domingo, 25 de octubre de 2015

Las mujeres que pedían hijos a los hombres: Xin Con vietnamita.

"El hombre va de sitio en sitio cavando agujeros en la arena, dejando un rastro por detrás pero olvidando por donde ha pasado." proverbio vietnamita.

"Quynh no pensó en tener hijos hasta que no llegó a los 30 años, una edad en la que era demasiado vieja para tenerlos. Se pasó toda su juventud cuidando de sus hermanos pequeños cuando sus padres murieron, así que no tuvo tiempo para pensar en casarse. Si los padres vivieran, consultarían a un casamentero "ba moi", pero desde que los matrimonios arreglados ya no eran aceptados y Quynh era demasiada tímida para conocer a un marido potencial entre sus compañeros de trabajo (una ruta moderna para casarse), continuaba soltera. En cambio, dedicaba su tiempo en la Unión de Mujeres de la guerra y en la postguerra. Cuando tenía 40 años, finalmente aceptó conocer a un hombre cuya mujer había sido enviada por el gobierno a trabajar a Alemania. Él y Quynh tuvieron una relación cercana; se quedó embarazada en 1992. "Mis amigos me aconsejaron el "xin con" (pedir un/a hijo/a) y cuando se enteraron de que estaba embarazada me felicitaron por tener un "cho nuon tua" (alguien en quien apoyarse)"

La decisión de Quynh de utilizar el método del "kiem con/xin con" (pedir un/a hijo/a) habla de una realidad común de las mujeres solteras en la sociedad vietnamita. Muchas mujeres como ella, a mediados de 1980, rompieron con las convenciones patriarcales y confucionistas sobre matrimonio y maternidad con el objetivo de tener un hijo/a. Simplemente pidieron a los hombres que les ayudaran a quedarse embarazadas sin necesidad de casarse, una solución pragmática en una sociedad sumida en la postguerra con una alta cantidad de mujeres solteras.

Lo cuenta la antropóloga Harriet M. Phinney. Una de las razones de peso es que, después de la guerra, el porcentaje de mujeres era mucho más alto que el de los hombres jóvenes. "Después de la guerra de América, habían solo algunos hombres diseminados. Antes de la guerra no existía esta situación en la que las mujeres pedían un hijo/a; habían muchos hombres jóvenes, pero después de la guerra todos se fueron." cuenta una de sus informantes, Nam.

Sus novios morían en la guerra, sus padres querían posponer el matrimonio hasta después de la guerra cuando sus hermanos volvieran a casa y las mujeres no tenían oportunidad de enamorarse porque los hombres de su edad estaban en la guerra y además ellas debían ayudar también en el conflicto. De hecho, el presidente Ho Chi Minh pidió a los jóvenes vietnamitas que dejaran sus vidas personales al margen y ayudaran a liberar el sur, bajo el eslogan Ba Khoan (Los Tres Retrasos): 

Si no tienes un hijo, retrásalo. 
Si no estás casado, retrásalo. 
Si no estás enamorado, retrásalo. 

Así pues, después de la guerra las mujeres eran consideradas socialmente demasiado viejas para casarse, y los hombres supervivientes que volvían simplemente se casaban con las más jóvenes. Por si esto fuera poco, las mujeres tenían que vivir en una sociedad que nunca valoraron su esfuerzo ni su trabajo en la guerra. Sus amigos y parientes que visitaban habían formado una familia y ellas sentían que no servían para casarse ni para que nadie se enamorara de ellas, y que en un futuro nadie se haría cargo de ellas.

