miércoles, 31 de julio de 2013

Vergüenza o culpa: sobre la corrupción y el honor.

 "El que no se ruboriza del mal que hace es un miserable" Aristóteles.


"Cuando el egoísmo se convierte en un modus operandi legítimo, hay una erosión del sentimiento de vergüenza, porque la vergüenza presupone una posibilidad de ser responsable para con los otros. Y el capitalismo ha erosionado en gran manera esa capacidad." Eva Illiouz, socióloga.


"Dicen que era un pastor que estaba al servicio del entonces rey de Lidia. 

Sobrevino una vez un gran temporal y terremoto; abrióse la tierra y apareció una grieta en el mismo lugar en que él apacentaba. Asombrado ante el espectáculo descendió por la hendidura y vio allí, (...) un cadáver, de talla al parecer más que humana, que no llevaba sobre sí más que un anillo de oro en la mano; quitósela el pastor y salióse. 

Estando, pues, sentado entre los demás, dio la casualidad de que volviera la sortija, dejando el engaste de cara a la palma de la mano; e inmediatamente cesaron de verle quienes le rodeaban y con gran sorpresa suya, comenzaron a hablar de él como de una persona ausente. Tocó nuevamente el anillo, volvió hacia fuera el engaste y una vez vuelto tornó a ser visible. Al darse cuenta de ello, repitió el intento para comprobar si efectivamente tenía la joya aquel poder, y otra vez ocurrió lo mismo: al volver hacia dentro el engaste, desaparecía su dueño, y cuando lo volvía hacia fuera, le veían de nuevo. 

Llegó a Palacio, sedujo a la esposa del rey, atacó y mató con su ayuda al soberano y se apoderó del reino. 

Pues bien, si hubiera dos sortijas como aquélla de las cuales llevase una puesta el justo y otro el injusto, (...). En nada diferirían, pues, los comportamientos del uno y del otro, que seguirían exactamente el mismo camino. Pues bien, he ahí lo que podría considerarse una buena demostración de que nadie es justo de grado, sino por fuerza (...). Y esto porque todo hombre cree que resulta mucho más ventajosa personalmente la injusticia que la justicia. 

("La república". Platón.)

La antropología ve las emociones como un asunto cultural. La vergüenza y la culpa son emociones universales, pero no las cosas que las provocan, y por lo tanto, tampoco lo es el sentimiento que se puede sentir ante un acto socialmente reprobable.
Si es vergüenza, se siente en el caso de ser sorprendidos, "pillados", mientras que otras culturas que favorecen el sentimiento de culpa, al ser un sentimiento interno, no hace falta ser descubierto para sentirlo.




La antropóloga norteamericana Ruth Benedict en su libro: “El crisantemo y la espada, modelos de la cultura japonesa” contrapone la “cultura de la vergüenza” japonesa, a la “cultura de la culpa” judeocristiana.  
 
Para Benedict, en las “culturas de la vergüenza” hay una moralidad propia y específica de cada grupo social (guerreros, mujeres, comerciantes...) y el individuo pesa muy poco en relación al grupo.

Por ejemplo “aidós!”, es decir: “vergüenza!” era el grito militar de los generales griegos para lanzar las tropas al combate. 


Otro ejemplo de la cultura de la vergüenza o del honor sería el caso de las

mujeres violadas en Jordania. En Jordania, cuando una mujer es violada, se ha manchado el honor de la familia, por lo que la mujer violada suele ser asesinada por miembros de su propia familia, para así limpiar el honor de la familia. De ahí que muy pocas violaciones sean denunciadas, quedando así en el terreno de aquello que no se hace público. 

El honor tiene un papel muy destacado en la vida diaria de las culturas mediterráneas, y debe transmitirse de una generación a la siguiente como si de un legado se tratara. Los miembros individuales del grupo familiar involucrados, sean hombres o mujeres, deben mantener dicho legado: las mujeres se encargan de la pureza del linaje familiar, que ellas transmiten, y los hombres de la reputación.

Por eso, cuando una mujer es asediada sexualmente, la mujer siente una vergüenza infinita, por lo que no suele denunciar estos abusos. Sin embargo, el problema es tan grave en Japón que han tenido que crearse vagones de metro exclusivos para mujeres para evitar los tocamientos y abusos sexuales. 

El mianzi (rostro) es el prestigio chino, la reputación y el status social de una persona. Es "tener cara", construirse un nombre, ser alguien. Aunque este concepto está muy relacionado con la prosperidad de los negocios chinos, esto no sólo se logra sólo con dinero o relaciones, es indispensable ser considerado, justo, operar según la rectitud y la justicia.

En una cultura de la vergüenza, el suicidio o el asesinato pueden verse como un acto honorable. Es el famoso "harakiri" o seppuku, una práctica común entre los samuráis, que antes de ver su vida deshonrada por un delito o falta, recurrían con este acto sagrado al suicidio. También es el caso de los inuit: en el pasado, en épocas de penurias, los primeros en sacrificarse era la gente mayor que se suicidaba.

Otro ejemplo llamativo que nos puede dar la cultura inuit es el intercambio de parejas. Siempre tiene que haber consentimiento de las cuatro partes, pero si el adulterio se realiza en secreto, es común el asesinato a su propio esposo/esposa si no acepta el intercambio. Después, se suicida. De esta manera, evita que la familia de su espos@ le acabe matando.

En la cultura de la vergüenza, lo que importa es “que no se sepa”: el individuo sólo queda deshonrado si su conducta es de conocimiento público. Si nadie la conociera, no pasaría nada. En la cultura de la vergüenza, según Benedict, “no se incita a confesar nuestros pecados ni tan solo a los mismísimos dioses”. Así, cada uno esta muy atento al juicio que su conducta provoque en los otros. Por eso, la estructura de orden social no provoca intolerancia directa, sino una serie de formas de exclusión más sutiles. Hay un “poder del lugar”, de la posición social que se ocupa y de prestigio, más que un poder de norma.


Sin embargo, en las “culturas de la culpa” hay unos criterios de moralidad y

una idea muy fuerte de la conciencia individual. Un occidental quiere “no tener cargos de conciencia”. Mientras que para la cultura de la vergüenza lo realmente terrible de un acto moralmente reprobable es ser descubierto, para una cultura de la culpa lo terrible es cometer un acto reprobable. 

