viernes, 18 de agosto de 2017

La extinción de la zona gris: antropología y reclutamiento terrorista

DAESH hizo un llamamiento en Dabiq, su revista de propaganda, a promover acciones que alentaban la islamofobia para borrar la zona de coexistencia para los musulmanes que residían en Occidente, a la cual llamaban "la zona gris".  
"La extinción de la zona gris", de 12 páginas, fue publicado en la revista a principios de 2015, con el fin de provocar mediante el terror reacciones violentas por parte de los europeos, tratar a los refugiados e inmigrantes como terroristas y extender así la islamofobia. No en vano, tras los atentados en Bruselas, comenzó una campaña en redes sociales con un hashtag llamado "Stop Islam" que, aseguran muchos, fue divulgada por las múltiples cuentas que posee el Daesh. Un mundo tan polarizado crea más mártires por la causa: "Los musulmanes en Occidente se encontrarán rápidamente entre una de dos opciones, o apostatan y adoptan la religión -infiel- propagada por Bush, Obama, Blair, Cameron, Sarkozy y Hollande; o migrarán al Estado Islámico y de ese modo escaparán de la persecución de los gobiernos y ciudadanos”, aseguraba la publicación.

Scott Atran, antropólogo experto en psicología del terrorismo, explica que el fin de estos grupps terroristas es el de "forzar a los no musulmanes a detestar, a perseguir a la comunidad musulmana, para empujarles a unirse a ellos. Sobre todo a los jóvenes, que están más dispuestos a cambiar el mundo".

"Los jóvenes forman el grueso de los reclutadores terroristas de hoy. Si miras sobre todos los datos, la edad media es de 26, pero en algún lugar es mucho más joven. Ahora estamos encontrando niños de 14 o 15 años en Palestina tratando de unirse al Estado Islámico."

Atran hace trabajo de campo entrevistando al "sector de guerreros-santos musulmanes, en particular los suicidas".
"Para comprender la revolución, mi equipo de investigación ha realizado docenas de entrevistas estructuradas y experimentos conductuales con jóvenes en París, Londres y Barcelona, ​​así como con los combatientes de ISIS capturados en Irak y miembros de Jabhat al-Nusra (filial de Al-Qaeda en Siria). También nos hemos centrado en los jóvenes de los suburbios parisinos de Clichy-sous-Bois y Épinay-sur-Seine, los barrios marroquíes de Sidi Moumen en Casablanca y Jamaa Mezuak en Tetuán.
Trabajo de campo que considera necesario, ya que "Estados Unidos siempre ha preferido "borrar" a sus enemigos en lugar de hablar con ellos" En su libro: "Talking to the Enemy: Sacred Values, Violent Extremism, and What it Means to be Human" asegura que ni son psicópatas ni lobos solitarios.

""Nada de lo humano me es ajeno", dijo Terence, el esclavo romano que se convirtió en dramaturgo y dio a mi propio campo de la antropología un credo duradero: empatizar con las personas más alejadas de tu propia cultura moral, sin necesariamente simpatizar con ellos. Este es nuestro llamado a comprender. Comprender por qué seres humanos normales querrían morir matando a otros seres humanos que no han dañado a nadie."

Al contrario de lo que podemos pensar, "los ataques terroristas en Bali, Madrid y Londres, explica, fueron llevados a cabo por grupos que no fueron reclutados por organizaciones existentes como Al-Qaeda, sino auto-movilizados." 

"El Estado Islámico y Al Qaeda no ordenan directamente operaciones de comando. Básicamente dicen, "Hey chicos, aquí están las ideas. Aquí está la manera de hacer una bomba de olla de presión; Aquí hay posibles blancos que aterrorizarán a la gente; Aquí hay cosas que odiamos. Sal y hazlo."
"Son redes sociales, amigos o compañeros de fútbol, ​​para quienes la jihad violenta era "fraternal, rápida, emocionante, gloriosa y fresca". Notablemente, pocos de ellos tenían una educación religiosa estricta. Son menos propensos a movilizarse en las mezquitas que en los cibercafés. Atran sostiene que "lo que inspira a los terroristas más letales en el mundo actual no es tanto la religión como un llamado a la acción que promete gloria y estima a ojos de los iguales".
"Tuve una conversación con un imán que era reclutador del Estado Islámico en la frontera entre Siria y Jordania. Él dijo: "Mira: La gente que viene a nosotros, viene con pasión y compasión. Están buscando aventura."