Muchas mujeres decidieron no aceptar este destino. En 1986, con la guerra acabada, el objetivo del gobierno cambió y llamó a una renovación o "doi moi", colocando como centralidad económica la unidad familiar y resaltando el valor de la maternidad biológica a través de la "Ley de Matrimonio y la Familia" en 1986 y la "Campaña de Planificación de la Familia Feliz"

La ley ahora daba derecho a la mujer a tener hijos "protegiendo a las madres y a los hijos/as y dando asistencia plena a las madres en su noble tarea de la maternidad". La tarea que el gobierno exigía a la mujer ahora se centraba en su vida doméstica, en su feminidad y en sus deseos maternales. Pero nada decía de las mujeres solteras o viudas. "Muchas mujeres le dieron todo a la guerra y era importante reconocer su sacrificio", dijo Tran Thi Ngoi, directora del grupo gubernamental Unión de Mujeres. "Cada mujer tiene el derecho a ser una esposa y madre, y si no puede encontrar marido, ella aún debería tener el derecho a su propio hijo" Así pues, las mujeres solteras comenzaron a pedir a otros hombres que les dieran un hijo o el "xin con", y finalmente, la ley tuvo que reconocer a las madres solteras y a sus hijos como legalmente legítimos. Las solteras mayores ya no debían tener miedo de ser sancionadas por el Estado si se quedaban embarazadas, ya que tenían un deber que cumplir: crear su Familia Feliz. Tampoco debían tener miedo a las represalias de las mujeres de los hombres que aceptaban darles un/a hijo/a: una mujer casada debía entender el deseo maternal de otras mujeres. Se trataba de un instinto (thien ban) demasiado fuerte ahora que, después de dedicar su juventud al país, estas solteras se sentían miserables sin familia.

"Cuando llegué a Ha Noi en 1995 buscando a gente que me introdujera en esta costumbre" cuenta la antropóloga, "me presentaron a una ginecóloga que trabajó para el Ministerio de Salud. En el curso de la conversación me contó que era común que mujeres que estaban casadas con hombres infértiles (en muchos casos por la guerra química) acudieran al hospital para la inseminación. Como sabía que no había bancos de esperma en Ha Noi, quedé estupefacta. La doctora se rió: "Vosotros en Occidente" dijo "con toda vuestra tecnología hacéis todo muy complicado!" Y me explicó. Una mujer va a una habitación, se tumba en una cama, se tapa con una sábana de la cabeza a los pies. Entonces un anónimo (binh thuong) va a la habitación y le insemina."

"Pedir por un hijo" o el "xin con" es fundamentalmente diferente porque no sigue las convenciones patriarcales de Confucio que dicta que la crianza de un hijo debe seguir la herencia ancestral del hombre, en cambio sirve exclusivamente para crear un nuevo espacio reproductivo para las mujeres solteras mayores no casaderas."





"Una madre canta y mece tristemente a su bebé para dormir
 Ella ora tristemente a través de nubes arremolinadas y chubascos de lluvia
 Ora en la lluvia que desde la tierra blanda puede hacer crecer semillas pequeñas
Ella canta tristemente, como lágrimas en la lluvia es su vida de dolor 
Ella tristemente canta y mece a su hijo como la vida avanza
 Ella ve a su tierra, a su hijo, entonces llora lágrimas de arrepentimiento 
Las lágrimas de pesar: ella dio a luz un hijo para sufrir hasta la muerte
 Remolinos en torno a su vida de esperanzas insatisfechas. 
La canción de una madre flota en todas partes
 Ojalá que su hijo pueda dormir en paz 
Ella le enseña a hablar su lengua 
Para verle sólo con dolor. 
Ella tristemente canta y mece a su hijo, que será de su destino?
 Llamada suave de la tumba, la deuda de su hijo a nuestra tierra 
Cien años, ella se sienta como una piedra, muerta como nuestra tierra
 Sus hijos deambulan por un mundo de odio, una prisión de la guerra."

Fuentes:
https://www.academia.edu/5416729/Objects_of_Affection_Vietnamese_Discourses_on_Love_and_Emancipation
https://www.academia.edu/5416730/Asking_for_a_Child_The_Refashioning_of_Reproductive_Space_in_Post-War_Northern_Vietnam

3 comentarios:

Adler dijo...

Tu blog me parece increíble, uno de los mejores descubrimientos que he podido hacer en internet.
Por favor, sigue enseñándonos cosas tan chulas!!

Antropólogaenlaluna dijo...

Gracias Adler! :)

Maria Espinal dijo...
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