De ahí que el castigo, o la necesidad de reparación, en una sociedad de vergüenza sea mucho más elevado que en una sociedad de culpa. En esta última, el castigo mismo es el sentimiento de culpa del acusado y su pérdida de dignidad. Los que le observan pueden sentir "vergüenza ajena", una emoción caracterizada por la turbación interior sentida a la vista de un individuo que se comporta de manera inadecuada y pierde esa dignidad.

Cuando un japonés es descubierto en un acto de corrupción, la humillación pública a la que es sometido es enorme, ya que, al ser una cultura de vergüenza, la humillación es una penitencia realmente eficaz para acabar con su prestigio y reputación.

"Pido perdón, de forma sincera, por causar problemas a muchos de nuestros clientes durante las revisiones de muchos modelos en muchas regiones". Con estas palabras, el presidente del fabricante japonés Toyota, Akio Toyoda, sufrió una auténtica humillación delante de los medios.

"Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir", afirmó el monarca de España Juan Carlos, después de que fue descubierto de viaje en un safari muy caro en un momento muy duro económicamente para el país. No tardaron en reprocharle una "falta de ética". Con la confesión, se acabó el problema.

Las culturas de culpa, como la de España, debido a sus raíces cristianas, hace sentirse culpable a quien realiza un acto moralmente reprobable, hasta el punto que, en numerosas ocasiones, el hacer público el delito, o la confesión, es la única salida para quien se siente terriblemente culpable de lo que ha hecho. 
“Les debemos una disculpa a los jóvenes, que no tienen que ver con la crisis” dijo Bill Clinton ante los medios. “Todas las cosas que ocurren ahora en Europa las empezamos en Estados Unidos”, añadió un hombre experto en pedir perdón.

“Un presidente toma muchas decisiones y a veces se equivoca y es bueno tener la capacidad de reconocer los errores y pedir perdón” dijo el presidente de Chile.

“Quiero pedirles perdón como presidente de México, porque por culpa de quien haya sido hace 30, 20 ó 10 años, se quedaron con su dinero” les dijo el presidente mexicano Calderón a los exbraceros. También pidió perdón por no proteger a las victimas del crimen organizado, pero añadió "Prefiero asumir la crítica, aunque sea injusta, que el cargo de conciencia de no haber actuado aún viendo que existía el problema"

“Pedimos insistentemente perdón a Dios y a las personas afectadas, y queremos prometerles que haremos todo lo posible para que un abuso como ese no suceda nunca más”, prometió el Papa Benedicto XVI. 

"Me equivoqué. Lo lamento, pero fue así" "Ni soy culpable, ni voy a dimitir ni voy a convocar elecciones" dice el presidente de España, Rajoy, ante la corrupción destapada en su partido.

"En los casos de corrupción política, nadie dimite, nadie se avergüenza de lo que ha hecho, nadie confiesa sus errores ni sus faltas, todo queda remitido a la dinámica procesal que será favorable o no al acusado" 

"Son los desvergonzados, actúan impunemente con la esperanza de que su culpa no les será imputada. No sienten vergüenza ninguna porque tampoco la ley les merece ningún respeto" aseveró la filósofa Victoria Camps en los medios.

Cuando se pide perdón, por supuesto, se apela también a la bondad cristiana del que recibe el perdón. Incluso, a veces, a través de la empatía, se apela a su complicidad. Un ejemplo claro es cuando corruptos saquean dinero y no declaran a hacienda. En este caso,  los medios se inclinan más a hablar más del hecho de que no hayan declarado ese dinero o del mal uso que se le ha dado, que el hecho de que hayan robado esas grandes cantidades de dinero. Esto de alguna manera atenúa el delito, porque ¿quién no ha hecho algún fiasco declarando? ¿quién no se gastaría tanto dinero, si lo tuviese, en placeres y en lujos? ¿quién no utilizaría un anillo que te hace invisible para cometer delitos para beneficio propio?...

Eva Illiouz, socióloga, afirma que "Cuando el egoísmo se convierte en un modus operandi legítimo, hay una erosión del sentimiento de vergüenza, porque la vergüenza presupone una posibilidad de ser responsable para con los otros. Y el capitalismo ha erosionado en gran manera esa capacidad. Esta es una cultura que legitima la persecución hedonista del propio interés en todos los dominios".

Habría que recordar la palabra yiddish "chutzpah" o, mejor dicho, la escena con la que se suele definir: dos hermanos asesinan a sus padres y luego piden clemencia ante el tribunal alegando ser dos pobres huérfanos. Es decir: insolencia.

Un hombre Cree de Canadá contaba a una enfermera:

 
“No he estado en Europa, pero he leído y me han contado muchas cosas de ese viejo mundo vuestro. Allí, las normas y las presiones vienen del exterior de la persona y uno puede seguirlas o reaccionar ante ellas, pero es siempre hacia fuera. Por eso tenéis conceptos como la vergüenza, la envidia, el estar midiéndose en comparación con el otro y el estar muy pendientes del “haber y deber”, ese sorprendente formalismo de llevar la cuenta de los “favores”. No dais sin apuntar mentalmente una deuda. Sé que aquí es más difícil. Tienes que mirar dentro de ti y decidir. Todo lo que haces y piensas te pertenece. Nadie es más responsable de lo que te ha tocado, de lo que has decidido, de lo que dejaste de decidir, de lo que haces o dejas de hacer. Tú tienes que responsabilizarte de lo tuyo en todo momento”





Fuentes:
"De tránsito de sueño en sueño" Clara Valverde.
"Honor y vergüenza en el Mediterráneo" Carmel Cassar.
"El crisantemo y la espada" Ruth Benedict.

jueves, 18 de julio de 2013

Tres filosofías orientales (para ver el agua en el océano): hinduismo, taoísmo, zen.

"La mayoría de las personas están vacías y se sienten mal porque usan las cosas para deleitar sus corazones, en lugar de usar su corazón para disfrutar de las cosas" Lin-an, taoísta.