"Sabes, la gente piensa que ISIS y Al-Qaeda son crueles y bárbaros, que lo son", explica Atran. "Pero no entienden que son movimientos festivos y alegres, como el movimiento nacionalsocialista. Y si miras sólo sus cuentas de Twitter, por ejemplo en Yemen, el 57% de ellos promueven proyectos de desarrollo social, en su mayoría con la participación de los jóvenes. Sólo el 3% son tweets sobre castigos. Alrededor del 18% son explicaciones religiosas de lo que están haciendo. No tratan sólo de tortura y decapitaciones y asesinatos."

"Algunas estimaciones dicen que el ISIS gestiona más de 70.000 cuentas de Twitter y Facebook, con cientos de miles de seguidores. ISIS también presta mucha atención a las canciones pop, videoclips, películas de acción y programas de televisión que obtienen altas calificaciones entre los jóvenes y los utilizan como plantillas para adaptar sus propios mensajes."

"Pero también hay una alegría subliminal que se siente en toda la región por aquellos que, aún rechazando la violencia asesina del Estado islámico, anhelan el fin de las Grandes Potencias, un orden que muchos en la región creen que es la raíz de su miseria. La revolución de ISIS no es un simple deseo de volver al pasado antiguo. Esto no tiene más sentido que la idea de que el Tea Party de EE.UU. quiera volver a 1776.

"La noción popular de un "choque de civilizaciones" entre el Islam y Occidente es lamentablemente engañosa. El extremismo violento no representa el resurgimiento de las culturas tradicionales, sino su colapso, a medida que los jóvenes, desarmados de las tradiciones milenarias, se desbordan en busca de una identidad social que da significado personal y gloria. Este es el lado oscuro de la globalización. Los individuos se radicalizan para encontrar una identidad firme en un mundo aplanado. En esta nueva realidad, las líneas verticales de comunicación entre las generaciones son reemplazadas por canales de comunicación horizontales que se pueden ver en todo el mundo."

"Como dije al Consejo de Seguridad de la ONU, lo que inspira a los asaltantes más letales del mundo hoy no es tanto el Corán ni las enseñanzas religiosas, sino más bien una causa emocionante y un llamado a la acción que promete gloria y amigos. Los voluntarios extranjeros para el Estado Islámico a menudo son jóvenes en etapas de transición en sus vidas: inmigrantes, estudiantes, personas con trabajos precarios, alejados de sus familias...". "Muchos de estos jóvenes se sienten privados del derecho tanto del país en el que viven como de su país de origen." "En Francia, del 7 al 8% de la población total es musulmana, el mayor porcentaje de la población total de cualquier estado de Europa; Al mismo tiempo, hasta el 70% de la población penitenciaria es musulmana."

"Pueden ser personas que han visto a sus padres humillados por los empleadores o el gobierno, o a sus hermanas insultadas por usar un pañuelo en la cabeza. Más del 80% de los que se unen al Estado Islámico lo hacen a través de relaciones entre iguales, en su mayoría con amigos y a veces con familiares. Muy pocos se unen por las mezquitas o a través del reclutamiento de extraños anónimos."

"Un joven de 24 años que se unió a Jabhat al-Nusra en Siria, describió su experiencia en Alemania: "Nos enseñan a trabajar duro para comprar un buen coche y ropa bonita, pero eso no es felicidad. Yo era un ser humano de tercera clase porque no estaba integrado en un sistema corrupto."
"Sin embargo, muchos voluntarios del Estado islámico están lejos de ser marginales en sus países de origen. Un médico de familia me escribió para informarme de que dos grupos de estudiantes de medicina de la Universidad de Sudán huyeron al Levante para unirse al ISIS."   

