las danzas populares tengan un ritmo sincopado. También aquí, los sonidos y los movimientos devuelven a los actores al mundo seguro del útero." "Nos mecemos cuando sentimos angustia. Oscilamos hacia delante y hacia atrás sobre los pies cuando nos enfrentamos con algún conflicto. La próxima vez que vean ustedes a un conferenciante oscilando rítmicamente a un lado y otro, comprueben si sus oscilaciones se producen al mismo ritmo que los latidos del corazón. Dondequiera que vean inseguridad, hallarán, posiblemente, el ritmo tranquilizador del corazón, envuelto en cualquier disfraz".

"El latido de la montaña" es el título de una película sobre el Taiko. Taiko, en japones, significa literalmente gran tambor,“Tai” grande, y “Ko” Tambor, y básicamente tiene un diámetro de poco más de 1 metro, se toca con unos palillos llamados bachi, aunque hay también varios tipos de taikos.

"El intenso sonido del tambor penetra en lo más hondo de los hombres. El solemne sonido del tambor abre el corazón de los hombres. La poderosa vibración del tambor puede despertar el alma de los hombres" dicen en la película.

En el Japón tradicional, el Taiko era un símbolo de la comunidad rural, era un instrumento sagrado. Se creía que al imitar el sonido del trueno, el espíritu de la lluvia se vería obligado a entrar en acción.
Cuando era tiempo de cosechas era tocado alegremente en agradecimiento. En la guerra lo usaban intimidar a los oponentes, elevar la moral de las tropas y ordenar el ejército en el campo de batalla en pleno combate.
En el sentido religioso utilizaban el Taiko para representar la voz de Buda, para elevar plegarias y comunicarse con los dioses. Los monjes shintoístas lo empleaban como medio de transmisión y meditación.



En sus rituales, los chamanes sami (llamados noajdde o noaiti) utilizan el canto, acompañado por la percusión del tambor. Gracias a la monótona cadencia que genera, entran en trance para abandonar su cuerpo y acceder al mundo de los espíritus. Para acceder a él, utilizaban a modo de mapa del otro lado los dibujos del tambor, que se convierten en una suerte de guía. Cuando los monjes cristianos vieron como usaban el tambor, rápidamente los confiscaron y los quemaron en grandes hogueras.



Para los mapuches, el kultrün es el instrumento más sagrado e importante de su cultura. Literalmente, el universo y la síntesis del mundo están contenidos en ese madero ahuecado y recubierto con un cuero de chivo. Es inseparable de las machis (autoridades espirituales) y permite la comunión o conexión con sus divinidades. El kultrün es una palabra compuesta del mapudungún (lengua mapuche) que significa instrumento del eco. El sonido monocorde de este emblemático instrumento permite a la machi entrar en trance durante su invocación y contacto con las divinidades que pueblan el intangible y mítico mundo mapuche.



El chamán siberiano nunca abandona su tambor, elemento fundamental en todas sus ceremonias, no sólo para llamar a los espíritus sino para obtener energía vital o entrar en trance. Estos tambores son redondos en el Norte, y de forma oval en el Sur de Siberia, hechos de piel de reno o caballo, con el bastidor de madera o de junco trenzado.

"Qulutanguaq cerró los ojos y se concentró, estaba intentando comunicarse con los ancestros. (...).Tras cinco minutos de preparación, cogió el tambor (...) Finalmente, las primeras notas empezaron a  salir de su garganta. Balanceándose, movía de derecha a izquierda el propio instrumento. El ritmo se fue acelerando (...) El espectáculo me dejaba perplejo. No podía quitar los ojos de aquel hombre que me regalaba un momento mágico e inolvidable" cuenta el antropólogo Francesc Bailón sobre la danza del tambor "inngiit" de los inuit.





La txalaparta es un instrumento y una antigua forma de hacer música del País Vasco, y es interpretada en alternancia entre dos txalapartaris que improvisan. El instrumento consiste en uno o más tablones de madera colocados horizontalmente sobre un material mullido, un par de soportes para sujetarlos que pueden ser dos cestos boca abajo, dos sillas o dos cajas, y cuatro palos troncocónicos de madera con los que se golpean verticalmente los tablones. Sus toques fundamentalmente están relacionados con las celebraciones de finalización del trabajo de elaboración de la sidra, utilizando un tablón de la prensa para tocar. 

Además de la txalaparta, hay otras variantes que relacionan estrechamente la percusión con los ritmos de trabajo y las celebraciones de finalización de trabajos comunales. Al realizar el trabajo de picar el tojo, se golpea haciendo diferentes combinaciones con los golpes dados y de ese modo surgen la Ote-jotzea (picar tojo). Los toques de kirikoketa se realizaban en la fiesta para celebrar la finalización de la tarea de pisado y prensado de la manzana de elaboración de la sidra, utilizando para golpear los tablones las mazas y martillos de madera usadas para golpear las manzanas. Ttinbilin-ttanbalan está relacionado con la costumbre generalizada de celebrar la colocación de la viga cumbrera en la construcción de la nueva casa, y haciendo sonar herramientas de obra como cinceles y palancas.