"Analizar es considerar las cosas desde el punto de vista de la destrucción. ¿Cómo se puede comprender un ser vivo contemplándolo desde el punto de vista de la muerte?" Rabindranath Tagore, hindú.

¿Alumbra la luz negra? Koan, zen.

Extractos adaptados, del libro: "Oriente y Occidente", Luis Racionero.




 Hinduismo. India.


La India no ha idealizado a soldados o estadistas, ni siquiera a poetas o filósofos, sino a las personas que proclaman otra realidad impalpable y espiritual, ajeno al mundo que está entregado al deseo de poder y placer, de riqueza y gloria. El destino del ser humano es conocerse a sí mismo y fomentar la vida universal. Su arte también lo refleja: su objetivo es despertar emociones, desde el amor al terror, y el ideal civilizado era conocer unas sesenta y cuatro artes, porque no se respetaba al que tenía mucho sino al que era mucho.
Por eso, su filosofía está encarnada a la unidad del universo y a la perfectabilidad humana por el yoga.

Trabajar la mente con la respiración: esto es el yoga. El yoga aquieta la mente para que aparezca el ser profundo, como cuando un estanque está tranquilo y se ve el fondo. Es otro plano más allá de la razón y la verdad: la quietud mental y su estado esencial de serenidad. De esta manera, se ve que la realidad no es sólo ese estado impuesto por el racionalismo o la ciencia, sino que la realidad es relativa y el cerebro es transmutable.

La técnica del yoga consiste en adoptar ciertas posturas, respirar según una técnica marcada, y vaciar la mente. Si se oye algo, no  resistirse, dejarlo entrar por un oído y salir por el otro. Si se piensa algo, dejarlo pasar suavemente. Entre pensamiento y pensamiento, hay un lapso de quietud de un segundo, que pasará a tener "la mente en blanco" durante ratos considerables. Pero hay muchas maneras de hacer yoga: danzando como los derviches o los negros de Bahía con su candomblé, paseando, escuchando el mar, o haciendo el amor (el Tantra Yoga o el yoga del sexo) En China practicaban El secreto de la Flor de Oro que consistía en activar la circulación de la luz dentro del cuerpo. En Japón, practican el Dyana junto con ejercicios mentales o koan. En Occidente, la Alquimia ha sido una forma de yoga, como lo han sido los ejercicios contemplativos de San Juan de la Cruz y los ejercicios espirituales de San Ignacio (aunque por desgracia, actualmente, más que vaciar la mente, estos ejercicios la llenan de temores, culpabilidad y remordimiento)

Paradójicamente, en este siglo del boom turístico, no se encuentran tour operators para organizar viajes hacia dentro. 
Pero ¿para que realizar este viaje?

En la India, el concepto de armonía tiene su expresión en el karma. Es una especie de "tal harás, tal encontrarás" o "quien siembra vientos, recoge tempestades". "Somos lo que pensamos y llegamos a ser lo que imaginamos" dice Buda. La persona es su karma, y sus hechos son parte de él. Al concepto de Karma va ligado la reencarnación, con el fin de reparar los desperfectos sembrados en esta. Cuando por fin la persona consigue obrar sin crear karma, sin alterar la armonía universal, entonces ya no tiene que reencarnarse.

Esto es porque se entiende que las personas no son ajenas al universo, sino que están integradas en él. Y la creación o el nacimiento, que en Occidente es lineal y un acto único, en Oriente se repite periódicamente dando lugar a un tiempo cíclico del eterno retorno, al igual que en la naturaleza con las estaciones del año. Occidente es positivista y objetivo porque no postula la unidad del universo sino el dualismo (cuerpo/espíritu, mente/materia, sujeto/objeto, bueno/malo) Para los orientales, los principios opuestos no son cosas separadas, sino polaridades, dos caras de una misma moneda o dos percepciones de una misma cosa. Bueno y malo no son irreconciliables: el bien y el mal no existen en el universo, sólo en nuestra cabeza, categorías inventadas por nuestra mente. En el universo no hay nada bueno o malo: todo es, y
tat tuam asi (eso eres tú) Los hechos son mudos, pero se colorean en bueno o malo según se mire tras el cristal del deseo, de la voluntad o del propósito. Si tenemos un propósito, las cosas que lo favorezcan serán tildadas de buenas, y las que lo frenen, de malas. 
 
-La bandera se está moviendo.

-El viento se está moviendo. 

Zenón, que pasaba justamente por ahí, les dijo: 

-Ni el viento, ni la bandera; la mente se está moviendo.


No significa que todo es permisible, todos tenemos propósitos, por eso no se habla de malas o buenas acciones, sino de mal o buen karma. Y para trabajarlo, nada mejor que mirar hacia dentro a través del yoga, al gran océano sereno interior, el agua que en la mitología hindú, es representado por la serpiente Ananta, el infinito.


Taoísmo. China.



La metáfora del taoísmo es también el agua; flexibilidad es el concepto del tao.
La gran aportación de China a la cultura mundial ha sido el taoísmo, una forma de ver el mundo y de vivir integrado en el fluir de la naturaleza. Y también a sus artes. El jiu-jitsu, por ejemplo, consiste en aprovechar el impulso del adversario para derrotarlo con su propia fuerza o naturaleza. En su escritura, el signo para melancolía es un hombre mirando caer las hojas sobre un estanque. La ceremonia del té es una manera de encontrar belleza y bienestar en algo tan sencillo como sorber una infusión.

Para el occidental, la vida, a excepción de unas pocas horas dominicales, es un asunto profano. "Es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes" según decía Lennon. Para el taoísta, las cosas cotidianas e insignificantes pueden tener un sentido infinitamente más profundo del que nosotros le concedemos. Son diferentes perspectivas de ver la vida. El poeta y el científico ven el sol de modo diferente y es irrelevante quien tiene razón, ambos la tienen.