"Cuando preguntamos a los combatientes islámicos capturados en Irak: '¿Qué es el Islam?', Ellos respondieron: 'Mi vida'. Pero tenían poco conocimiento del Quran o del hadith, y ninguno de la historia musulmana."

"En Leviathan (1651), Thomas Hobbes describía el sacrificio por un ideal trascendente como "el privilegio del absurdo al que no está sometida ninguna criatura más que el ser humano"."

"La estrategia central utilizada por el Estado Islámico para atraer a los partidarios y desquiciar a los opositores, no es un misterio. Su manifiesto para la acción es "The Management of Savagery / Chaos". Fue escrito hace más de una década, bajo el seudónimo de Abu Bakr Naji. Y dicta:

1) "Diversificar y ampliar la vejación en todos los lugares del mundo islámico, e incluso fuera de él si es posible, para dispersar los esfuerzos de la alianza del enemigo"

2) Atacar, cuando las víctimas potenciales tienen la guardia baja, para maximizar el miedo en las poblaciones en general y drenar sus economías: "Si un centro turístico es atacado, todos los centros turísticos en todos los estados del mundo tendrán que aumentar la seguridad a través del trabajo de fuerzas adicionales, que conlleva un aumento enorme en el gasto."

3) Capturar la rebeldía de la juventud, su energía e idealismo, y su disponibilidad para el sacrificio: "Motivarles a salirse de las masas para volar a las regiones que manejamos. Los jóvenes de la nación están más cerca de la naturaleza innata a la causa, de la rebeldía".

4) Dibujar a Occidente en el lodazal, tan profunda y activamente como sea posible: "Trabajar para exponer la debilidad del poder centralizado de Estados Unidos".

Además, asegura Atran, hoy en día "los medios de comunicación están diseñados principalmente para excitar al público, en lugar de informar. Por lo tanto, se ha convertido en un juego de niños convertir nuestra propia máquina de propaganda, la más poderosa del mundo, en la suya".

"La exposición de los medios de comunicación, que es el oxígeno del terror en nuestra época, no sólo amplifica la percepción del peligro sino que, al generar tal histeria, hace que la amenaza hinchada a la sociedad se vuelva real."

Mientras, "en Siria y gran parte de Irak en general, casi no queda ninguna zona gris, especialmente para los jóvenes arrancados de su hogar y forzados a unirse a un grupo guerrillero o a abandonarlo como persona refugiada."

La poeta Suhaiymah Manzoor-Khan tiene 22 años y su mensaje es: "Si necesitas que pruebe mi humanidad es que no soy la única que no es humana aquí"
 http://content.jwplatform.com/previews/zNWTYk0B-fmMLQWa1



sábado, 12 de agosto de 2017

Kalsarikännit, sauna y el cóctel molotov: Finlandia.

  "Si un enfermo no se cura con alquitrán, trago o sauna, se va a morir." Proverbio finés.

Finlandia es el primer país del mundo en publicar su propio paquete de emojis temáticos, que simbolizan sentimientos, palabras y costumbres finlandesas difíciles de describir de otro modo.

Un buen ejemplo es la palabra "Kalsarikännit", en finés, describe la situación en la que alguien tiene muchas ganas de tomar alcohol en su casa, sólo o en intimidad, vistiendo ropa cómoda o interior y sin pretensiones de volver a salir a la calle después del trago.

"Perkele", es la madre de todas las palabrotas, y literalmente significa "demonio", pero tiene un significado mucho más grosero. "Para hacer que el palabro suene más potente y eficaz, proceda a hacer vibrar la “r”. ¡Vamos, con convicción!", explican.