En la Santería o religión Yoruba un tamborero "jurado" tiene un grado alto dentro de la jerarquía santera, debido al poder que tiene de comunicarse por medio del ritmo o toque con las deidades, además de conseguir la posesión en los creyentes y ayudar a que "baje el santo". Algunos pueden reconocer al orisha que tiene un santero que entra en el toque y así cambiar el ritmo para saludar a la deidad.
“Los tambores batá y su música han sobrevivido más de 500 años, viajando desde Nigeria a Cuba y después a los Estados Unidos. Su historia es un testamento del poder y la profundidad de la religión y la cultura. Contar la historia del batá necesita hablar de la religión y la cultura porque el batá no es sólo un instrumento musical, ni su música es sólo música”, explicó la investigadora María Teresa Linare.




Antes de las masacres, en Ruanda, los tambores sólo podían ser tocados por algunos hombres, cuidadosamente seleccionados. Hoy en días las mujeres tamborileras de Ingoma están reconocidas internacionalmente, han realizado giras por todo África, Europa y Estados Unidos. A la vez que un modo de dar recursos a las mujeres participantes, es una forma de terapia colectiva que, a través de la creación y del arte, ha ayudado a la sanación de este grupo de mujeres.



Sin embargo, el "udu" era únicamente tocado por mujeres. Este instrumento fue creado por el pueblo Igbo y el Hausa de Nigeria. Udu significa "paz" o "vasija". Es un jarrón de agua con un agujero más, y era tocado por mujeres con fines ceremoniales. Tradicionalmente, a los hombres no se les permitía hacer cerámica en la creencia de que les volvía impotentes. La arcilla utilizada para hacer udus es recogida por las mujeres de lugares sagrados, secretos, donde la presencia de un hombre sería considerado como una violación grave. 



El Garamut es un tambor de hendidura de gran tamaño, de una sola pieza de madera, de los Maramba de Papua Nueva Guinea. En rituales, es percutido por el ejecutantes con la ayuda de unos palos o baquetas, y es muy común que suenen en conjuntos de dos o mas ejemplares.Estos tambores son utilizados durante miles de años como el único medio de comunicación. Cada adulto tiene una señal individual o un mensaje. Esta señal tiene sus secciones: una introducción, una sección principal y una conclusión. Se comienza con el roce de la parte interior de una hendidura en el registro, luego una serie de latidos exigiendo atención y luego un golpe si es hombre o dos para mujeres, golpes que indican sexo de la persona que llamó.

El Garamut también se utiliza con fines rituales y tiene señales de rituales asociados a la misma. Tiene representaciones totémicas de cada clan, los siete clanes de la Sociedad Maramba. Estos tótems representan simbólicamente un animal, un lago, un lugar sagrado, un pájaro o una serpiente de cada clan. 


Además, la Garamut se ha utilizado como un medio de comunicación durante el sistema colonial o y como un Sistema de Kiap (grito de combate o espíritu de lucha).



"La vida tiene un ritmo, está en constante movimiento. 
La palabra para el ritmo de las tribus Malinké es Foli. 
Es una palabra que abarca mucho más que tocar el tambor, el baile o el sonido. 
Se encuentra en cada parte de la vida cotidiana. 
En esta película no sólo se escucha y se siente el ritmo, también se ve. 
Es una extraordinaria mezcla de imagen y sonido que 
alimenta los sentidos y nos recuerda a todos 
lo esencial que es." Thomas Roebers y Floris Leeuwenberg.
¡No hay movimiento sin ritmo!



El latido del agua:
http://www.youtube.com/watch?v=pEgJhfWKq4A
http://www.youtube.com/watch?v=C7ba1CNOLiI

Fuentes:
Documental sobre Mamady Keita, el djembe y los ritmos malinkes: https://www.youtube.com/watch?v=xSKSvePtOUE
http://japonenunatazadete.wordpress.com/2008/01/29/442/
Francesc Bailón "Los poetas del Ártico"
Angeles Arrien: "Las cuatro sendas del chamán"
Mircea Eliade "El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis."
 http://yossersanterocubano.es.tl/Tambores-Bat%E1.htm
http://despuesdelapaz.periodismohumano.com/2013/03/22/ingoma-nshya-tambores-que-curan-mujeres-en-ruanda/ 
http://www.pngbuai.com/600technology/information/waigani/drums/WS97-sec7-Norman2.html 
http://www.euskomedia.org/aunamendi/132599 
http://www.soundjunction.org/whydoonlywomenmakeudus.aspa?NodeID=0

4 comentarios:

Manel Artero dijo...

Por si te pudiera ser útil:

http://www.youtube.com/watch?v=weCgA2U_X8E

Antropólogaenlaluna dijo...

Castilla y León! Qué grande, gracias Manel.

Francisco Javier dijo...

Me encanta. Muy interesante.

Francisco Javier dijo...
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