domingo, 21 de enero de 2018

Ikigai o eso por lo que te levantas de la cama cada mañana.

Kimiko Nishimoto
"Ikigai" (生き甲斐) es un término japonés que reúne etimológicamente las palabras ‘ikiru’ (vivir) y ‘kai’ (la materialización de lo que uno espera)
Significa algo como "propósito en la vida", o "algo para la que vives", o "eso que te saca de la cama por la mañana"

La psiquiatra Mieko Kamiya explica en su libro ‘Ikigai-ni-tsuite’ (sobre el ‘ikigai’), una obra basada en sus experiencias con pacientes con lepra, que este término tiene semejanzas con la felicidad, si bien posee una sutil diferencia: se trata de aquello que nos permite mirar hacia el futuro, incluso ante un presente miserable y aciago.

Según Mieko Kamiya, la palabra japonesa "Ikigai" significa dos cosas: el objetivo en sí y el sentimiento de quien siente ese Ikigai. Este último también se puede llamar Ikigai-kan (sentimiento Ikigai). Cuando una persona considera cuál es su Ikigai, es probable que haya considerado las siguientes preguntas:

    
¿Para qué es mi existencia? ¿Es para alguien?
    
¿Cuál es el propósito de mi existencia? Si hay alguno, ¿soy fiel a eso?

En el artículo titulado "Ikigai: el proceso de permitir que las posibilidades de uno mismo florezcan", el psiquiatra Kobayashi Tsukasa escribe que "la gente puede sentir el auténtico Ikigai solo cuando, sobre la base de una madurez personal, de la satisfacción de diversos deseos, del amor y de la felicidad, se encuentra con los demás y con un sentido del valor de la vida, que avanza hacia la autorrealización".

Gordon Mathews, profesor de antropología en la Universidad China de Hong Kong, explica a The
Telegraph que no se trata de un estilo de vida o una filosofía, como lo pretenden vender en Occidente, o simplemente algo tan abstracto como disfrutar: "desconfío de las personas que dicen eso". "Ese no es un principio por el que vives. No es por eso que te levantas por la mañana. Es probable que sea algo mucho más estrecho y mucho más directo, algo que está frente a ti".

"Ikigai no es algo grandioso o extraordinario. Es algo bastante práctico". Pero "Realmente importa. Si tienes un ikigai vas a tener una vida mejor, porque tendrás algo para lo que vives, que es clave".
"Escribí sobre un tipo que odia a su jefe, odia su trabajo, y luego llega a casa con su hija aferrándose a su pierna. Es por eso que aguanta esto; ese es su ikigai".

"Me aseguro de que, ocasionalmente a altas horas de la noche, tomo una copa o dos, no pienso en nada frente a mí, sino que simplemente me siento y pienso en mi vida: ¿cómo te va? ¿Qué me está molestando? ¿Qué está pasando ahora?"

 
El profesor Gordon Mathews es el autor de "¿Qué hace que la vida valga la pena vivir? Cómo japoneses y estadounidenses dan sentido a sus mundos." Según su libro, las concepciones japonesas de ikigai fusiona otros dos términos: el ‘ittaiken’, o la unión y compromiso con un grupo o un rol y el ‘jiko jitsugen’, que tiene que ver con la autorrealización. Mientras el ‘ittaiken’ significa, por ejemplo, la maternidad por el mero hecho de ser madre, el ‘jiko jitsugen’ explica la maternidad por la satisfacción que esta proporciona.

"Japón es una sociedad compleja, especialmente en lo que se refiere al individuo como parte de la sociedad" explican en Japonismo. "Hemos explicado muchos conceptos complejos como la jerarquía de una sociedad vertical (tate shakai), la dependencia permisiva (amae), la grupalidad de la sociedad japonesa (uchi/soto) o la dicotomía entre el deseo interior y lo que uno puede expresar (honne/tatemae), por mencionar sólo algunos. Muchos de estos conceptos nos llevan a entender la lucha interna que en muchos casos sufre el individuo japonés a la hora de relacionarse con el resto de la sociedad." (Para leer sobre estos conceptos: http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es/2015/02/rei-wa-shakai-amae-y-ganbaru-o-como.html)

Según Gordon Matthews, el japonés crea su propio ser a través de estas tácticas:

    Nivel ‘tomar por sentado’, que son las prácticas sociales incuestionables. Por ejemplo, el modo en el que se habla y trata al superior en la oficina.
    Nivel ‘qué le vamos a hacer’, o "shikata ga nai", por ejemplo el "sarariiman" o trabajador que debe trabajar largas jornadas, lo hará porque es lo que se espera de él.
    Nivel cultural: el nivel más ‘libre’, el del "yo" en el que cada uno puede dar rienda suelta a sus deseos e impulsos.
 