"Sisu" explica lo que dice el dicho finés. “Los finlandeses atravesamos hasta una roca”. La naturaleza ártica les ha dado agallas, o “sisu”, como lo llaman. De hecho, Finlandia ha inventado un montón de productos irrompibles y perdurables, como el viejo teléfono Nokia 3310, que es famoso por ser, en fin… ¡Indestructible! Y también inventó el coctel molotov, conocido en finés como Polttopullo o también por Molotovin koktaili. Molotov no inventó el cóctel que lleva su nombre. Los finlandeses lo bautizaron así como un insulto hacia él. La historia empieza en 1939, cuando Molotov autorizó la invasión ilegal de Finlandia, semanas después del estallido de la segunda guerra mundial. Declaró en comunicados radiofónicos que las bombas que lanzaban los aviones soviéticos eran, en realidad, paquetes con alimentos para la hambrienta población finlandesa. Los finlandeses mostraron resistencia con estos explosivos y los llamaron "cócteles Molotov" como un chiste: eran la bebida que acompañaba a los paquetes de comida. La Guerra de Invierno contra los rusos la ganaron con mucho "sisu", muchas cargas explosivas y esas “granadas de los pobres".

"Sauna", por supuesto, también está, y es una palabra finlandesa. El 99% de los finlandeses van a la sauna por lo menos una vez por semana y mucho más cuando visitan su casa de verano en el campo. Este ritual del baño se ha repetido en Finlandia por miles de años. La sauna proporcionaba alivio para limpiar y calmar los músculos doloridos de las tareas del campo. Incluso las mujeres daban a luz en las saunas tradicionales, pues las paredes estaban cubiertas de hollín, naturalmente resistente a las bacterias, por lo que era considerada la habitación más limpia en la casa. Las saunas también fueron, además, el lugar para los rituales de purificación antes del matrimonio y los cuerpos de los muertos eran lavados y preparados para el entierro en esos bancos de madera. Los finlandeses dicen que la sauna es la farmacia de una persona pobre. "Si un enfermo no se cura con alquitrán, trago o sauna, se va a morir", dice un proverbio (el alquitrán se utilizó históricamente como un antiséptico). Además, es un genial antiestrés: el Parlamento finlandés tiene su propia sauna para que los diputados debatan dentro de ella, desnudos. El expresidente y Nobel de la Paz, Martti Ahtisaari, utilizó la sauna para avanzar negociaciones desde Tanzania a Indonesia.

 "Torilla tavataan" significa "nos vemos en la plaza del mercado". La plaza es el lugar de los grandes eventos de celebración, como victorias del campeonato del mundo de hockey sobre hielo. Aunque exista el mito de que no son mucho de hablar, el IRC lo inventaron ellos. Fue el primer protocolo para chatear en internet. Ya no existe, pero siguen viéndose en la plaza del mercado.




Un trineo que reemplaza a una mochila para cuando hay que moverse por la nieve, es el "pulk".

“Kaamos” en finés es la temporada sin sol. Los inviernos finlandeses son oscuros e interminables. En Laponia, el sol brilla por su ausencia entre diciembre y enero. No tiene porqué tener relación ninguna, pero de media, una persona finlandesa consume doce kilos de café cada año.

Las "Noches Blancas" son esos días en los que que hace sol cuando te levantas y hace sol cuando te acuestas. Los días son interminables y la luz es blanca. El amor anda suelto en esta época del año: la mayoría de los niños finlandeses nacen nueve meses después de la Noche de San Juan, la fiesta del solsticio de verano.

"Kokko" es la hoguera finlandesa. Y dicen:
"– Kokoo koko kokko kokoon!
– Koko kokkoko?
– Koko kokko."

Significa: "construyamos juntos la hoguera de San Juan!
- Toda la hoguera de San Juan?
- Sí, el conjunto hoguera de San Juan."

El finés, además, es una lengua que es capaz de decir en una sola palabra "Me pregunto si debería correr sin rumbo?'' '' Juoksentelisinkohan? "

viernes, 4 de agosto de 2017

El legado medicinal indígena, la Tónica y la Coca Cola.

“El descubrimiento indígena de las drogas medicinales para una amplia gama de enfermedades no fue una circunstancia fortuita, aun hay muchas plantas medicinales por descubrir.” 