Así como la India aporta a la humanidad conceptos como unidad del cosmos y trata de realizarla a través del yoga, China descubre el cambio universal y enseña a fluir con él, con la naturaleza. En India, el karma excluía el concepto de ley, China lo excluye con el li (orden) y sus vibraciones (chi)
Se trata de pensamiento asociativo y coordinativo, donde los conceptos tampoco se dualizan sino que se colocan unos al lado de otros, en una estructura. La naturaleza de una cosa depende de su posición en un universo en perpetuo movimiento. Tung Chung-shu lo explica mejor:

"Todas las cosas rechazan lo que les es distinto y siguen lo que es igual. Por eso, cuando dos chi son similares, coalescen.(...) Las cosas se llaman unas a otras, lo igual con lo igual, un dragón trayendo lluvia, un abanico apartando el calor, el sitio donde ha estado el ejército llenándose de zarzas. (...) Cuando se toca la nota kung en el laúd, otras cuerdas kung cercanas reverberan. (...) Cada cosa enel universo está sintonizada a ciertas otras, y cambia cuando éstas cambian."


La armonía se considera algo orgánico, una especie de cortesía mutua en vez
de competencias. No es la causación mecanicista occidental en la que las partículas se empujan unas a otras (como en un billar), sino que cada partícula toma su lugar junto con otras para crear un universo de partes y todos. Tampoco proviene de ningún legislador/creador supremo, ni Dios ni ley, sino movimiento espontáneos pero ordenados, (como bailarines en una danza) y con una responsabilidad rotatoria. Las cosas están conectadas más que causadas. Es la interdependencia por un bien y entendimiento mutuo, esto es el Tao.

"La noche empieza al mediodía"


Su objetivo es enseñar al hombre a integrarse y a comportarse como la naturaleza, de manera que experimente en el propio cuerpo los ritmos vitales. Los ritmos naturales cortos (oleaje, pulso del corazón, goteo de la lluvia) o largos (un amanecer, las lunas, las estaciones) El chi es esta entidad energética que está dentro de todos los seres, y la notamos a través del aikido japonés, la danza Tai -chi-chuan o "el Secreto de la Flor de Oro". Aprender los modos de la naturaleza es el modo más eficaz de saber moverse, de mover el cuerpo más grande que es el mundo.

Zen, Japón.



Gracias al zen, que educa para estar plenamente en lo que se hace, los japoneses consiguen concentración y habilidad. Es estar intensamente aquí, ahora, borrando el ego, una actitud de concentración absoluta en lo que está pasando y de maravillarse ante las cosas más corrientes de la vida. Eliminar los juegos mentales racionales que mediatizan la percepción de las cosas, y estar incondicionalmente entregados al instante, olvidando lo que ha sido y lo que será.

- Maestro, ¿qué haces tú para estar en el camino verdadero?.
- Cuando tengo hambre, como; cuando tengo sueño, duermo.
- Pero esas cosas las hace todo el mundo.
- No es cierto. Cuando los demás comen piensan en mil cosas a la vez. 
Cuando duermen, sueñan con mil cosas a la vez. Por eso yo me diferencio de los demás.
Entre otras habilidades (tiro con arco, jiu-jitsu, caligrafía, las marionetas, la esgrima...) el poema haiku refleja esta predilección por iluminar el fondo de las cosas.

El viejo estanque:
salta una rana.
El sonido del agua.

Cuando los deseos han cesado, todas las cosas revelan su propia importancia, no la que nosotros ponemos. Cuando estamos en la mentalidad zen, cuando vemos en la naturaleza profunda de las cosas, cuando las cosas se ven  a sí mismas con nuestros ojos, y se refleja limpia en los espejos de la mente, todo lo que percibimos no puede explicarse, sino experimentarse. No las cosas excepcionales, sino lo infinitamente pequeño.

¡Qué maravilloso es esto, qué misterioso!
Llevo leña, subo agua.

La explicación de por qué existe el mundo, es la propia existencia del mundo. Pero no se comprende o se explica con la razón, porque:

"Si trabajas sobre tu mente con tu mente, ¿cómo podrás evitar una confusión inmensa?"

Hay que experimentarlo, porque en el momento en que pensamos la realidad, al dividimos entre pensante y lo pensado. Con ello conseguimos manipular lo pensado, pero no comprenderlo. Se trata de experimentar una realidad sin recuerdos o proyectos, sin intenciones, sin ego, aumentando la atención para percibir así:

Copos de nieve,
cayendo suavemente: 
cada uno en su sitio.

¿Cual era tu cara antes de nacer?.


Los koan son ejercicios mentales encaminados a hacer saltar en pedazos la mecánica del pensamiento racional para conseguir la superación del dilema del ego.
La vida no es un problema a resolver, sino un misterio a experimentar; la verdad no es un objetivo al que se llega, sino un estado de la mente, porque como se es, sólo así se puede ver. 


Cuando ya no se puede hacer nada, ¿qué podemos hacer?
¿Si todo se reduce a la unidad, a qué se reduce la unidad?”
¿Puede existir una ilusión? 
Cuando un árbol cae en medio del bosque y nadie lo escucha, ¿produce algún sonido?
¿Estoy de acuerdo conmigo?
Todas las cosas son conocidas... ¿sólo porque creemos conocerlas?.
¿Cómo suena una palmada ejecutada con una sola mano?.

... ¿Cómo se ve el agua en el océano?


miércoles, 10 de julio de 2013

El payaso sagrado: la risa revolucionaria.

“Es bueno para la salud hacer de clown...por fin uno puede hacer todo lo que quiere: dar golpes contra todo, destrozar cosas, prenderles fuego, revolcarse por el suelo, y nadie te reta sino que todos te aplauden...es un buen trabajo, si se sabe hacer se gana tanto como un funcionario ¿por qué los padres quieren que sus hijos sean funcionarios y no clowns?...” 
Manrico Mesch, payaso.

 "La sátira es el arma más eficaz contra el poder: el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos."
Darío Fo, actor y escritor de teatro.
 
En los días antes de que los invasores vinieran, teníamos a los payasos. No los payasos como usted ve ahora, con narices rojas, redondas y trajes holgados. Nuestros payasos llevaron puestas todas clase de ropas. Todo lo que a ellos les parecía, se ponían. Y no sólo salían de vez en cuando para interpretar el tonto y hacer reír a la gente, nuestros payasos estaban con nosotros todo el tiempo, eran tan importantes para el pueblo como el jefe, o el chamán, o los bailarines, o los poetas“. "Granny, from Daughters of Copper Woman." Anne Cameron.