“Los japoneses se amoldan para justificar su ikigai durante toda la vida, para así mantener viva la idea de que merece la pena vivir en un mundo social, sea éste real o imaginario”, explica Gordon Matthews.

Tras periodos históricos como la Segunda Guerra Mundial o desastres naturales como el terremoto de 2011, durante los que lo primordial era "arrimar todos juntos el codo", y en los que los niveles del "dar por sentado" y "qué le vamos a hacer" eran los que se anteponían a los propios deseos, ha surgido el deseo de hacer las cosas “porque quiero”. Claro que primero hay que saber qué es lo que realmente se quiere, descubrir y comprender el propio ikigai y así luchar para conseguirlo. Es la oportunidad de replantearnos nuestra vida y su significado. Según Riichiro Ishida, la búsqueda del ikigai “da al ser humano la capacidad de integrar eventos psicologicamente estresantes en el pasado, presente y futuro con menos confusión o conflicto.”

Otra de las causas que hacen reflexionar sobre el propio "ikigai" es la jubilación, ya que debido al envejecimiento de la población, los japoneses disponen de más años para disfrutarla. O el hecho de que los trabajos de por vida hayan desaparecido, hace que hombres y mujeres japoneses se replanteen cual es realmente su ikigai, o si su vida está más encaminada a las obligaciones y normas sociales, la aceptación de unos roles sociales (auto)impuestos, o el propio deseo.

Este tipo de eventos, crisis personales, desastres naturales, guerras... nos dan la oportunidad de replantearnos cuestiones importantes en la vida, como puede ser el significado de nuestra vida hasta el momento, el concepto de felicidad o hasta cómo queremos vivir a partir de ese momento.

Conocerlo no es suficiente. El término no designa un comportamiento pasivo, sino propósito en acción.
Okinawa es un ejemplo. Posee la mayor cantidad de centenarios del planeta en proporción al total de su población: “Viven de media siete años más que un americano”, afirma Matthew. Si bien la calidad de la dieta juega un papel destacado para que sus habitantes logren alcanzar el siglo de vida, gracias al "hara hachi bu" (comer solo hasta que estés lleno al 80%), otros rasgos juegan un papel más importante, como disponer de un "moai": un pequeño grupo de amigos que te apoyan como lo haría una familia. Un grupo informal creado por personas que se comprometen a ofrecerse mutuamente asistencia emocional, social o incluso financiera. El concepto se originó cuando los agricultores se reunían regularmente para discutir las mejores formas de plantar cultivos y cómo apoyarse mutuamente en caso de que fallaran sus cultivos.

Kimiko Nishimoto es otro gran ejemplo. Encontró su Ikigai a los 71 años, y su lado artístico. Comenzó a tomar fotos de naturaleza y colores abstractos, pero algunas de sus mejores fotografías son autorretratos que reflejan su sentido del humor: en una bolsa de basura, disfrazada de gorila o simulando un atropello.
https://www.facebook.com/kimiko.nishimoto.official/






Fuentes:
https://japonismo.com/blog/ikigai-o-la-razon-de-vivir
http://www.telegraph.co.uk/health-fitness/mind/finding-ikigai-japanese-secret-health-happiness/
https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-08-14/ikigai-secreto-japones-vida-larga-plena_1427224/
Ishida,  (2011). “Enormous Earthquake in Japan: Coping with Stress Using Purpose-in-Life/Ikigai” en Pychology, vol. 2, nº 8, pp. 773-776.
Kamiya, Mieko (2004). Ikigai ni tsuite. Tokio: Misuzu-Shobo.
Matthews, Gordon (1996). “The Stuff of Dreams, Fading: Ikigai and “The Japanese Self” en Ethos, vol. 24, nº. 4, pp. 718-747.

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