El libro “El legado indígena: de cómo los indios de las Américas transformaron el mundo”, del antropólogo norteamericano Jack Weatherford, revela los aportes medicinales que los pueblos originarios americanos aportaron para el desarrollo del “viejo mundo”:

Durante la mayor parte de la historia humana, no hubo cura eficaz o preventiva para la malaria, un mal del Viejo Mundo. Aparece golpeando en cualquier lugar de África, Europa o Asia donde crecían los mosquitos, pero no en el continente americano. Cuando los europeos la portaron a América en los cascos de los barcos mercantes, los indígenas rápidamente descubrieron que una de sus medicinas tradicionales, la corteza del quino (llamada quina), ofrecía alivio de los síntomas. Esta corteza producía quinina, el ingrediente activo de la cloroquina.

La introducción de la quinina marca el principio de la farmacología moderna. Con anterioridad, se utilizaban pociones, emplastos, raras formas de cirugía y sanguijuelas para tratar la malaria. También conocida como paludismo, se decía que se originaba en el aire sucio de las marismas y otras zonas bajas. Antes de la propagación de la quinina, se calculaba unos dos millones de muertes al año por esta causa en todo el mundo, junto con decenas de millones de infectados. Y aún hoy, la malaria tortura a millones de personas demasiado pobres para permitirse las milagrosas drogas hechas de quinina.
Perú ofrece la quina a la ciencia, grabado del siglo XVII.
Quina significa "corteza", pero esta particular corteza de poderes tan milagrosos mereció el nombre
de quina-quina, "corteza de cortezas" y de allí el nombre de quinina.
 
Los europeos no usaron esta palabra hasta 1820, cuando los científicos parisinos Joseph Pelletier y Joseph Caventou extrajeron por fin el ingrediente activo de la corteza y nombraron la substancia con el término quechua.
Hasta entonces fue conocida como "cinchona", una perversión del nombre de la condesa de Chinchona, Francisca Henrique de Ribera. Supuestamente, esta mujer, casada con un virrey del Perú y que vivió con él en Lima a principios del siglo diecisiete, fue curada de malaria por los indios con la milagrosa corteza. Carlos Linneo la llamó cinchona, en honor a la condesa que la había descubierto. Aún hoy, en algunas partes del mundo, las persomas se refieren a la quinina como chinchonine.
La corteza se introdujo en Europa aproximadamente en 1630. En 1671, los archivos del gobernador Berkley de Virginia muestran que, antes de la introducción de la quinina, un colono de cada cinco moría de malaria dentro del primer año. Tras su incorporación, el cambio fue simple e impresionante: nadie más murió de ese mal.
Hasta que los químicos extrajeron el ingrediente activo de la corteza y pudieron fabricarlo en el laboratorio, en el siglo diecinueve, la quinina solo estuvo al alcance de los más ricos o de aquellos apoyados por gobiernos y compañías colonizadoras. Rápidamente, los médicos se dieron cuenta de que no solo curaba la malaria, sino que también la prevenía. Así, las formas sintéticas de quinina, como la cloroquina y la primaquina, sirven tanto como profiláctico como para el tratamiento de la malaria.
Debido a la extrema amargura de la droga, la mezclaban con agua azucarada para beberla. Este
preparado cotidiano se convirtió en el agua tónica que hoy sigue comercializándose como un combinado en la preparación de bebidas alcohólicas, aún en sitios donde la enfermedad está erradicada.
En Tombuctú, venden unas botellas de gaseosa llamada Tónico Indio, una bebida con una emblema de un indio de las llanuras norteamericanas. La gaseosa resultó ser agua de quinina, y no se vendía como refresco, sino como tonificante médico para restaurar la vitalidad y curar prácticamente cualquier dolencia.