"El Guerrero Sagrado cura el Espíritu, el Chamán cura el Cuerpo, el Payaso Sagrado cura el Alma. Para los Indios Americanos, el Payaso Sagrado es considerado una vocación espiritual, esencial al funcionamiento de la tribu." Peggy Andreas "The path of the sacrd clown.

La mayoría de las tribus indias norteamericanas tenían sus Payasos y eran considerados especialistas religiosos.
Había cuatro tipos de sociedades de payaso en las Llanuras:

-Sociedades clasificadas por edad (principalmente consistieron en gente mayor y realizaban ciertas interpretaciones rituales durante días concretos, como el Baile Loco o la imitación de animales), 

-Sociedades militares (a menudo llevaban armas cómicas o ridículas, pero también mostraban su valentía absurda en la batalla, provocando que el enemigo dejara su disciplina y cohesión con insultos. Por ello, a veces montaban a sus caballos hacia atrás en la batalla), 

-El tipo de las llanuras del norte (como tribus Ojibway, llevaban puestas máscaras y harapos, pareciendo actores cómicos), 

-Y las sociedades heyoka chamanista. Estos últimos eran diferentes, eran los "contrarios", los "al revés". Eran totalmente imprevisibles, y hacían cosas inesperadas o extrañas incluso en las ocasiones más solemnes. Parecían realmente estar locos. Se pensaba que estaban inspirados por fuerzas sobrenaturales y tenían un eslabón más cercano al “wakan” o poder espiritual. Y además, asumían su papel de por vida, era una vocación sagrada que no se podía dejar sin realizar un ritual atormentador de expiación. El hekoya tenía visiones del Pájaro del Trueno, el Wakinyan, una personificación mítica de las energías enormes e incontrolables de la naturaleza.
 
"El mundo, usted ve, es más feliz después del terror de la tormenta. La verdad entra en este mundo con dos caras. Uno es triste con el sufrimiento, y la otra es risa; pero es la misma cara, riéndose o llorando ...Cuando la gente está ya en la desesperación, tal vez la cara risueña es mejor para ellos, como cuando el relámpago ilumina la oscuridad, ya que esto es el poder del relámpago que tienen los heyokas. Ellos sirven como un parachoques entre la verdad y la gente" (Neihardt 1959)
"Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara" escribió Khalil Gibran, poeta libanés. 

En estas culturas, el payaso tiene un papel sagrado, pero también social. Parodiando la seriedad excesiva o desinflando la pomposidad, muestran cómo se hacen las cosas ordinarias de manera incorrecta.
"En algunas tribus las ceremonias religiosas no pueden comenzar hasta que toda la gente, en particular cualquier forastero, haya reído."
(The Clown's Way Barbara Tedlock)
 
Cada interrupción de la solemnidad era visto como una advertencia para ver más allá de lo literal del ritual y ver los misterios más profundos de lo sagrado. Su sátira presenta preguntas importantes por medio de tonterías. Hacen preguntas difíciles, y dicen cosas que los otros tienen miedo a decir. Leyendo entre líneas, el auditorio es capaz de pensar en cosas que no piensan normalmente, o mirar cosas de un modo diferente.
 
Era una crítica social del orden más alto. Su imitación divertida y burlona exponía la hipocresía y arrogancia. Sus representaciones del comportamiento ridículo mostraban a la gente su propia tontería y ceguera. Usando comportamientos extremos que refleja a los otros, les obligaba así a examinar sus propias dudas, miedos, odios, y debilidades.

Provocan la risa en situaciones penosas o de desesperación y provocan el miedo y el caos cuando la gente se siente satisfecha y demasiado segura, impidiéndolos tomarse demasiado en serio o creer que son más poderosos de lo que son


Las historias mitológicas de la creación de sus payasos demuestra hasta que punto era imprescindible su papel en estas sociedades. 

El primer payaso koshari de los indios Acoma Pueblo era un "loco amable, activo, hablando sinsentido, hablando hacia atrás” diciendo “sé todo” en voz alta alrededor del altar. Decidieron los hombres que viviera con su Padre Sol porque él "no actuaba normal para estar con la gente. Él era diferente de la otra gente porque sabía algo de sí mismo." A partir de este momento ayudaba al Sol a cruzar el cielo, pero lo llamaban de vez en cuando para ayudar en la tierra.

En otras historias de creación del Sudoeste el payaso conduce a la gente de la oscuridad del bajo mundo al conocimiento de luz del día. 
En los indios Isleta Pueblo el payaso k’apyo shure usó sus cuernos a fin de construir un túnel hacia la superficie de la tierra para que la gente pudiera salir. 
Los indios Zia Pueblo tanto koshari como payasos kwiraina ayudaron a la gente a surgir conduciéndolos desde los cuatro inframundos por medio de cuatro árboles que ellos reforzaron por su bufonería, para que su gente les siguiera desde la tierra (ignorancia) a la luz del sol (conocimiento).

Sin embargo, entre los apaches Jicarilla, el payaso fue equipado “con una risa no humana horrible” que asusta a la enfermedad en sus camino a la superficie de la tierra. 

La creación del heyoka es a través de la ensoñación con el pájaro de trueno, y desde entonces debe empezar a hacerlo todo al revés. Hablará al revés, cabalgará mirando la cola del caballo, caminará de espaldas, se arropará en exceso si hace calor, se desnudará si hiela, dirán "no" por "sí", o "te ayudo" cuando es todo lo contrario, por eso hay que tener cuidado con ellos.
 
Es la inversión del mundo. Es la imagen del espejo: ellos hacen de la risa y del impudor, de la transgresión y de la iconoclastia su forma de enseñanza. Ellos nos enseñan a ver siempre la otra cara de la moneda y además divierten, siendo el humor un arma impecable para romper las barreras del miedo y de la censura.

A la vez, el heyoka, como representante del Pájaro del Trueno, recuerda a su gente que la energía primordial de la naturaleza está más allá del bien y el mal, que no corresponde a categorías humanas, que no siempre sigue nuestras preconcepciones de lo que es esperado y apropiado, que no se preocupa por nuestros infortunios humanos y preocupaciones.