La evolución desde una importante medicina a un simple refresco es un patrón corriente en numerosas medicinas basadas en drogas indígenas hoy patentadas. Otro árbol americano, pariente del quino, ayudó a sanar la disentería amébica, una infección intestinal letal causada por la ingestión de ciertas amebas que provocan fiebre y diarrea sangrante. Los indios de la Amazonía curaron esta enfermedad con una medicina hecha de raíces de Cephalaelis ipecacuanha y C. Acuminaia de tres a cuatro años de edad.
Al preparado le llamaron "ipecac" y unas de sus propiedades era que en ciertas dosis hacía vomitar al paciente. Por esta capacidad, lo usaron para expeler substancias no deseadas, además de las dañinas amebas, principalmente venenos, y también para purificar ritualmente el cuerpo. Las clínicas desintoxicantes de todo el mundo todavía usan ipecac para expeler rápidamente sustancias tóxicas.
Fue un médico holandés Jean Adrien Helvetius, quien lo introdujo en Francia, y causó furor después de que curó la disentería del hijo de Luis XIV.

Los indígenas del norte de California y Oregón dieron a la medicina moderna el más popular laxante o catártivo: la corteza del arbusto Rhamnus purshiana. Este remedio evacúa completamente los intestinos de manera apacible. Los españoles la llamaron "cáscara sagrada". Debido a su sabor amargo, la mezclaban con azúcar o chocolate. Así, se ha extendido hasta convertirse en el laxante más usado en el mundo desde que fuera introducido por la industria farmaceútica americana en 1878.

El tratamiento del escorbuto llamó la atención de los europeos debido a un traumático incidente durante el segundo de los tres viajes a Canadá del explorador francés Jacques Cartier (1491-1557) en nombre de Francisco I. En noviembre de 1535, las naves de Cartier Grande Hermyne, Petit Hermyne y Emerillon quedaron atrapadas por los hielos en el río Saint Lawrence. Con el pasar lento de los meses, sus hombres comenzaron a enfermar. Se tornaron apáticos y se debilitaron. Sus encías se volvieron esponjosas y empezaron a sangrar. Feas manchas eruptaban en la piel y empezaron a despedir un olor desagradable. Ya en febrero, de un total de de ciento diez hombres, solo diez no mostraban síntomas de la enfermedad. Solo quedaron veinticinco hombres vivos.

Cartier se dio cuenta de que los indígenas hurones que desarrollaban el escorbuto no morían, sino que recuperaban plenamente su salud. Le mostraron cómo hacer un tónico de corteza y espinas de un árbol de hoja perenne, la annedda, un pino canadiense. Un desagradable preparado que portaba una maciza dosis de vitamina C, una vitamina presente en todas las coníferas, y la única cura para el escorbuto. Quien lo tomaba, se recuperaba en ocho días. Cartier registró en su bitácora que ni todas las drogas del mundo podían hacer lo que los hurones hacían en una semana.  Por aquel entonces se desconocía por completo la existencia de las vitaminas, que no se descubrieron hasta principios del s. XX. En agradecimiento, Cartier secuestró al jefe Donnaconma y a otros para que le llevaran hasta donde hubiera montañas de oro.

En dos siglos no se supo de esta cura, hasta que James Lind (1716-1794) oficial de la marina escocesa, estudió el incidente de Cartier y con ello la medicina occidental tomó nota de que los pueblos originarios habían encontrado un remedio para la enfermedad. Basándose en la investigación de Lind, en 1795 el almirantazgo británico emitió una orden para que todos los navíos portaran suministros de jugo de lima, que prevendría la enfermedad.
De ese modo, erróneamente, Lind entró en la historia como el descubridor de la causa y de la cura del escorbuto.
Al parecer, los incas supieron prevenir el bocio. Anualmente, cosechaban toneladas del alga del océano Pacífico llamada Macrocystis (huiro); la secaban y transportaban por todos los Andes para usarla como aditivo alimentario. El elevado contenido de yodo de las algas previno la mayoría de tipos de bocio en la población. Hoy, son los grandes buques comerciales los que recogen estas algas.

Los pueblos originarios de Norteamérica también usaron cortezas de álamo o sauce para elaborar un líquido capaz de curar jaquecas y otros dolores menores. Sólo siglos más tarde se supo que su principio activo era la salicina, muy parecido a lo que ahora conocemos como aspirina o ácido acetilsalicílico.

Uno de los ungüentos más usados se conoce como vaselina. Los indígenas descubrieron uno de los primeros usos prácticos del petróleo, para proteger heridas, estimular cicatrización y mantener la humedad en la piel. Además, no atrae a insectos, como sí lo hace el sebo animal.

La coca se cultivaba por campesinos al pie de los Andes y se utilizaba como purificador ritual. Se masticaban o se hacían infusión para calmar el cuerpo y aliviar el dolor y la incomodidad de la sed, el hambre, la comezón y la fatiga. La coca llegó a Europa en 1565 por los dibujos y descripciones científicos del sevillano Nicolás Monardes.

Solo a finales de la década de 1850 los químicos alemanes pudieron aislar el componente activo, la cocaína, y su primer gran uso médivo fue en 1880 como anestesiante de cirugías oculares, dentales y otras. La sintetizaron para lograr la procaína, uno de los anestésicos más importantes.
El joven químico Angelo Mariani introdujo el vino de coca Mariani, que le valió una medalla especial del papa. Este vino hizo de la cocaína una moda en Europa por sus propiedades medicinales y también refrescantes. Además de León XIII y la reina Victoria, sus clientes incluyeron a celebridades como William McKinley, Thomas Edison y Sarah Bernhardt.
Mientras, en EEUU un farmaceútico y veterano de guerra sudista, John Styth Pemberton, de Atlanta, creo una serie de medicinas basadas en ingredientes nativos y extranjeros. Uno de ellos fue el Vino de Coca Francés, una imitación de vino Mariani anunciada como "estimulante ideal para los nervios y el ánimo". Al reparar en que se podía comprar alcohol en cualquier parte y que lo que más disfrutaba el público era la propiedad estimulante, le restó vino y le agregó cafeína y saborizante de nuez de cola africana. El resultado fue la Coca Cola, que salió a la venta en 1886 como jarabe saborizante para refrescos, siendo la gaseosa carbonatada la favorita.
Pemberton comercializó el jarabe en farmacias y atrajo el interés de otro farmaceútico, Asa Griggs Candler, quien le compró la Coca Cola, que superó las ventas y se levantó un verdadero imperio del refresco en torno a ella. Aún después de que los fabricantes quitaran la droga, siguió llamándose Coke o Coca. En la primera parte del siglo veinte, en el sur de EEUU, la gente la llamaba "dope", estupefaciente. De hecho, en el lenguaje de los sordos se mantuvo por mucho tiempo (y, en algunos lugares, todavía se mantiene) la misma connotación: el gesto de insertar una aguja hipodérmica en el antebrazo superior.

Muchas de las raíces o cortezas medicinales indias sabían amargas o picantes, por eso eran conocidas como "pepper", y sus bebidas tenían nombres como Dr. Pepper. Así, el sabor amargo se asoció a la excitación y a la medicina. Los jóvenes pronto acortaron la palabra "pepper" a "pep " ("ánimo") y así el inglés adquirió una nueva palabra. En el siglo veinte se convirtió en una muletilla: charla pep, velada pep, píldora pep... Así, apareció otra bebida cola, Pepsi.

A medida que la medicina americana se fue regulando bajo el control de universidades, hospitales y asociaciones médicas, y que los visitadores médicos pregonaban diversos tonicos que tenían más de charlatanería que de verdaderas fórmulas indígenas, fue desapareciendo la imagen del indio como sanador para dar paso a la de feroces guerreros y las películas del Salvaje Oeste.
Mientras, nuevos y virulentos males con los que nunca antes habían estado en contacto, diezmaron a los pueblos originarios que carecían de cualquier inmunidad contra ellos. Cantaron, mascullaron y oraron, buscando soluciones mágicas para dolencias que nunca antes habían visto, mientras veían cómo los recursos naturales también estaban siendo esquilmados.

Fuente:

“El legado indígena: de cómo los indios de las Américas transformaron el mundo”. Jack Weatherford.