Se dice que los "Bailarines Locos" Arapaho actúan tan ridículamente como les sea posible y molestan a todos; el "Hombre Gracioso" Cahuilla del Sur de California enoja a la gente lanzándoles agua o dejando caer carbones vivos bajo sus espaldas; y los Iroqueses "Caras Falsas" esparcen ceniza a puñados a los ojos, gritando en todas las direcciones. 
Se dice que los payasos Assiniboine y los payasos de Navajo asustan; y los niños de apache son aterrorizados por payasos, diciéndoles que los payasos los pondrán en sus cestas y se los llevarán para comerlos. "Los Bailarines Tontos" del Kwakiutl, poseídos por el poder sobrenatural, llegan a lanzar piedras a la gente o los golpean con palos, provocando el terror absoluto, apuñalando y e incluso alguna vez matando a alguien.

Asustando a la gente, los payasos les limpian la mente de preocupaciones, que es tanto un valor ético como un concepto de salud preventivo importante. 

La liberación de preocupaciones es central en el pensamiento del Amerindio; para los Hopis, “la enfermedad y la muerte son causadas principalmente por la preocupación, que coloca en particular en el estómago, haciéndolo endurecer.” El payaso, como el enemigo de la preocupación, es también el curandero del estómago. Los payasos Zuñi neweekwe son “los hechizadores por excelencia de la tribu, cuya función especial es la cura de todas las enfermedades del estómago: la eliminación de venenos de las víctimas de hechicería o por imprudencia.” Las culturas amerindias no son las únicas en las que hay payasos entre su gente. 
En la diminuta isla de Rotuma (Islas Fiji, Pacífico sur), los payasos sagrados son mujeres que, pasado su tiempo de procreación, pueden con toda libertad ejercer el poder de recreación social, a través de la risa.

El antropólogo Nigel Barley explora con ingenio y una visión muy personal la sorprendente variedad de maneras en que diferentes culturas responden a la muerte y le dan sentido. Y cuenta:

"Para nosotros, la sonrisa y la risa no tienen cabida en los funerales; resultan espantosas. Todo está cubierto por un manto grave de formalidad. A los nyakyusa de Malawi, la sobriedad de un funeral los llena de asombro: 



"Nosotros bailamos y hablamos para confortar a los familiares. Si los demás estuviéramos sentados, tristes y abatidos, entonces el dolor de los familiares rebasaría con mucho al nuestro. Si nosotros nos limitásemos a estar afligidos, ¿a qué cotas de dolor llegarían ellos? Por tanto, nos sentamos a hablar, a reír, y a bailar hasta que los familiares también se ríen."

Por eso, los nyakyusa, y muchas otras sociedades africanas más, tienen "amigos funerales" o payasos que se dedican a crear comedia y desenfreno en las ceremonias más sagradas. "Quizá las bromas rituales no supongan más diversión "real" que los lutos rituales de dolor "auténtico" Nosotros, en vez de bromear, adoptamos exageradas posturas de respeto" señala Barley.

El antropólogo Max Gluckman describió los "rituales de rebelión" entre los africanos swazi, en los que, periódicamente, el rey tiene que vestirse de pobre o actuar como un payaso, y es sacrificado simbólicamente, o es expuesto sin ambages al odio y los insultos de su pueblo. Son periódicos, repetitivos y muy normativos (se establece la fecha, la duración, el tema, su desarrollo y su final). Se trata de una confirmación simbólica de la prioridad del sistema sobre el individuo. 

"Y el rey no solamente permite que lo rechacen, y también que lo insulten; sino que al hacerlo, se cree que lo apoyarán en el difícil cargo que debe asumir."
Por eso se trata de rebeliones, no de revoluciones. 


Aún con todo, el pueblo debía aceptar al rey. Estos rituales sirven para recordar simbólicamente que el sistema está por encima de cualquier individuo y que su poder emana del consentimiento colectivo. "(...) a pesar de la aparente autocracia del rey y los jefes, el reinado del Estado residía en el pueblo." afirma Gluckman.
 
Delegorgue, un viajero francés, no entendió esta ceremonia:
"Hay preguntas libres que el rey debe responder inmediatamente, y de una forma que satisfaga a la gente. He visto a los guerreros saltando fuera de sus ubicaciones, denunciándolo ante los presentes, culpando sus acciones, estigmatizándolas como vanas y cobardes, obligándole a explicar, destrozando el razonamiento de sus respuestas, analizándolas en detalle y desenmascarando su falsedad, para después amenazarlo orgullosamente y terminar con un gesto de desprecio."


Hoy, criticar la vida privada del monarca de Suazilandia, Mswati III, es delito.
Insultar a un miembro de la familia real o 'dañar el prestigio de la Corona' es un crimen en España que está penalizado con dos años de cárcel.

 "Si un hombre que se cree rey está loco, no lo está menos un rey que se cree rey" decía Jacques Lacan.


Esto explica porqué con la llegada "de los invasores", este oficio sagrado de payaso revolucionario consiguió ser uno de los más peligrosos, tal vez más peligroso que el del Guerrero. La Mujer de Medicina Cree, Agnes Whistling Elk, escribe en su libro "El Vuelo de la Séptima Luna"

"No me extraña que nunca consiguiéramos ponernos en igualdad ...mi gente y su gente (los blancos). Todo el tiempo estaban irritados el uno con el otro y entre nosotros creció mucho odio. Era inevitable, porque mi gente tenía gran orgullo y humor. El suyo tenía nervios y querían disparar a aquellos que se reían de ellos. Todavía encuentro a la gente blanca muy divertida. Tengo que reírme de usted porque usted nunca se relaja. Cada palabra en usted está cerrada o muy lejos. Le gusta aporrear el sentido de todo para encajar su propia estupidez. Le va bien para no aparentar ser tan frágil."

La gente Salish honra la memoria de una Payasa que desafió a un misionero. El misionero atraía a la gente para ir a su iglesia repartiéndoles pequeños espejos e impulsándolos a cubrir sus cuerpos con la ropa de la gente blanca. ¡Con una sonrisa la Payasa fue a la iglesia un domingo llevando solamente un sombrero y unos viejos zapatos!
Los hombres blancos de la compañía se hartaron pronto de ella, y después la encontraron con un tiro en la cabeza. Todos sabían que lo hizo un blanco. Los indios tenían estrictamente prohibido cualquier clase de la violencia a un Payaso Sagrado.

Archie Fire Lame Deer, sioux, hijo y nieto de "hombres medicina", hace un resumen en su libro “El Don del Poder” sobre la verdadera naturaleza de los heyokas, pero tampoco se olvida de mencionar a:

"...los espíritus burlones, diablillos sobrenaturales que nos enseñan a ser humildes. Cierras las puertas del coche y luego descubres que te has dejado las llaves adentro. Tienes que ir al cuarto de baño, pero algún hijoputa ha dejado la tapa bajada y en tu apresuramiento lo haces en la tapa. “Válgame Dios, ¿pero qué he hecho?”, exclamas. Y alguien se ríe. Dentro de ti se ríe alguien. Eso es bueno. Es mejor reírse con los espíritus que no que se rían ellos de ti mientras tú haces pucheros."  



Fuentes:
Antropología política: una introducción. Ted C. Lewellen.

martes, 2 de julio de 2013

La cabeza del jíbaro: celebración de la voz humana.

"Por naturaleza, la sociedad primitiva sabe que la violencia es la esencia del poder. Al constreñir al jefe a moverse solamente en el elemento de la palabra, es decir, en el extremo opuesto del poder y de la violencia, la tribu se asegura de que todo quede en su lugar"   Pierre Clastres, antropólogo. 

"Los límites del lenguaje son los límites del mundo" Wittgenstein, filósofo.

 

Los niños de un aula en la que no están autorizados a hablar, usan un puñado de signos que establecen un nivel minimo de discusión. Los pescadores inter­cambian informaciones preciosas sobre los bancos de peces. Los empleados de la Bolsa recurren a un repertorio más ela­borado de signos gestuales. El lenguaje de los monjes de la Edad Media permitía un intercambio de conversaciones al mismo tiempo que se respetaba la regla del silencio. La lista más antigua hallada data de alrededor de 1075 e incluye 118 signos. El lenguaje de los indios de las planicies norteamericanas, provisto de un millar de signos, permite a los diferentes grupos comunicarse gestualmente pese a las diferencias de lengua. Las mujeres de ciertas sociedades tradicionales, en especial las warramungas, de Australia, estaban obligadas a callarse si quedaban viudas, a veces durante varios años, pero se comunicaban con las otras mujeres por medio de gestos codifica­dos. Mostraban en ello tamaña habilidad, que seguían prefiriéndolos cuando ya no estaban obligadas a utilizarlos.
Existen reportes acerca de al menos seis pueblos distintos, ubicados en diversas partes del planeta, en los cuales un gen recesivo ha causado un número inusualmente alto de nacimientos de personas sordas. Los Urubú-Kaapor son uno de esos pueblos. En cada una de las aldeas Urubú-Kaapor hay al menos una persona Sorda. La presencia de Sordos ha llevado a que se desarrolle entre ellos una lengua de señas que es de uso exclusivo del grupo. Esta lengua es dominada tanto por sordos como por oyentes. Todos los Urubú-Kaapor oyentes son bilingües.

Lo llamativo es que para este pueblo la sordera no es considerada una enfermedad, sino más bien una característica física con una dimensión cultural: la persona sorda no es bilingüe (lengua de señas-lengua oral), como el resto del pueblo, sino monolingüe (lengua de señas). De allí que, para que la persona nacida sorda se pueda incorporar plenamente a las actividades de la población, los oyentes aprenden la lengua de señas.

 Hay muchos más ejemplos:

La comunicación que libera.


"Tenían las manos atadas, o esposadas, y sin embargo los dedos danzaban, volaban, dibujaban palabras. Los presos estaban encapuchados; pero inclinándose alcanzaban a ver algo, alguito, por abajo. Aunque hablar estaba prohibido, ellos conversaban con las manos.
Pinio Ungerfeld me enseñó el alfabeto de los dedos, que en prisión aprendió sin profesor: 

- Algunos teníamos mala letra- me dijo-. Otros eran unos artistas de la caligrafía
 
La dictadura uruguaya quería que cada uno fuera nada más que uno, que cada uno fuera nadie: en cárceles y cuarteles, y en todo el país, la comunicación era delito.
Algunos presos pasaron más de diez años enterrados en solitarios calabozos del tamaño de un ataúd, sin escuchar más voces que el estrépito de las rejas o los pasos de las botas por los corredores. Fernández Huidobro y Mauricio Rosencof, condenados a esa soledad, se salvaron porque pudieron hablarse, con golpecitos, a través de la pared. Así se contaban sueños y recuerdos, amores y desamores; discutían, se abrazaban, se peleaban: compartían certezas y bellezas y también compartían dudas y culpas y preguntas de esas que no tienen respuesta. 

Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos, tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que merece ser por los demás celebrada o perdonada." cuenta el escritor Eduardo Galeano.

Y aquí van unos ejemplos:


La comunicación que renace.


Helen Keller, sorda y ciega de nacimiento, en sus primeros años no tuvo contacto con el exterior. Vivía como relata ella "en un mundo que era un no-mundo" "un tiempo inconsciente, aunque consciente, en la nada" y rehusaba de ser acariciada. 

Un día, en un pozo, comprendió que los signos que la maestra le deletreaba en una mano simbolizaba el líquido fresco que se derramaba sobre la otra. Allí atrapó en sus manos el fluido que la conectaba con el mundo: la comunicación. Y no deja de perfeccionarlo. Ella misma lo explica cuando, molesta, critica a quienes creen que los ciegos y los sordos no tienen derecho moral de referirse a la belleza, los cielos, las montañas, los pájaros y los colores.  

"Admito que puede haber innumerables maravillas en el universo visible. De igual manera, oh confiado crítico, hay una miríada de sensaciones que yo percibo en las cuales tú ni sueñas." dice.

 

La comunicación que ayuda.


Y si no pudieras utilizar ni tu voz ni tus manos, ¿cómo harías para comunicarte?

Lourdes y Mentxu Arrieta, cuentan:
"A diferencia del resto de las personas, que nacen con un lenguaje ya establecido, nosotras, aunque nacimos también con el potencial de comunicar, vinimos al mundo sin la más mínima posibilidad de que nadie pudiera enseñarnos uno, ni entendernos; sin habla, ni medios, ni códigos. No era el mejor de los comienzos, vamos. Pero también nos hicieron cabezotas así que pronto establecimos cuál sería nuestro super objetivo en la vida: encontrar –fuera como fuera- una manera de comunicarnos."

Las hermanas Arrieta son dos mujeres con atetosis doble congénita. A finales de los 50 nadie sabía qué hacer con ellas: las llevaban de sanatorio en sanatorio. Desde entonces, las dos han peleado por poder comunicarse y demostrar que bajo su aspecto se esconden dos mentes absolutamente lúcidas. Entre las dos crearon un lenguaje propio que aprovechaba al cien por cien sus escasas posibilidades comunicativas.

‘El Método Arrieta’, como así lo llaman, está articulado en base al único órgano de su cuerpo que controlan al cien por cien: el ojo. Concretamente moviendo tan solo el iris son capaces de comunicar todo el abecedario, los números y hasta quince signos ortográficos.

“Mi hermana y yo asistimos todas las mañanas a rehabilitación; estábamos en el gimnasio, yo con todo el cuerpo atado y con unas manoplas de hierro en las manos, las cuales se me incrustaban en la carne con el peso de los sacos y me hacían daño. Se lo quise decir a mi hermana para que esta a su vez se lo dijera a la enfermera, pero era imposible decirle nada, estaba lejos y no me oía. Recuerdo que era la siguiente frase: “tengo las manos frías”. Aquello era angustioso, las manos me dolían y se lo tenía que decir. Comencé a trazar la "t" y lo interpretó como una cruz. Lo intenté por tercera vez y consiguió entender la letra. Las letras restantes de la frase no le costó entenderlas.”

La comunicación de las oprimidas.


Hace 1.700 años, las mujeres chinas estaban privadas de una educación formal y vivían encerradas en las casas de sus padres o de sus maridos, sometidas a la autoridad masculina, sin posibilidades de aprender a leer y escribir el idioma de los hombres. Fue así como aquellas campesinas analfabetas inventaron un idioma propio, el Nushu. Nushu en chino quiere decir escritura de mujeres. Según se cree, el código secreto fue transmitido desde entonces de generación en generación sólo a las mujeres, comunicándose reflexiones íntimas, consejos, correspondencia, así como descripciones de bombardeos y guerras.

Uno de los documentos recuperados dice: "Los hombres se atreven a salir de casa para enfrentarse al mundo exterior, pero las mujeres no son menos valientes al crear un lenguaje que ellos no pueden entender". Otro señala: "Debemos establecer relaciones de hermanas desde la juventud y comunicarnos a través de la escritura secreta".

La comunicación de La Paz.


Los siete primeros califas de la dinastía Abásida que gobernaron el imperio musulmán invirtieron en la comunicación como estrategia. El Islam significó la primera globalización del mundo: destruyó las fronteras comerciales y garantizó la seguridad de las personas, de modo que pudiesen trasladarse de un lugar a otro sin sufrir daños.  Así, comerciaban desde Francia, pasando por Antaki, hasta llegar a Bagdad, para bajar por el Tigris hasta Omán, a India y finalmente a China, y todos estos sitios estaban conectados entre sí sin la menor interrupción.

Así, tradujeron libros de matemáticas y astronomía, construyeron observatorios y abrieron fábricas de papel para ofrecer a las masas libros para leer. La fórmula bélica más devastadora del Islam fué hacer la guerra desde la poesía y se creía profundamente que las palabras eran más potentes que las flechas.
Un imán sufí del siglo XI, Qushairi, predicaba que sin conocer nunca a un extranjero, jamás descubriremos quienes somos: "El viaje (safar) consiste en descubrir los valores éticos internos de uno mismo" "Hay un viaje que implica solamente el cuerpo. Uno se mueve de un lugar a otro. Y hay otro tipo que implica el espíritu (qalb)". En este segundo tipo de viaje, se termina convertido en un ser diferente "Te gradúas de una cualidad a la siguiente" 
La decadencia de los árabes comenzó cuando empezaron a descuidar el arte de la comunicación, el “jadal”. El siguiente califa, Al Mutadid, anunció a la población de La Paz (que es como se conocía a Bagdad) que los cuentistas, los astrólogos y agentes similares no podían actuar en las mezquitas ni en las calles. También quedaba prohibido vender o intercambiar libros sobre retórica, filosofía griega o el arte del diálogo y la discusión. 

En 1258, el hijo de Gengis Khan saqueó Bagdad de una manera terrorífica. 

La comunicación de la guerra.


"Los indios shuar, los llamados jíbaros, cortan la cabeza del vencido. La cortan y la reducen hasta que cabe en un puño, para que el vencido no resucite. Pero el vencido no está del todo vencido hasta que le cierran la boca. Por eso le cosen los labios con una fibra que jamás se pudre". 
“En lengua guaraní ñe’ê significa “palabra” y también significa “alma”. Creen los indios guaraníes que quienes mienten la palabra, o la dilapidan, son traidores del alma.” cuenta también Galeano.

Y también cuenta que hace unos 300.000 años la mujer y el hombre se dijeron las primeras palabras y creyeron que podrían entenderse.
 

Y que en eso estamos. En eso estamos todavía, queriendo ser dos, 
muertos de miedo, 
muertos de frío, 
buscando palabras.




Fuentes:
Kakumasu, Jim (1968). Urubu Sign Language. In "International Journal of American Linguistics"
El libro de los abrazos. Eduardo Galeano.
Antropología del cerebro. La conciencia y los sistemas simbólicos" Roger Bartra. 
Un libro para la Paz. Fátima Mernissi.
http://letraslibres.com/revista/convivio/el-deber-de-la-palabra?page=full